Interactivo de El Observador con 10 temas de “No me vengas con historias” de Diego Zas

El libro No me vengas con historias, de Diego Zas, recorre el detrás de escenas de los temas que marcaron el cancionero de Uruguay

En estas páginas, géneros como la milonga, el heavy rock, la plena, el reggae, el foxtrot, el candombe, el punk, el pop, el hip hop, la balada, la murga o el blues sirven de soporte para contar historias de amor, rabia, sexo, navegantes, oficios, caudillos, drogas, amistad, fútbol, boliches, actividades paranormales, política y gastronomía”, dice Diego Zas en el prólogo de No me vengas con historias, que elige 41 canciones desde Eso, de los TNT, de 1960, hasta Ruta 5, de Ácido, de 2012.

Zas entrevistó a los autores o a personajes clave en la génesis de cada canción y logró articular relatos muy buenos en sí mismos, que además forman una unidad que tiene mucho que ver con la identidad uruguaya.

Para este artículo hubo que seleccionar 10 de las 41 canciones y se optó por el criterio más ecléctico posible: están Los Olimareños, con De Cojinillo, esa deleitable ingenuidad pueblerina que es la descripción de los bailongos de un quilombo en el Uruguay profundo; está Milonga de pelo largo, que fue una seña de identidad de una generación muy castigada; está Milonga para una niña, uno de los tantos milagros de esa figura eterna que es Alfredo Zitarrosa; está Pizza Muzzarella, el éxito máximo de la música tropical por penetrar todas las capas sociales, disfrazada de “pop latino” de la mano del Fata Delgado; está Candombe de la Aduana, un acierto de Níquel que pasó a formar parte del imaginario urbano; está No somos latinos, una canción tan festejada y tan genuinamente hermanada con la identidad oriental, provinciana y un poquito chovinista y racista, pero “sin maldad”. 

También está No era cierto, una canción que nació junto con No Te Va Gustar, una banda que se tomó la bandera de la identidad uruguaya de este siglo; está La hermosa langosta aplastada en la vereda, un ejercicio íntimo y jugado de Buenos Muchachos, otra de las bandas con arrastre en este siglo XXI. 

Está El instrumento, esa balada de Benavides y Darnauchans que llegó a ser obligada en las guitarreadas de los años de 1980. Y estáQue el letrista no se olvide, de Jaime Roos y Raúl Castro, un compendio, una enumeración, un homenaje a cada nimiedad que nos mueve y conmueve como uruguayos. 


Fuente: El Observador

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