Nota en El Observador sobra “La política de la fe” de Adolfo Garcé

Libro sostiene que los sindicalistas ganaron peso en interna de PCU

PUBLICACIÓN. La política de la fe, de adolfo Garcé, analiza los vaivenes de la historia de los comunistas uruguayos.

La historia del Partido Comunista del Uruguay (PCU) estuvo y está jalonada por una histórica pugna entre la dirección política de esa fuerza y su brazo sindical que provocó diversas fracturas y que solo se vio sosegada durante la actuación de Rodney Arismendi como secretario general, según destaca el politólogo Adolfo Garcé en su reciente libro La política de la fe.
En esta publicación, Garcé realiza un minucioso recuento de las peripecias del PCU, y fundamentalmente de la ruptura que se produjo a principios de la década de 1990 –en el marco de la implosión de la Unión Soviética que derivó en la deserción de miles de dirigentes y militantes.
Pero el politólogo señala que los desencuentros más significativos y consecuentes en el PCU se dieron entre sindicalistas y políticos. Recuerda que ya en 1951, durante la gestión de Eugenio Gómez como secretario general del partido se produjo la expulsión del influyente dirigente gremial Héctor Rodríguez tras ser acusado de “desviaciones titistas” (en referencia al mariscal Josip Tito, quien condujo con mano férrea la ex Yugoslavia tomando prudente distancia de la URSS). 
“El conflicto (entre Gómez y Rodríguez), además de otros componentes, revela la tensión que siempre existió en el PCU entre los dirigentes sindicales fogueados en los conflictos laborales y legitimados por el voto de los trabajadores, y los cuadros políticos, que intentan orientar desde el partido la movilización popular”, escribió Garcé.El politólogo dijo a El Observador que esa “tensión constante entre el ala sindical y el ala política se da porque los gremialistas son gente de mucho carácter, tienen votos y además tienen contacto muy cercano con la gente. No están solamente para obedecer órdenes de la cúpula del partido”, estimó Garcé. 

El libro será presentado el lunes 8 de octubre a la hora 20 en la Feria del Libro por parte del historiador Gerardo Caetano y por Marina Arismendi y Esteban Valenti, dos protagonistas fundamentales en las últimas décadas de la historia del PCU. Acerca de la tensión político sindical, en el libro se recuerda que durante la crisis de la década de 1990 el PCU perdió a casi todos sus principales referentes en el PIT-CNT (Thelman Borges, Félix Díaz, Óscar Groba, Enrique Pintado, Eduardo Platero, Juan Ángel Toledo, Andrés Toriani, Jorge Silvano, Ruben Villaverde, entre otros). “Sin embargo, rápidamente, emergió una nueva camada de líderes sindicales comunistas. Varios de ellos han venido ocupando, durante los últimos años, lugares de dirección del PITCNT: Juan Castillo, Marcelo Abdala, Héctor Castellano, Milton Castellano, Jorge Castro, Ismael Fuente, entre otros. Estos nuevos líderes se encontraban en una posición intermedia entre los que se habían ido y los que se habían quedado. No se sentían bien representados por las posiciones del Comité Ejecutivo”, señala Garcé. 

Estos gremialistas pensaban que el desplome del “socialismo real” debía llevar a una reforma de los postulados teóricos legados por Arismendi y querían que el partido tomara en cuenta su punto de vista. El enfrentamiento determinó que un grupo de sindicalistas,como Marcelo Abdala, se fueran del PCU, en tanto que otros, como Castillo se quedaran pero con algunas condiciones. “El partido asimiló el cimbronazo, ganamos respeto y me resultó más fácil defender mis puntos de vista después”, declaró Castillo para el libro de Garcé. Algunos de aquellos sindicalistas escindidos volvieron al partido, como es el caso de Abdala. “Su regreso, al menos en parte, es un testimonio del mayor grado de autonomía del que, luego de la crisis de 1997, han disfrutado los sindicalistas comunistas”, escribió Garcé. Y luego realizó un balance acerca de lo que se viene: “El PCU aprendió que, si quería en el futuro no volver a perder cuadros sindicales fundamentales, debía ser menos inflexible. No es posible entender el relativamente alto nivel de independencia política del que gozan, durante los últimos años, los dirigentes sindicales comunistas sin tomar en cuenta este precedente. Los sindicalistas del PCU saben que la dirección del partido no quiere sufrir más desgajamientos y que, por ende, está dispuesta a ejercer menos presión sobre ellos”.

“Esa tensión constante entre el ala sindical y el ala política del PCU se da porque los gremialistas son gente de mucho carácter, tienen votos y además tienen contacto muy cercano con la gente. No están solamente para
obedecer órdenes de la cúpula”

Adolfo Garcé
Politólogo

FUENTE: El Observador

Wordpress Themes - Wordpress Video Themes - Wordpress Travel Themes - WordPress Restaurant Themes