Presentación libro Maritza Vieytes “El poder del símbolo” por Andrea Calvete

Es un honor presentar el “Poder del símbolo” de Maritza Vieytes, junto a Daniel Pelúas, de la mano de la Editorial Fin de Siglo, aquí en este agradable lugar que nos recibe, Fundación Fucac.

Maritza Vieytes nos presenta hoy con este libro su cuarta novela. Es una escritora comprometida con su trabajo, a través de su lente ha sabido mirar con atención la historia y la cultura de diferentes civilizaciones.

Debo confesarles que con Maritza nos conocimos en un taller sobre espiritualidad, en el que era la primera vez que nos veíamos y desconocíamos nuestras profesiones. A los pocos minutos de escucharla pensé: “Esta mujer tiene el don de la palabra”, y ese pálpito se afirmó en la medida que descubrí luego sus libros.

Como escritora, incursiona en la producción literaria a través de la novela, para llevarnos por el camino de la reflexión despertando así nuestra consciencia a la realidad en la que estamos inmersos, permitiéndonos un viaje al mundo de las ilusiones, o una profunda reflexión sobre el universo de las palabras.

Martiza Vieytes es una mujer muy espiritual, con un gran sentido de la búsqueda de respuestas, atraída por la mística, la magia, lo que no se ve pero, está allí latente.

Una gran viajera, ha recorrido durante veinte años América Latina, lo que le ha permitido entrar en contacto con la historia, cultura, leyendas y gastronomía. Preocupada por conocer más por la simbología alquímica y templaria comenzó a visitar Europa donde descubrió historias, leyendas e inmensas catedrales que han servido de fuente de inspiración en su trabajo.

Sus novelas anteriores “El León de Caprera”, “Las voces del Pasado”, “La palabra perdida” y ahora “El poder del símbolotienen un hilo conductor que es la búsqueda del conocimiento, con ojos bien abiertos, donde hay una permanente búsqueda de mundos invisibles, en los que entra en contacto fácilmente con el lector porque sabe jugar con el tiempo, traspasa las linealidades y nos ubica confortablemente en el lugar donde quiere desarrollar el relato. Los personajes también vuelan al ritmo de su pluma generando una simbiosis muy fluida con el lector.

El poder del Símbolo es un libro que intenta sacarnos esos velos que nos impiden ver, acercarnos al conocimiento, y varios personajes a lo largo del libro señalan en reiteradas oportunidades que “No basta con ver, hay que ser vidente”.

Un libro que a Maritza le ha llevado cinco años de investigación, de búsqueda de información, en el que ha recogido su experiencia a través de los viajes, para luego transformarla en una novela en la que la ficción alimenta en forma constante al relato.

En una tarde soleada de primavera Aurora Signorelli, uno de los personajes ya incorporados en los libros de Maritza, cuando visita el Cementerio Central de Montevideo toma contacto con un anciano y establecen una interesante conversación sobre los símbolos. Aurora nos dice: “Creo que los símbolos representan algo más que el significado inmediato. Son un desafío a zambullirnos en un oceáno de conocimientos para ver más allá de la superficie. Llevan la luz donde quiera que estén” (página 58, capítulo Inmortalidad).

“Tienen el poder de transformar a quien los contempla, llegan sin aviso, ni permiso y en el momento más inesperado. Nos arrebatan la ignorancia. Dan forma a lo que no lo tiene, materializan lo inmaterial, son terrenales no obstante nos conducen al plano místico” (página 59, capítulo Inmortalidad).

“Cada símbolo es en sí mismo un microcosmos. Su lenguajes no se aprende, se redescubre, sin importar dónde ni cuándo aparezca, si la persona está preparada podrá reconocerlo, siempre será un recurso valioso para el desarrollo personal para conectarnos con el universo” explica Aurora Signorelli, en un fragmento del libro (página 70, capítulo Uróboros).

Un relato muy ágil en el que la autora nos traslada a una Florencia en pleno siglo XIV, pero descubre a través de su lente datos que nos maravillan, en donde la ficción también es parte de historia, en la que Donato e Isabela cabalgan en pleno XIV, se esconden en monasterios en busca de develar misterios, en el camino ocurren acontecimientos desgarradores en los que Maritza nos permite presenciar hechos brutales descriptos con realismo y, a su vez, con alto valor simbólico, donde los personajes intentan sobrevivir, sobrepasar los obstáculos y continuar en busca de la luz. Sin embargo, el amor se cuela sutilmente en esta parte de la novela.

Otros dos protagonistas, Aurora Signorelli y Conrado Strasse, descubrirán que “no existen casualidades sino causalidades”, al mismo tiempo, nos permitirán descubrir pisos en forma de damero, Uróboros la serpiente que devora la cola, rosas, rosetones, mensajes encriptados, códigos secretos, mapas, Góspel, El Castillo Pittamiglio lleno de símbolos alquímicos, templarios, con un estilo medieval y renacentista.

Aurora y Conrado se ven envueltos por una egrégora, a la que Aurora define como un “ambiente poblado de conocimientos, mezclado por la inmensidad de la creación y la presencia de la espiritualidad que desciende y contiene a todo el universo. Es auspicioso ver las energías positivas que nos rodean. Todo fluye, nada nace, muere o desaparece, todo se transforma” admite Aurora Signorelli (página 142 capítulo Góspel).

El poder del símbolo”, un libro que nos transporta en el tiempo, que nos permite descubrir los símbolos que nos rodean a través de la arquitectura, donde mensajes velados, códigos secretos en la Biblia, mapas, nos acercan a un mundo alquímico invisible, en el que la búsqueda espiritual para hallar la luz, que está siempre presente. De esta forma es posible abrir las puertas del conocimiento en el eterno aprendizaje a través de la vida.

La tapa del libro está llena de simbologías por descubrir: en su parte central una torre Relicario con ocho apóstoles y los símbolos de los cuatro evangelistas realizada en marfil, cobre y madera del siglo XIII. Circundando a esta imagen, Uróboros la serpiente que engulle su cola, que tiene más de 3000 años, que simboliza el ciclo eterno de las cosas, el tiempo y la continuidad de la vida, la lucha eterna. Si miramos la torre podemos observar dada la proyección de su sombra que la luz proviene del este u oriente, punto de salida del sol, que tiene que ver con el comienzo del día, el desarrollo de la jornada y está relacionado con el ciclo de la vida, con Uróboros.

Por último comparto un proverbio que dice que: “Las mujeres libres llevan un sol en la cara y una luna en el corazón”, así es Maritza, una librepensadora que a través del estudio e investigación llega a temas de interés, los elabora y les da ese toque creativo, místico y envuelve al lector en la trama y lo compromete con ella a tal punto, que luego de leer sus libros a uno le genera la inquietud de visitar irrefrenablemente el lugar que describe.

Por eso los invito a que se deleiten con “El poder del símbolo”, donde pequeños capítulos que saltan en el tiempo, delicadamente hilados, irán generando su interés y lentamente podrán sentir cuánto nos queda por descubrir, a través del relato de una mujer llena de talento, encanto, que tiene el don de la palabra y lo transmite generosa y humildemente.

Muchas gracias.
Andrea Calvete

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