El maestro con su librito
El nuevo director del Instituto de Derechos Humanos Juan Raúl Ferreira aseguró este jueves que el maestro Julio Castro “sigue enseñando después de muerto” y que su caso demuestra que la Justicia es “insustituible”. El ex capitán de navío Oscar Lebel recordó al maestro como “un hermano mayor” con el que coordinó acciones para ayudar a perseguidos por la dictadura.
El periodista Pablo Manuel Méndez presentó este jueves “En cuanto venga Julio”, un libro que relata el proceso en que fueron encontrados los restos del maestro Julio Castro y recuerda sus últimas horas en libertad a través de testimonios de amigos, familiares y otros actores vinculados al caso.
La presentación contó con la presencia del contralmirante (r) Oscar Lebel, quien desde 1972 se opuso a la dictadura y junto a Julio Castro coordinó acciones para sacar del país a personas perseguidas por la dictadura, recordó al maestro como “un hermano mayor” y un “periodista valiente y sagaz” al que conoció a raíz del interés del militar por los contenidos del Semanario Marcha.
“Me imagino con gusto a Julio acompañándonos con una sonrisa, viendo como la canalla se diluye en la nada”, agregó, afirmando además que en la obra de Méndez “se nota la academia”.
Por su parte, el flamante director del Instituto Nacional de Derechos Humanos Juan Raúl Ferreira también recordó a Julio Castro, señalando que en realidad “tiene algunos recuerdos de la niñez, cuando el maestro se reunía con mi padre Wilson”.
Ferreira rememoró el proceso de denuncia de la desaparición de Castro ante la Organización de Estados Americanos que protagonizó, demostrando que el maestro había sido detenido en Uruguay en 1977 y no había viajado a Argentina, como se afirmaba desde el gobierno uruguayo. En ese sentido, el hijo de Wilson recordó que la denuncia posibilitó que la de la Castro fuera la primera desaparición forzada reconocida y estudiada por la OEA.
Juan Raúl aseguró que “como buen maestro, Julio nos sigue enseñando todavía” y afirmó que “más allá de las buenas intenciones de la Comisión Para la Paz, quedó demostrado que ningún mecanismo puede sustituir el funcionamiento de la Justicia”.
Además, sostuvo que Castro tuvo una obra “sencilla y profunda” que “sigue dejando huellas en la sociedad después de muerto”, mencionando que “es imposible hablar de Derechos Humanos sin que aparezca Julio”.
Por su parte, Ariel Castro, nieto del maestro, destacó la importancia de que haya “visiones externas” sobre la tarea de Julio Castro, y puso énfasis en el debate sobre Derechos Humanos que debe darse actualmente en la sociedad. “No hay dos visiones sobre DDHH, no hay unos muertos más importantes que otros, porque todos son seres humanos”.
En tanto, el autor del libro planteó la necesidad de aprovechar las enseñanzas de la vida de Castro para proyectar una visión de Derechos Humanos hacia el futuro. “Como joven me corresponde el futuro y no el pasado, y hay que pensar que en 2020 vamos a tener 162 muertos en las cárceles democráticas, si se mantienen el promedio de los últimos cinco años”.
Según Méndez, la obra de Castro debe enseñar a pensar “cuáles son los débiles de hoy, y en qué lugar no nos gustaría estar”.

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Gentileza de  Montevideo Portal / Juan Manuel López