Entre el testimonio personal y el ensayo, El hijo del capitán Nemo es una confesión de amor por los libros y un reconocimiento a todo lo que el autor les debe. Muchos se identificarán con el niño que descubrió a Julio Verne o con el adolescente que no devolvió un ejemplar de Cien años de soledad, pero sobre todo compartirán el meditado recuento de todo aquello que supone un libro en cuanto a conocimiento, fantasía, experiencia y deleite. Texto concentrado y sensible, trasunta la felicidad de iniciarse en la lectura, ir en búsqueda de sus placeres en las librerías, gozar de los sorpresivos hallazgos y conformar una biblioteca. Si todo libro está destinado a un lector en particular, este en especial está dirigido a todos y cada uno de ellos, en tanto hayan hecho de la lectura una ocupación tan imprescindible como gratificante.

 

Jorge Burel (Montevideo, 1956) ha trabajado como periodista en prensa, radio y televisión. Como escritor ha abordado asuntos diversos: Montevideo y los sentimientos que genera (Montevideo: de puño y letra, Editorial Fin de Siglo, 1992, como compilador); los viajes y su crónica (Los piratas del alma, Editorial Fin de Siglo, 1994); el viento como generador de mitos y poesía (El viajero invisible, Editorial Fin de Siglo, 1996). También incursionó en la ficción (El ministro y la ballena, Editorial Fin de Siglo, 2008) y en las memorias de una amistad (Iván Kmaid. El gran Turco, Editorial Fin de Siglo, 2010). En El hijo del capitán Nemo alterna el testimonio personal y el ensayo para confesar su gran amor por los libros.