Víctor Estradet, cuyo alias en el exilio —entre otros— fue Pedro, era conocido como «el Negro Pedro» para diferenciarlo de sus otros compañeros que eligieron el mismo nombre de guerra.

Formado en la columna política del MLN-T, la 70, activista en una de las zonas con mayor influencia de los tupamaros, el Cerro y La Teja, fue enviado por su organización primero a Argentina, luego a Chile y posteriormente a Cuba. En tiempos de derrota y turbulencias tupamaras, vivió, trabajó y formó familia como un cubano más en la isla, pero con la obsesión del regreso a luchar contra la dictadura en Uruguay o de colaborar en otro proceso de liberación.

Luego de diversos intentos, logró ser enviado, junto con otros uruguayos, al Frente Sur de la guerra sandinista contra Somoza. Por primera vez se rompe el silencio sobre esta participación, mutismo que se mantuvo hasta ahora quizá por la inercia de la lucha clandestina y sus secretismos obligados, quizá porque no participaron de ese emprendimiento militantes otrora notorios. Lo cierto es que ese grupo (Estradet los llama «los tupamaros de Sendic») vivió una experiencia colectiva e individual en una verdadera guerra de posiciones que jamás soñó en tener la organización que los encuadró en el pasado.

Escrito en un estilo coloquial que rehúye el tono heroico, que muestra las debilidades, las fortalezas, los temores y el entusiasmo, el libro, sin pretenderlo, se transforma en la épica de una revolución triunfante y de los internacionalistas uruguayos que, orgullosamente, ayudaron a vencer al régimen somocista.

 

Víctor Estradet

Nació el 14 de octubre de 1951. En 1969 se unió al MLN, a la columna de entonces Ulpiano —José Mujica—, y posteriormente pasó a integrar la columna 70. Como parte del movimiento, participó, entre otras acciones, del Tejazo, y realizó trabajo liceal y barrial en el Liceo N.o Cerro, donde estudió. En agosto de 1972 tuvo que exiliarse. Viajó primero a Buenos Aires, luego a Chile y finalmente a Cuba. Participó en la Revolución sandinista, en junio de 1979, junto con un grupo de internacionalistas y el 19 de junio de 1985 retornó a Uruguay, donde colaboró con la reconstrucción del MLN. En noviembre de 1986, avalado por Raúl Sendic, partió a combatir contra las tropas contrarrevolucionarias que atacaban al proceso sandinista. Volvió a Cuba en 1990, donde se reencontró con su familia, su compañera Mayra y sus hijos Mario y Ana. En el 2002 colaboró con el proceso venezolano de Chávez y el 23 de enero de 2005 retornó a Uruguay, ahora definitivamente. Ese mismo año participó en la campaña del intendente Ehrlich, con quien trabajó durante su ejercicio en la IM, y actualmente se desempeña como asistente de la intendenta Ana Olivera.