Primer balance de un gran Mundial

Primer balance de un gran Mundial
[de Lusi Prats]

Se termina el Mundial: solo falta saber quién será el campeón y, con un poco más de morbo, ver cómo reacciona Brasil tras la estrepitosa caída en el frecuentemente melancólico partido por el tercer puesto. Ya se puede hacer un primer balance: fue un gran Mundial. 
Muchos goles, grandes partidos y excelentes figuras, si bien no todas hayan alcanzado un brillo constante. También las sorpresas, los impactos y las polémicas que le dan un gusto especial al fútbol, aunque en este caso los uruguayos tengamos la herida abierta por Suárez. Estadios casi siempre llenos, aficiones coloridas llegadas de todo el planeta y espectáculo hasta en los Fan Fest.
Para Brasil, en cambio, el torneo representará una pesadilla que amargará las noches del gobierno, de los ciudadanos y de los hinchas: por mucho tiempo tendrán que pagar por una fiesta que no disfrutaron. 
La FIFA dejará Brasil con un desenlace contradictorio: su caja fuerte terminará todavía más llena, pero está más desprestigiada que nunca. El escándalo de la reventa de entradas es el último de una larga serie de casos de presunta corrupción que salpican a sus principales dirigentes. Sus normas y su poder la blindan contra investigaciones incluso de gobiernos, por lo cual es ilusorio pensar en un cambio de rumbo. Por lo menos se acerca el relevo de sus principales dirigentes, simplemente por razones biológicas: son casi todos octogenarios. Habrá que esperar que sus reemplazantes se hagan apreciar y no temer por los futboleros.