{"id":9311,"date":"2022-11-03T15:41:15","date_gmt":"2022-11-03T18:41:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.findesiglo.com.uy\/tienda\/?post_type=product&#038;p=9311"},"modified":"2025-09-11T12:46:17","modified_gmt":"2025-09-11T15:46:17","slug":"parestesia","status":"publish","type":"product","link":"https:\/\/www.findesiglo.com.uy\/tienda\/libro\/parestesia\/","title":{"rendered":"Parestesia"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">Paloma sufre de parestesia: paulatinamente deja de sentir. Primero los dedos, luego las palmas, luego el pecho. Anestesiada por un matrimonio aburrido, por una maternidad que no la hace feliz, por un trabajo que paga las cuentas, pero que la hast\u00eda. En un juego de espejos, Paloma es una nueva mujer de Lot que parece condenada a convertirse en estatua de sal, no por mirar hacia atr\u00e1s, sino por mirar m\u00e1s adentro.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Desprovista de toda hipocres\u00eda,\u00a0<em>Parestesia\u00a0<\/em>es el retrato de una mujer actual, dispuesta a desafiar los roles establecidos por una sociedad patriarcal al tiempo que trata de no hundirse. Escrita con suma elegancia, esta novela es de una rudeza cruel, pero certera.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con una prosa que roza el lirismo en cada una de sus frases, Lorena Spatakis est\u00e1 a la altura del erotismo de Ana\u00efs Nin y del flujo de conciencia de Virginia Woolf. Sin duda, una voz mordaz y sin artificios que apunta maneras en la literatura latinoamericana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>Laura Mart\u00ednez-Belli<\/em><\/p>\n<p><strong>Lorena Spatakis, Montevideo, 1980<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 2018 publica su primer poemario, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">De lo que hay en el espejo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 2019 obtiene el segundo puesto en los Premios Sa\u00fal Ibargoyen (Casa de los Escritores) por su libro de cuentos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Terrible lucidez amarilla<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Ese\u00a0a\u00f1o debuta en dramaturgia con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Salir a la cancha<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, protagonizada por Victoria Rodr\u00edguez y Catalina Ferrand (Teatro Breve).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 2020 participa en la escritura del guion, actuaci\u00f3n y producci\u00f3n del cortometraje <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Babel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En\u00a0el mismo a\u00f1o edita su segundo poemario, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La\u00a0reveladora confusi\u00f3n de la code\u00edna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Yaugur\u00fa). Tambi\u00e9n debuta en m\u00fasica como coautora de \u00abFalacias\u00bb, canci\u00f3n de Otro Tavella &amp; Los\u00a0Embajadores del Buen Gusto, una adaptaci\u00f3n del poema hom\u00f3nimo presente en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La reveladora<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 2021 publica cuentos y poemas en libros colectivos y antolog\u00edas en Uruguay, Argentina y Espa\u00f1a. Colabora en difusi\u00f3n cultural para el Centro Cultural Espa\u00f1a, Textos Intrusos, museo Gurvich, entre otros.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Parestesia <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">es su primera novela.<\/span><\/p>\n<div class=\"accordion\">\n\t<div id=\"accordion-87289574\" class=\"accordion-item\">\n\t\t<a id=\"accordion-87289574-label\" class=\"accordion-title plain\" href=\"#accordion-item-strongcomenz\u00c1-a-leer...\/strong\" aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"accordion-87289574-content\">\n\t\t\t<button class=\"toggle\" aria-label=\"Toggle\"><i class=\"icon-angle-down\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/button>\n\t\t\t<span><strong>COMENZ\u00c1 A LEER...<\/strong><\/span>\n\t\t<\/a>\n\t\t<div id=\"accordion-87289574-content\" class=\"accordion-inner\" aria-labelledby=\"accordion-87289574-label\">\n\t\t\t\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las calles de Carrasco los d\u00edas de tormenta colapsan de madres abnegadas que, si a duras penas saben manejar, menos son capaces de interesarse por el otro conductor. De hecho, creo que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el otro <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">para ellas es un concepto inexistente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un trueno me despabila. El vaiv\u00e9n del limpiaparabrisas me manten\u00eda bajo un irritante efecto hipn\u00f3tico. Tengo delante unas cuantas camionetas con sus correspondientes madres esperando ante el sem\u00e1foro. Son lentas hasta para volver a sus casas. O quiz\u00e1s por eso. Es culpa de ellas que me sea imposible ser puntual. No me gusta hacerlo esperar, por eso hoy procur\u00e9 llegar con tiempo al colegio con los chicos. Entramos corriendo y saludamos con la cabeza al portero chiquito y bigotudo con aspecto de boliviano, que al pasar le toc\u00f3 la espalda a Juana. Trat\u00e9 de disimular mi desagrado. Mientras Juana iba hacia la cantina a dejar la vianda, me qued\u00e9 observ\u00e1ndola. La pollera corta del uniforme y sus largas piernas de ni\u00f1a precoz me dieron algo entre nostalgia y envidia. Pero sobre todo preocupaci\u00f3n: si yo no pod\u00eda dejar de mirarla, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda el portero, o el profesor de taekwondo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese momento empez\u00f3 el cosquilleo. Me sobrevino una mezcla de fascinaci\u00f3n y miedo. La secuencia se repite de manera inequ\u00edvoca: empieza en el anular y se contagia al resto de los dedos. Cuando ocurre quedo petrificada mirando mi mano como quien observa un cuerpo ajeno. Me asombra c\u00f3mo, a medida que la sensibilidad se desvanece, los pensamientos se aceleran. Esta percepci\u00f3n alterada de m\u00ed misma me perturba, me inquieta, pero, sobre todo, me intriga. La ausencia de est\u00edmulo t\u00e1ctil dispara una cadena de ideas incontrolables, en alud, como si todas las posibles explicaciones de lo que me sucede se desplegaran en abanico ante m\u00ed. Tengo que elegir creer en una, aunque todas sean inveros\u00edmiles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras, la maestra de Juana, siempre inoportuna y con una locuacidad incompatible con el alba, me contaba que le hab\u00eda encontrado una manchita negra en un diente a su hijo, que por favor se lo atendiera, que si tal d\u00eda u otro. El palabrer\u00edo se me distorsionaba con la lluvia como tel\u00f3n de fondo. Solo pod\u00eda pensar en el anular inerte. Y en la hora: me quedaban diez minutos para llegar. Juana volvi\u00f3 de la cantina y se meti\u00f3 en el sal\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Qu\u00e9 tengan un lindo d\u00eda! \u2013interrump\u00ed a la maestra, y me alej\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A Joaco no s\u00e9 ni cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo lo dej\u00e9 en su clase. Tuvo que ser despu\u00e9s de dejar a Juana, aunque no lo recuerdo; solo pod\u00eda calcular la cantidad de cuadras y sem\u00e1foros que me separaban del Portones Shopping. Entonces sal\u00ed aliviada, corriendo, me desped\u00ed de Bigotes y dispar\u00e9 hacia el auto. Prend\u00ed el motor y me mir\u00e9 en el espejo retrovisor. Mis pelos acusaban la humedad, pero la agitaci\u00f3n me sonrojaba, me sent\u00ed m\u00e1s atractiva que nunca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo de los dedos me excita, me divierte, me resulta casi perverso tener que disimular. Supe fascinarme las primeras veces con los dedos dormidos. Prob\u00e9 apagar velas, pincharme a prop\u00f3sito con la sonda, arrancarme pellejos hasta verme sangrar; mi imaginaci\u00f3n se volvi\u00f3 tanto m\u00e1s florida cada vez que me masturb\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Parestesia. S\u00e9 bien lo que tengo. Es como si las terminales nerviosas de mis yemas comenzaran a centellear, dejando de enviar una respuesta correcta al cerebro. Y aunque trate de disimular, mi cerebro depende del est\u00edmulo permanente, una conexi\u00f3n concreta, inmediata, inequ\u00edvoca. Lo desesperante es que invariablemente, y nos va a llegar a todos, un foco mal adaptado se va a ir aflojando hasta perder conexi\u00f3n con la base, o hacerlo con intermitencia, lo cual termina siendo lo mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La clave podr\u00eda estar en disimular lo mal adaptada que estoy.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La primera vez que surgi\u00f3 esa molestia estaba peg\u00e1ndole un bracket en un incisivo central a una jud\u00eda insoportable, de esas que por tener plata se creen due\u00f1as del mundo. No hay como atender a un paciente insufrible para que las cosas se compliquen. En medio de la consulta dej\u00e9 de sentir el dedo. Me excus\u00e9 para ir al ba\u00f1o; me saqu\u00e9 el guante, pero no not\u00e9 nada raro. Al ratito recuper\u00e9 el tacto y no le di mayor importancia. Bien. Siete minutos tarde es perdonable. Entro al estacionamiento por la entrada lateral, la del museo Espacio Ciencia del Latu. El parking est\u00e1 casi vac\u00edo. Veo la camioneta roja desbalanceada con el foco trasero partido y se me hace Sodoma; estaciono a su lado. S\u00e9 de varias conocidas que hacen lo mismo. Las mujeres del barrio residencial parecemos tontas, es innegable que la mayor\u00eda lo son, pero no se necesita una maestr\u00eda para manejar el viejo arte de la corneada. Trato de adivinar cu\u00e1ntos de los autos estacionados a esa hora estar\u00e1n haciendo lo mismo. Lo s\u00e9, todos los ladrones creen que los dem\u00e1s son de su condici\u00f3n. Teniendo eso en cuenta calculo que quiz\u00e1s sean la mitad. Me cambio de auto cubri\u00e9ndome la cabeza, en especial la cara, con la cartera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Est\u00e1s linda \u2013me dice\u2013. \u00bfC\u00f3mo te fue ayer? \u2013Me r\u00edo y le pregunto si de verdad le importa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo de Felipe me gusta, todo \u00e9l. Podr\u00eda llegar a observarlo por d\u00edas y no saber nunca qu\u00e9 es lo que me enciende tanto. Y tambi\u00e9n est\u00e1 el auto, la lluvia, el repiqueteo en el cap\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Arranc\u00e1, dale, que est\u00e1 todo trancado. Si no, cuando lleguemos a tu casa nos vamos a tener que volver.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se sonr\u00ede de costado, con esa mueca que me tortura la existencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013De hoy no volvemos. Es un camino de ida. Me cont\u00f3 un pajarito que te vas a quedar todo el d\u00eda conmigo \u2013dice.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Revoleo los ojos sin contestarle, y muy despacio empiezo a abrirle la bragueta. Se r\u00ede.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013No perd\u00eda nada con intentarlo. Franz dice que la fantas\u00eda es la \u00fanica verdad de los amantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Citas literarias de desayuno, \u00bfen serio? \u00a1Con el hambre que tengo! \u2013le contesto, mordi\u00e9ndole el labio, y me agacho, decidida, hacia su entrepierna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con Felipe compartimos ese no s\u00e9 qu\u00e9 nost\u00e1lgico de las personas que tienden al drama. Me gusta Felipe. Me gusta sentirlo en mi boca. Lo quiero y lo deseo para m\u00ed. Me gusta sentirlo en mi boca as\u00ed de duro mientras lo acaricio, suave, lento, presionando y friccionando, cuando, de la nada, vuelve el entumecimiento. Primero es un hormigueo, despu\u00e9s verdaderas cosquillas, empieza en el anular y en cuesti\u00f3n de segundos se contagia al resto de mis dedos, que cerrados en racimo por debajo de mi boca van desapareciendo de a uno. Estoy llenando de vida a un hombre con mi mano muerta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">[\u2026]<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo genial de la consulta en la que instalo un nuevo tratamiento de ortodoncia es, adem\u00e1s de la paga, que tengo a los pacientes calladitos durante una hora mientras les pego los brackets.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se quedan con la boca abierta, como peces fuera del agua, dibujando una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">o <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">con los labios con la ayuda de un instrumento de pl\u00e1stico que mantiene las mejillas separadas y la lengua retra\u00edda. Un instrumento que bien podr\u00eda haber sido usado como m\u00e9todo de tortura durante la Inquisici\u00f3n, o como habilitante de alg\u00fan juego sadomasoquista, pero que resulta id\u00f3neo para este procedimiento y lleva el intricado nombre de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">abrebocas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfC\u00f3mo vamos? \u00bfAguant\u00e1s un ratito m\u00e1s? Ya queda menos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El chico me mira con los ojos bien abiertos, casi sin pesta\u00f1ear. Est\u00e1 asustado o expectante. \u00bfPensar\u00e1 lo mismo que yo? Observo todos los defectos de su cara, en especial el acn\u00e9 incipiente en las mejillas. \u00bfQu\u00e9 ver\u00e1, cuando me mira, un adolescente rubio descendiente de alemanes que se chup\u00f3 el dedo hasta hace poco y por eso tiene un gran hueco entre los incisivos? Tiene todos, toditos los dientes torcidos. Sus p\u00f3mulos est\u00e1n hundidos como consecuencia de haber respirado por la boca durante mucho tiempo, lo que le confiere un aspecto de bobo importante. Tiene ojos verdes, como los del Flaco. El Flaco pidiendo amor a gritos, suplicando atenci\u00f3n. El Flaco necesit\u00e1ndome.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Flaco hace que me piquen los dedos. Ayer durante la cena lo odi\u00e9 un poco m\u00e1s que de costumbre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Tu hijo se hizo \u2013le dije.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestro hijo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, ser\u00e1.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">C\u00f3mo le gusta corregirme, con esa autoridad moral que tienen los mediocres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Da igual, si me toca cambiarlo siempre a m\u00ed \u2013contest\u00e9; no era cierto, pero poco me importaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Suelo encargarme de todo en casa, el nene est\u00e1 grande para los accidentes, no aguanto una cosa m\u00e1s, y a esto se suma un marido suplicante, de ojos tristes, con cara de perro abandonado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras el Flaco le limpiaba la cola a Joaco, fui a lavarme las manos. Me picaban. Juana golpe\u00f3 la puerta del ba\u00f1o con insistencia. Quer\u00eda que saliera y le contara su cuento de las buenas noches.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Abr\u00ed el duchero para poder estar tranquila. Estaba agotada y con las manos entumecidas, quer\u00eda recuperarme de la sensaci\u00f3n que, por primera vez, se hab\u00eda extendido a las palmas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Me estoy ba\u00f1ando \u2013ment\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Apoy\u00e9 mi espalda contra la puerta. Los movimientos del picaporte cesaron. Me dej\u00e9 deslizar hasta quedar sentada en el piso con las piernas extendidas. Estaba en el momento justo para depilarme y hac\u00eda rato hab\u00eda pasado el momento decente para un cambio de esmalte en los pies.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Juana grit\u00f3 que la dejara entrar o le iba a contar a su pap\u00e1 que yo no respond\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ya salgo \u2013ment\u00ed otra vez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Flexion\u00e9 las rodillas hasta poder abrazarlas y sostenerlas firmes contra mi pecho. Parec\u00eda un tat\u00fa mulita. Cuando ni\u00f1a, me pon\u00eda en esta posici\u00f3n a esperar que mi padre dejase de gritar. El tat\u00fa mulita en su caparaz\u00f3n no debe escuchar ni mierda. Adem\u00e1s, aunque es \u00e1spero y feo, de alg\u00fan modo logr\u00f3 hacerse querer en el imaginario colectivo. Podr\u00eda decirse que el tat\u00fa mulita resulta atractivo para la humanidad. El tat\u00fa mulita cae bien. No s\u00e9 cu\u00e1nto pas\u00f3, el Flaco ya estaba apagando las luces, los ni\u00f1os estar\u00edan acostados. Esper\u00e9 unos minutos m\u00e1s para salir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin hacer mucho ruido tom\u00e9 valor y me fui a la cama. Me deslic\u00e9 al lado del Flaco, que ya estaba con la luz apagada, de costado, d\u00e1ndome la espalda. Me tap\u00e9 con las s\u00e1banas lo m\u00e1s que pude, tratando de no despertarlo. Ya no ten\u00eda el cosquilleo. La cama se me hizo diminuta. Cuando la compramos pensamos que no necesit\u00e1bamos gastar en una m\u00e1s grande. Claro, ah\u00ed los pelos del pecho del Flaco no me molestaban, y tampoco los de su espalda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A \u00e9l le gusta molestarme.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfTe acord\u00e1s de cuando \u00e9ramos novios y dorm\u00edamos en una cama de una plaza, abrazados toda la noche, y rot\u00e1bamos juntos cuando hab\u00eda que rotar?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No, no, no me iba a hacer entrar. Para poder conmigo necesita de mi complicidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora la cama se me hac\u00eda estrecha, me agobiaba y me imped\u00eda respirar. El Flaco roncaba, me gir\u00e9 de lado tratando de no despertarlo, pero me sinti\u00f3, o se hab\u00eda hecho el dormido todo ese tiempo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me puso la mano en la espalda. Fing\u00ed estar relajada sin \u00e9xito, qued\u00e9 r\u00edgida, su mano actu\u00f3 como un interruptor, generando una descarga el\u00e9ctrica que me recorri\u00f3 de la nuca a la cola.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfQuer\u00e9s que te la ponga un ratito? \u2013me dijo\u2013. Te relaja.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Evidentemente not\u00f3 mi rigidez, pero no la entendi\u00f3. Me cuesta creer c\u00f3mo no acusa recibo. No entiende de energ\u00edas, no puede o no quiere leer entre l\u00edneas. Le dije que estaba agotada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Dale, uno cortito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Qu\u00e9 inoportuno era cuando rogaba. El Flaco, como una babosa densa adherida al piso, peg\u00e1ndose, reteniendo, imponiendo su presencia. Daban ganas de gritarle, de sacudirlo para ver si le descubr\u00eda el ego, de arrancarle uno a uno los pelos de la espalda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No me gusta sentirme as\u00ed, mala, enferma de cansancio o asqueada de aburrimiento. Cuando estudiaba en la facultad y presid\u00eda el gremio estudiantil no era as\u00ed. Era tan contestataria, tan desafiante. Como si viviera en guerra con todos y con todo. Y disfrutaba cada momento de la batalla. Sab\u00eda que los guerreros de fuego se extinguen r\u00e1pido en este mundo chato, pero no pens\u00e9 que eso sucediera antes de los cuarenta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">[\u2026]<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy segura de que tiene que haber algo m\u00e1s, pero no logro encontrarlo. \u00a1Qu\u00e9 bueno es disimulando! No se lo voy a decir nunca, pero es mejor actor que pintor. No fue nada dif\u00edcil desbloquear el celular repitiendo el patr\u00f3n que hace con sus dedos. Lo dif\u00edcil es encontrar pruebas. Ya revis\u00e9 sus \u00faltimos mensajes con Florencia. Florencia, que ni apodo tiene (supe enterarme de que por mucho tiempo yo hab\u00eda sido <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Delivery de lienzo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, siempre tan ocurrente \u00e9l).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero veo que Florencia se gan\u00f3 el nombre propio de entrada. Hay tres mensajes borrados en su chat de ayer. Tres mensajes borrados y el emotic\u00f3n de Florencia indicando llanto. No deber\u00eda estar pensando en esto, lo s\u00e9, y sin embargo no hay una c\u00e9lula en m\u00ed que pueda contenerse. \u00bfPor qu\u00e9 llorar\u00eda Florencia? Igual no podr\u00eda confrontarlo. \u00bfC\u00f3mo le digo que le anduve revisando el celular, que no soy tonta, que cada vez que le pregunto por el taller de los mi\u00e9rcoles me cambia de tema, que noto que le gusta, que mi instinto olfatea su deseo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy segura de que se est\u00e1 acostando con esa puta. No necesito imaginarlo, puedo evocar la excitaci\u00f3n que le produce la cacer\u00eda, la atenci\u00f3n femenina, le encanta poner aire intelectual mientras marca sus hombros bien torneados bajo alguna remera de rock y se acerca apenas lo suficiente para que puedan olerlo. Se siente imbatible en su cancha. Lo es. Si lo sabr\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando yo estaba en el lugar de Florencia fing\u00eda un cierto desinter\u00e9s solo para verlo desplegar todo aquel ritual de pavo real en apareamiento. Y \u00e9l era tan inteligente para las barajas que me hac\u00eda sentir que era la \u00fanica en la clase, parec\u00eda que de alg\u00fan modo toda la historia del arte se hab\u00eda inventado como un cuento para que \u00e9l, cual Sherazade testoster\u00f3nico, pudiera recitarlo en mis o\u00eddos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dud\u00e9 en responder a sus avances. Estoy acostumbrada a la atenci\u00f3n masculina, y tampoco es que no hubiese sido infiel antes. Pero hab\u00eda algo sutil en su seducci\u00f3n que ped\u00eda a gritos que me mostrara inaccesible, incluso altanera. As\u00ed fue que lo vi convertirse de cazador en cazado. Le gustaba el juego, la seducci\u00f3n, el tonteo; pero m\u00e1s disfrutaba de la conquista mental. \u00c9l quer\u00eda dominarme, y yo lo dej\u00e9 pensar que me ten\u00eda. Puedo oler a Florencia. Florencia es igual a m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Igual, aunque m\u00e1s joven, y cruelmente m\u00e1s atractiva. Lo descubr\u00ed el d\u00eda en que se me durmi\u00f3 el pie. Fui a buscarlo al taller de sorpresa y los vi, en el patio de la entrada. La misma actitud de antes: \u00e9l guap\u00edsimo, con la sonrisa de mueca, tirando levemente su cuerpo hacia atr\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Felipe estaba en su posici\u00f3n de caza y mi pie derecho que me desobedec\u00eda. No pod\u00eda bajar del auto ni arrancar. \u00c9l gesticulaba con las manos, manteni\u00e9ndolas cerca de los pechos de ella. La forzaba a desearlo<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">. Ac\u00e1 estoy, pero estoy lejos. Acercate vos. Dale, ven\u00ed. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Quer\u00eda bajarme del auto, de verdad lo intent\u00e9, pero el cosquilleo no me dej\u00f3. Lo supe, lo reconoc\u00ed, deb\u00eda estar por aplicar la llave final, habl\u00e1ndole de la historia del Guernica, del amor de Vincent por Gauguin, o de Figari. O su jaque mate, el cuento inventado con el que me hizo entrar a m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Es que no soy tan talentoso, te lo juro. Esa es la triste realidad de mi primer premio. Se equivocaron al d\u00e1rmelo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Sos puro verso \u2013contest\u00e9 sonrojada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1No, es en serio! Yo era menor de edad y mand\u00e9 la obra igual. Cuando me premiaron confes\u00e9 haber mentido en la edad para poder participar, y ah\u00ed me retiraron el premio, pero era tal el alboroto que se hab\u00eda armado que me dieron el de Revelaci\u00f3n, y de la noche a la ma\u00f1ana aparec\u00ed en notas de todos los medios del pa\u00eds. Fin del cuento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Era tan lindo cuando hablaba. Nunca me import\u00f3 si hablaba en serio o inventaba; para mis ganas de ponerme a pintar en acr\u00edlico sobre lienzo a mediana edad surt\u00eda el efecto justo: no quer\u00eda faltar a ninguna clase.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Para entonces \u2013dec\u00eda Felipe\u2013 ya se hab\u00eda creado el mito. Era el pintor revelaci\u00f3n de culto que toda cuidad necesita. El mito del artista borracho y mujeriego en la cresta de la ola. El resto de los premios que vinieron despu\u00e9s carecen de valor real, porque est\u00e1n cimentados en una farsa. \u2013Me miraba con cara burlona\u2013. As\u00ed que soy solo eso, Paloma, una farsa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No pensaba caer en sus encantos. Ve\u00eda lo que intentaba hacer. Quer\u00eda que le dijera que \u00e9l no era una farsa, por lo menos no m\u00e1s que cualquiera de nosotros, que ni tan reales somos, y mucho menos talentosos o interesantes. El secreto estaba en su forma de decir verdades solapadas, que no eran mentiras a medias, eran verdades universales que casi todos nos negamos a reconocer por un miedo intangible a perderlo todo, a perder el control.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por eso Felipe resultaba irresistible, no ten\u00eda miedo a ser vulnerable. Se ufanaba de las pulsiones que verdaderamente nos mueven. Ni siquiera ten\u00eda que compadecer al resto de los mortales, incapaces de ver como \u00e9l ve\u00eda, porque el resto, para \u00e9l, tampoco exist\u00eda. Pero me hac\u00eda sentir que yo s\u00ed exist\u00eda, incluso parec\u00eda obsesionado por despertarme. \u00bfHab\u00eda estado durmiendo toda mi vida? Lo cierto es que all\u00ed estaba encendida. No quise decirle nada de aquello, por supuesto, ni seguir su juego.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Aj\u00e1 \u2013le solt\u00e9 apenas, fingiendo desinter\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013A veces sos tan tierna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Vos no deber\u00edas buscar ternura en m\u00ed, sino en cualquier otra alumna\u2026 soltera. \u2013Hund\u00ed el pincel en el acr\u00edlico verde intentando controlarme.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero no tuvo ni que hablar, me hizo el juego de fr\u00edo-calor, el que repiti\u00f3 con Florencia, con todas, tir\u00f3 una sonrisa de lado, alej\u00f3 su cuerpo lo suficiente para que quedara suplicando por su presencia, y me apunt\u00f3 con una mirada serena, segura, que promet\u00eda serlo todo si me acercaba, promet\u00eda que perder el control con \u00e9l era ganar, y si no, la que perd\u00eda era yo. Bast\u00f3 mirarlo para caer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y ca\u00ed, fuerte, antes de las fiestas. Los encuentros en verano hab\u00edan sido urgentes, cog\u00edamos como animales, busc\u00e1ndonos en cada media hora libre en la que pudi\u00e9semos coincidir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora, tirados en su cama de una plaza, Felipe aplast\u00e1ndome contra el colch\u00f3n maltratado, s\u00e9 que el desenfreno ha mermado; la ansiedad de los primeros embates fue dando paso al tedio de buscar el momento oportuno. Claro, \u00e9l no tiene la urgencia de los hijos, ni de una pareja, ni siquiera del trabajo estable; adem\u00e1s, y de esto estoy segura, durante este semestre apareci\u00f3 Florencia.<\/span><\/p>\n\t\t<\/div>\n\t<\/div>\n\t\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paloma sufre de parestesia: paulatinamente deja de sentir. Primero los dedos, luego las palmas, luego el pecho. 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