{"id":9558,"date":"2022-12-16T13:01:42","date_gmt":"2022-12-16T16:01:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.findesiglo.com.uy\/tienda\/?post_type=product&#038;p=9558"},"modified":"2025-11-03T17:16:43","modified_gmt":"2025-11-03T20:16:43","slug":"el-contrato","status":"publish","type":"product","link":"https:\/\/www.findesiglo.com.uy\/tienda\/libro\/el-contrato\/","title":{"rendered":"El contrato"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un uruguayo inmigrante en la Europa n\u00f3rdica \u2014para los locatarios, un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">morkis,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pakkis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> cualquiera\u2014 se dedica en sus ratos libres a escribir novelas que deja a medio hacer, al tiempo que su libertinaje sexual lo lleva a enga\u00f1ar a su esposa y a mantener relaciones espor\u00e1dicas con varias mujeres. En Husnes, un pueblo del norte de Noruega, firma un contrato como jefe de una farmacia, pero el contrato del que verdaderamente vive pendiente es del que depende la publicaci\u00f3n de su primera novela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entre la escritura estancada de una novela, la permanente revisi\u00f3n y reescritura de dos cuentos y las prolijas anotaciones en el seudodiario que el narrador lleva, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El contrato<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> va ganando densidad, espesor y potencia no solo como narraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n como tentativa te\u00f3rica: es una reflexi\u00f3n sobre la actual situaci\u00f3n de los escritores frente al mercado, o acaso <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> el mercado, y una puesta en cuesti\u00f3n de la moda de la autoficci\u00f3n, con los dilemas est\u00e9ticos y \u00e9ticos que acarrea (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">affaire<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Karl Ove Knausg\u00e5rd mediante). La constelaci\u00f3n de personajes que rodean al narrador es breve y memorable: una prima llamada Eva, singular\u00edsima artista pl\u00e1stica; su mejor amigo Wilgot, preso por femicidio; su esposa Greta y, por \u00faltimo, Ingrid, amante y colega, quien lleva grabado en su espalda un trauma oscuro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ensamble de oraciones certeras, sugestivas, poderosas, que invocan y encarnan la presencia insoslayable de Onetti, esta obra deja al descubierto la hipocres\u00eda de la sociedad, esa gran danza de m\u00e1scaras en la que los verdaderos rostros nunca se dejan adivinar. Para decirlo en palabras de la novela: \u00abla realidad era una ficci\u00f3n que invent\u00e1bamos todos los d\u00edas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Fabi\u00e1n Muniz<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan de Dios Caballero\u00a0(Montevideo, 1954)<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emigrado a Suecia en 1979 y luego a Noruega en 2007, es ciudadano noruego y se encuentra radicado en Moss, unos 50 kil\u00f3metros al sur de Oslo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde los 15 a\u00f1os ha tenido diversos trabajos; ha sido jardinero, limpiador, barman y jefe farmac\u00e9utico en Husnes, un pueblo lejos de todo. Hoy est\u00e1 retirado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ha publicado dos novelas en Colecci\u00f3n \u00f1: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una tumba para Alfi <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pez de acuario.<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">El contrato <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">recibi\u00f3 en 2021 el Tercer Premio a las Letras del Ministerio de Educaci\u00f3n y Cultura.<\/span><\/p>\n<div class=\"accordion\">\n\t<div id=\"accordion-2938429350\" class=\"accordion-item\">\n\t\t<a id=\"accordion-2938429350-label\" class=\"accordion-title plain\" href=\"#accordion-item-strongcomenz\u00c1-a-leer...\/strong\" aria-expanded=\"false\" aria-controls=\"accordion-2938429350-content\">\n\t\t\t<button class=\"toggle\" aria-label=\"Toggle\"><i class=\"icon-angle-down\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/button>\n\t\t\t<span><strong>COMENZ\u00c1 A LEER...<\/strong><\/span>\n\t\t<\/a>\n\t\t<div id=\"accordion-2938429350-content\" class=\"accordion-inner\" aria-labelledby=\"accordion-2938429350-label\">\n\t\t\t\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribo todos los d\u00edas. Despu\u00e9s de la cena y los cabeceos en el sof\u00e1, me lavo la cara y me siento a escribir reflexiones, observaciones, lo que sea. Dejo correr las horas y las palabras sin mirar el reloj, salgo y entro del casi diario hasta que me saturo, miro la lluvia o alguna pel\u00edcula de acci\u00f3n o de ciencia ficci\u00f3n. Suelo dormirme en el sof\u00e1, donde mi cuerpo se siente cada d\u00eda m\u00e1s acostumbrado y a gusto, pero me despierto a los pocos minutos envuelto en la persistente luz del verano. Ayer, cuando me despert\u00e9, me di cuenta de que aqu\u00ed no hay cuadros, ni fotos, ni plantas que regar, ni nada que me haga recordar a Greta, ni a mi primera esposa, ni a la segunda, ni a la tercera ni a mis tres hijas, como si me encontrara en una celda de buen est\u00e1ndar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nunca logr\u00e9 acostumbrarme a la luz nocturna de los veranos. No alcanza con las cortinas m\u00e1s gruesas que me pas\u00f3 la se\u00f1ora de Ivar. He tenido que tapar las ventanas con frazadas, pero la luz se cuela por las rendijas y se esparce en un resplandor que vibra tenuemente en la superficie de las paredes. Anochece m\u00e1s tarde cada d\u00eda que pasa. S\u00e9 que la luz se seguir\u00e1 pegando a todo hasta el solsticio de verano, con una velocidad solo perceptible cuando uno lo piensa. Sin la media botella de vino no podr\u00eda dormir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El otro d\u00eda me lleg\u00f3 el primer mail de Wilgot desde que me mud\u00e9 a Husnes. Me sorprendi\u00f3 porque \u00e9l no es de escribir. Se quejaba de que no era lo mismo comunicarse por mail o tel\u00e9fono, que extra\u00f1aba las tres horas mensuales. Al estar estacionado en Husnes se me hace imposible largarme hasta el sur una vez por mes. Ni siquiera me da el tiempo para visitar a mi mujer. Lo m\u00e1s delicado de la situaci\u00f3n es que soy el \u00fanico que visita a Wilgot. Probablemente no salga nunca de all\u00ed, porque ya era un hombre mayor cuando lo metieron en la c\u00e1rcel. Nos conocimos en los laboratorios de la Pfaz, una farmac\u00e9utica americana. \u00c9l trabajaba como bioqu\u00edmico, jefe de una secci\u00f3n; yo iba de vez en cuando a monitorear estudios cl\u00ednicos en fase <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">III<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">IV<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Wilgot hab\u00eda vivido un a\u00f1o en Buenos Aires y dos a\u00f1os en Montevideo, hablaba espa\u00f1ol con acento rioplatense y admiraba a Onetti, aunque nunca lo hab\u00eda entendido, ni siquiera cuando ley\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El astillero, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">la \u00fanica obra de Onetti traducida al noruego. Ni en mi propio idioma lo pude entender, me dec\u00eda, pero siempre vuelvo a \u00e9l, como quien vuelve a su propia imagen en el espejo. En el mail se quejaba de que se aburr\u00eda, que extra\u00f1aba mis visitas y mis lecturas. Wilgot es uno de los lectores y cr\u00edticos m\u00e1s importantes que tengo, muy agudo, siempre atento y respetuoso de mis textos, aunque se le haya ido un poco la mano con la novela que sale en octubre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al releer el mail no pude dejar de pensar en que mi aventura en Husnes me chupa el tiempo como una sanguijuela con anemia. Le contest\u00e9 que le iba a escribir el cuento que hab\u00edamos discutido tantas veces y que, una vez que lograra leerlo sin interrupciones, con la cadencia que exigiera, se lo grababa y se lo mandaba. No era lo mismo que una visita, pero era mejor que nada. Se trata de un cuento basado en hechos reales que ven\u00eda posponiendo desde hac\u00eda tres a\u00f1os. Las incongruencias y contradicciones que se le puedan encontrar no se diferencian de las que nos confunden a diario, cosa que tratar\u00e9 de explicar en otro texto que no le mandar\u00e9 a mi amigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Intercalo la versi\u00f3n escrita que le mand\u00e9 a Wilgot, porque lo veo como parte de la madeja donde me enredo mientras veo caer la lluvia. Lo corto y lo pego tal cual, de un archivo Word que titul\u00e9 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Amanda o La mujer del ministro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sin poder decidirme por ninguno de los t\u00edtulos.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"font-weight: 400;\">Amanda o La mujer del ministro<\/span><\/h2>\n<blockquote><p><em><span style=\"font-weight: 400;\">No estuve m\u00e1s de media hora en tu entierro. Esos condenados treinta minutos me alcanzaron para decir cosas que no quer\u00eda decir y escuchar una serie de sentencias sobre la fragilidad de la vida, algo muy natural, trat\u00e1ndose de un cuerpo tan joven. No dud\u00e9 de que estuviera escuchando la absoluta verdad. Cuando me inclinaba en cada uno de mis p\u00e9sames estuve de acuerdo en que tu muerte nos hab\u00eda sorprendido a todos, en c\u00f3mo nos costaba concebir esa injusticia imperdonable que pon\u00eda en duda la bondad de Dios y la fe de los hombres. Mientras me mov\u00eda con discreci\u00f3n entre los dolientes, iba hilvanando comentarios, entrecortados por las l\u00e1grimas, sobre tu juventud, tu belleza, tu sonrisa tan natural, tus insaciables ganas de vivir y tu buen humor, tan contagioso, siempre comentado y envidiado por todos. Los a\u00f1os perdidos, arrebatados de un d\u00eda para el otro, tus dos hijos adorables, en cada boca y en cada suspiro. El mayor, tan educado, tan contenido, un verdadero hombrecito en su trajecito azul, y la ni\u00f1a, tu espejo, con tu sonrisa escondida tras sus l\u00e1grimas. Se habl\u00f3 casi tanto de ellos como de tu propia muerte, de c\u00f3mo los dejabas a merced del destino. Se murmur\u00f3 sobre los vivos y los muertos. Y tu marido, \u00bfqu\u00e9 iba a hacer? \u00c9l, que trabajaba de la ma\u00f1ana a la noche, \u00bfqu\u00e9 iba a hacer con las responsabilidades que ten\u00eda con la sociedad y la naci\u00f3n?, \u00bfqu\u00e9 iba a hacer con los chicos y el tiempo que no ten\u00eda? \u00c9l, destinado desde ni\u00f1o a quehaceres infinitamente m\u00e1s nobles en beneficio de la comunidad.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Y nosotros, Dios querido, \u00bfqu\u00e9 \u00edbamos a hacer con tu recuerdo? Dios da y quita, dijo una anciana y lo repiti\u00f3 varias veces, hasta que alguien la hizo callar. Coincid\u00ed con ella y con el resto de las blasfemias murmuradas en un susurro para que el Todopoderoso no las escuchara.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">No necesit\u00e9 m\u00e1s que expeler un par de balbuceos porque ellos dijeron lo que hab\u00eda que decir esa tarde, mientras las hojas doradas de los abedules se descolgaban de sus ramas bajo los p\u00e1lidos rayos de uno de los \u00faltimos soles de setiembre. Un d\u00eda perfecto para un entierro. Catorce grados, el aroma del pasto reci\u00e9n cortado y el de las coronas que se marchitaban desde las primeras horas de la ma\u00f1ana, la luz sedosa del oto\u00f1o envolvi\u00e9ndonos a todos sin distinci\u00f3n de amistad o parentesco, un mar de l\u00e1grimas record\u00e1ndonos tu ausencia, qu\u00e9 m\u00e1s se pod\u00eda pedir, querida Amanda.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">No hac\u00eda m\u00e1s de dos semanas hab\u00edamos barajado una tiradita a Segovia, que te gustaba tanto. Podr\u00edamos haber anudado una de esas noches en La Bodega de San Esteban, con un cochinito a las brasas tierno como manteca, una botella de vino del pa\u00eds, un cafelito y el brandi que nos recomendara la casa, antes de largarnos a los tumbos, perfectamente programados para dejarnos enga\u00f1ar por el encanto de las callecitas empedradas, los arcos de ladrillos y los balcones descascarados, hasta llegar al hotelito a tirarnos en la cama, cada uno con una copa bien fr\u00eda de cava al alcance de la mano. S\u00e9 que te lo deb\u00eda desde hac\u00eda tiempo. Pod\u00edamos contar con tu madre, siempre dispuesta a encargarse de los ni\u00f1os, llevarlos al Tusenfryd o al cine o a lo que se le frunciera. Un fin de semana largo, aprovechando los puter\u00edos de tu marido en Riga o Gdansk. Cualquier d\u00eda de estos nos contagia con algo, te dije una de las \u00faltimas noches, m\u00e1s bien pregunt\u00e1ndote. Vos me contestaste que las putas se cuidaban, sin aclararme las cosas, ni tus sentimientos ni tus necesidades, porque lo que yo quer\u00eda saber era si te segu\u00edas acostando con \u00e9l y, de eso, como si nada.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">No quer\u00eda verlo, ni a \u00e9l ni a los otros. Me molest\u00f3 hasta extremos sospechados tener que despedirme de esa manera, junto a los tuyos, que no me quieren para nada, y pong\u00e1monos de acuerdo en que ten\u00edan sus razones. No pude evitar sentirme acorralado por lo que todos supon\u00edan, lo que no quer\u00edan saber. Los ayud\u00e9 lo que pude con eso, me mantuve a un lado, mastic\u00e1ndome las u\u00f1as, ocup\u00e1ndome en lo que a veces me reprochabas, practicar el dif\u00edcil arte de esconderme en los rincones. Una de las pocas cosas que hago bien. Me sobr\u00f3 esa media hora para escuchar esas verdades, dar alg\u00fan p\u00e9same, besar a un par de viejas, no s\u00e9 si tus t\u00edas o amigas de tu madre. Cuando vi a tu marido, volv\u00ed a recordar que nunca llegu\u00e9 a preguntarte si cre\u00edas que \u00e9l a\u00fan te amaba, o si te hab\u00eda amado alguna vez, o si se acostaban en la misma cama. Te pregunt\u00e9 de todo, la misma tarde que te conoc\u00ed, menos sobre lo que me interes\u00f3 desde el primer momento, por delicadeza o miedo a que me contestaras con la verdad. Me dieron ganas de preguntarle a \u00e9l cuando lo tuve tan cerca, pero me qued\u00e9 en el camino, rehuyendo la escena, los empujones, la trompada, los tirones de los gorilas, el esc\u00e1ndalo de los diarios. \u00c9l no me salud\u00f3, no pod\u00eda esperarse otra cosa. Se port\u00f3 bien, mantuvo la dignidad, creo que lo hubieras aprobado. Un traje negro impecable que disimulaba la gordura que se hab\u00eda conseguido comiendo a deshoras en los restaurantes que pululan alrededor del ministerio, corbata aperlada, lentes oscuros que ocultaban la mentira de su dolor.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Nadie me ataj\u00f3, a pesar de la hilera de ministros, diputados, directores de empresas, jerarcas sindicales, representantes del poder pol\u00edtico, la cultura y el sistema que los junta como en un buqu\u00e9 de flores podridas; una actitud sorprendente, civilizada, contenida, compartida por todos, pero cuando te bes\u00e9 se pusieron muy nerviosos y quedaron suspendidos por un instante, con las bocas entreabiertas, sin saber qu\u00e9 hacer o decir ante tanto desparpajo. Un reportero con campera de cuero, prominente vientre y cola de caballo sac\u00f3 una foto justo cuando me inclinaba ante tu cuerpo. Pude ver c\u00f3mo uno de los gorilas lo apartaba a un lado para vaciarle la c\u00e1mara, y yo que me demoraba porque me costaba elegir si besarte en la frente o en la boca. Opt\u00e9 por la boca, antes de correr un mechoncito de pelo que se te hab\u00eda pegado entre los labios. Te bes\u00e9 sin que nadie me echara.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Me miraron aliviados cuando me alej\u00e9 sin despedirme. Me met\u00ed en el taxi que hab\u00eda llegado apenas dos minutos antes y, contra mi costumbre, me sent\u00e9 atr\u00e1s, levant\u00e9 los pantalones hasta los tobillos, mir\u00e9 mis zapatos negros durante todo el trayecto hasta que el auto se detuvo frente a mi lugar, como vos dec\u00edas, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">your place.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Me sorprendi\u00f3 el apartamento vac\u00edo, como si reci\u00e9n entonces hubiera descubierto que te hab\u00edas ido sin despedirte, apenas mir\u00e1ndome asombrada, adivinando la verdad en mis ojos. Se me ocurri\u00f3 que hab\u00edas vivido all\u00ed o lo so\u00f1\u00e9, o lo dese\u00e9 con mucha intensidad, hasta que casi se hizo verdad. Vi la correa de tu cartera colgando del pestillo de la puerta del hall, tus zapatos de gamuza junto a un par de los m\u00edos, una blusa en el respaldo de una silla. Cuando entr\u00e9 al ba\u00f1o a enjuagarme la cara, vi un corpi\u00f1o negro cruzando el borde de la ba\u00f1era, a punto de deslizarse hacia el suelo, como si me hubieras dejado una presencia que se iba a diluir con los d\u00edas, paredes de vidrio donde recostarme hasta que se quebraran. Revolv\u00ed en tu diminuta cartera buscando una tarjeta, un n\u00famero de tel\u00e9fono doblado en cuatro, cualquier cosa que te alejara de m\u00ed, con el prop\u00f3sito de reencontrarme con mis celos y el deseo de que solo fueras m\u00eda. No encontr\u00e9 m\u00e1s que un l\u00e1piz de labios, las llaves del auto y de tu casa, cuatro tampones y una listita con las compras del \u00faltimo viernes.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Siempre me molest\u00f3 que no te sintieras bien en casa, que prefirieras los hoteles. Hasta la caba\u00f1a despreciaste, como si te costara aceptar cualquier recinto habitable que nos pudiera dar la ilusi\u00f3n de vivir juntos. No quiero que la ma\u00f1ana me sorprenda en tu cama, me dec\u00edas, no quiero levantarme, colgarme tu bat\u00edn sobre los hombros, ir hasta la cocina, poner en marcha la m\u00e1quina del caf\u00e9, el exprimido de pomelos que te alarga la vida y te mantiene tan joven; no quiero ponerme a mirar las fotograf\u00edas de la que fue tu esposa, tus hijos y sus mascotas, los campamentos en la monta\u00f1a, las sonrisas de toda tu familia junto a una hilera de truchas colgando de una cuerda entre dos \u00e1rboles. Haceme el favor de no pedirme eso.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Fue inevitable como tu muerte, Amanda, que el espejo del hall me devolviera la imagen de otro hombre impecable, un traje negro y una corbata negra. Creo que me hubieras aprobado. Siempre tan elegante, me dec\u00edas, como si hubieras nacido as\u00ed, como si nunca hubieras tenido la necesidad de aprender a vestirte. Y tus palabras, querido m\u00edo, siempre tan correctas, como ausentes de emociones, modul\u00e1ndose con la naturalidad del que no le teme a nada. La \u00faltima vez que me lo dijiste fue la noche que bailamos en el Grand, contra mi voluntad. Estabas m\u00e1s espl\u00e9ndida que nunca, esa noche. Te di el gusto de verme perder la elegancia que tanto ponderabas. Me dej\u00e9 llevar un par de piezas y no me importaron las sonrisas que suscit\u00f3 mi torpeza, ocupado por el deseo que nac\u00eda de tu boca ri\u00e9ndose tan sinceramente, haci\u00e9ndome creer que me amabas.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Pero no todas se encandilaban con las sienes plateadas o la serenidad de un hombre con mis a\u00f1os. Un viejo que pod\u00eda ser tu padre, te hab\u00eda comentado una mujer de unos treinta a\u00f1os, de pronto a un paso, embutida en su traje sastre, ajustada, enjoyada con discreci\u00f3n, parada ah\u00ed, frente a la inevitabilidad de nuestras manos entrelazadas, una de las m\u00edas sobando tu anillo de bodas, una de las tuyas masaje\u00e1ndome un pulgar, y no tuviste tiempo de hacer algo que no empeorara las cosas. La colega de tu marido \u2013nunca me qued\u00f3 claro si amiga tuya o qu\u00e9\u2013 nos hab\u00eda visto desde la barra del bar del hotel, entreverada en un grupito de secretarias del ministerio, en el pre\u00e1mbulo a la noche de un viernes. Estuvo parada m\u00e1s de cinco minutos antes de sentarse. No entiendo c\u00f3mo pudo decir tanta estupidez en tan poco tiempo. La descarada tom\u00f3 una copa con nosotros, nos hizo sufrir un buen rato. Sigui\u00f3 con preguntas m\u00e1s o menos directas sobre mi ocupaci\u00f3n y mi estado civil, y cuando se fue me dijiste que por primera vez te sent\u00edas como una ad\u00faltera. Que era como si un <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">paparazzi <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">nos hubiera sacado una foto, que a partir de entonces ya no ser\u00edas due\u00f1a de tu destino, que se te iba a hacer dif\u00edcil seguir mintiendo. Comentaste algo sobre la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">esfera p\u00fablica, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que no logr\u00e9 entender. Te argument\u00e9 en contra; me pediste que me callara. Tuve que tragarme los argumentos que ten\u00eda para ofrecerte, que eran muchos y que te absolv\u00edan en todos los puntos. Que no ten\u00eda nada que ver con la moral, me dijiste, que te limpiabas el culo con eso. Fueron tus \u00faltimas palabras al respecto y me prometiste una \u00faltima noche de hotel, en Oslo, la \u00faltima que te vi en vida, la que nos pudo haber sorprendido en Segovia o en Praga, donde podr\u00eda haber vuelto a preguntarte si te segu\u00eda perturbando la simultaneidad de las cosas. Hablamos mucho del tema esa noche, principalmente vos. Yo te escuch\u00e9 con much\u00edsima atenci\u00f3n, masaje\u00e1ndote las manos por \u00faltima vez. Tomamos lo que nos propuso el mozo en un orden exactamente establecido, comimos todo lo que se le ocurri\u00f3 a tu capricho, miramos a la gente, absorbimos el murmullo de la sosegada marabunta que ten\u00edamos alrededor, sin percatarnos de un solo detalle. Es esto lo que me confunde, me dijiste, como si adivinaras mis pensamientos, revoloteando los brazos, tratando de abarcar la mansa corriente de gente, el ronroneo de los motores que ven\u00edan desde el otro lado de la peatonal, las palabras desdibujadas por el resto de los ruidos que nos perturbaban. Me tiene mal esto, me preocupa desde hace meses, me dijiste, y me pediste que hiciera una lista con todas las cosas que pasan al mismo tiempo; todo lo que se te ocurra, hac\u00e9 la prueba, insististe, y casi me vuelvo loco porque yo ya te hab\u00eda servido tu \u00faltima copa, querida Amanda, un brandi muy a\u00f1ejo que ocult\u00f3 el veneno con sorprendente facilidad, no s\u00e9 si por el roble envejecido con jerez o porque ya estabas borracha. Desde ese entonces estoy emperrado en darte el gusto y no llego a ninguna parte.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">El\u00edas, creo que alguna vez te dije que es el menor, llam\u00f3 a eso de las diez, cuando iba por mi segundo vaso, para contarme que hab\u00eda le\u00eddo tu muerte en el <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Aftonbladet. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No me asombr\u00e9 de que la noticia ya hubiera cruzado la frontera. Coment\u00f3 la foto en la que tu marido y tres hombres te cargaban hasta la fosa; me reconoci\u00f3 en otra foto, escondido en un peque\u00f1o amuche de gente, borroso, apenas una mancha negra entre el luto de todos. No s\u00e9 c\u00f3mo se les pas\u00f3 a los gorilas.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Me hizo gracia, tan fuera de lugar, ahora, que El\u00edas volviera a mencionar tu belleza y tu sonrisa, siempre tu sonrisa, estampada en su memoria desde el d\u00eda en que lo recibimos en la terminal de Oslo y se anim\u00f3 a comentar tu espl\u00e9ndido culo cuando te alejabas, tu elegancia y tus tacos, y me code\u00f3 como un hijo codea a su padre en una pel\u00edcula americana, antes de decirme, con otra sonrisa de pel\u00edcula, que yo era un viejo perverso y afortunado, que disfrutara de la vida, que era demasiado corta para dejarla pasar. Despu\u00e9s fuimos a comer pizza, tomamos vino como toman vino un hijo y un padre.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Me dio el p\u00e9same esa noche y me sorprendi\u00f3. Me imagino que estar\u00e1s muy triste y muy solo, pap\u00e1, me dijo sin un temblor en la voz, sin darse cuenta de que estaba diciendo la verdad. A esa edad no les sale otra cosa. Seguro que discutieron tu muerte en la cantina de la facultad o despu\u00e9s de las clases entre un par de jarras de cerveza, no sin cierto orgullo macabro. No cualquiera sale con la reci\u00e9n asesinada mujer de un ministro. No me lo coment\u00f3, nunca se le hubiera ocurrido, naturalmente que no. No s\u00e9 qu\u00e9 les dir\u00e1 a los amigos despu\u00e9s de las noticias de ma\u00f1ana o del martes. No s\u00e9 si volver\u00e1 a la facultad despu\u00e9s del inevitable esc\u00e1ndalo del mi\u00e9rcoles o el jueves, no s\u00e9 qu\u00e9 har\u00e1n sus hermanas, porque de ellas no s\u00e9 nada desde hace tiempo.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de su inesperado p\u00e9same, record\u00e9 las palabras del doctor Fabricius cuando me dec\u00eda que est\u00e1bamos solos y viejos, sin un amor donde recostarnos. Sorprendidos de que la vida se nos hubiera pasado volando, aburridos al final de la carrera, cuando las hipotecas y los pr\u00e9stamos est\u00e1n pagos, me dec\u00eda, masticando su asqueroso habano. Los benditos hijos se han ido y las benditas mujeres no saben qu\u00e9 hacer con la reputaci\u00f3n y el exceso de confort acumulado durante el paso de los a\u00f1os, que poco y nada aportan a la felicidad, querido amigo, tan poco como las aburridas cenas de los s\u00e1bados. El champ\u00e1n entibi\u00e1ndose en las manos, los abrazos de las llegadas y los abrazos de los adioses. Apenas les queda un cuerpo a esas mujeres, pudri\u00e9ndose bajo las telas exclusivas de sus vestidos, porque sin amor no se sostienen los huesos. F\u00edjese que con las cuentas atiborradas, ni siquiera nos consuela gastar la plata en perfumes o en ropa interior para nuestras amantes, cr\u00e9ame, ajena la cama, estimado colega, ajeno el vaso, ajeno el amor.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Pens\u00e9 que quiz\u00e1s Fabricius lo pasara bien con su vieja gorda, que hasta fuera posible que la amara y que realmente fuera feliz junto a la desgraciada receptora de sus besos, y en el poder del amor, pens\u00e9, o que ya no se besaban, o que ya se hab\u00edan empezado a pudrir. Lo segu\u00ed pensando frente a la vitrina de mi apartamento donde se apilan bebidas de buena y mala calidad. Las botellas se han ido juntando con los a\u00f1os, sin importarme el precio o la originalidad del dise\u00f1o de las etiquetas. Regalos, humildes sobornos, atenciones, impulsos en el Tax Free o concienzudas compras de whisky de malta, reflejo de lo que soy o lo que fui. Todo est\u00e1 pago, menos los gastos corrientes, pens\u00e9 cuando iba por el tercer whisky, servido de una botella con un precio comparable al de una m\u00e1quina de lavar ropa.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400;\">Al cuarto whisky colgu\u00e9 el saco y mi corbata en el respaldo de una silla y despu\u00e9s me fue f\u00e1cil arrastrar los pies hasta la cama, sin cepillarme los dientes ni ducharme, para dormirme como el verdadero cerdo que soy, sin miedo a las pesadillas que me pudieran despertar al gritar tu nombre en la oscuridad. As\u00ed seguir\u00e9 hasta ma\u00f1ana o el martes, a m\u00e1s tardar el mi\u00e9rcoles, viendo amontonarse las botellas vac\u00edas, hasta que me vengan a buscar con el prop\u00f3sito de preguntarme algo que aclare las cosas, algo que no podr\u00e9 contestar, ni ma\u00f1ana, ni el martes ni nunca.<\/span><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La historia puede seguir a pesar del asterisco. Es imposible contarlo todo. Todav\u00eda hay cosas que siguen dando vueltas. El cuento es el cuento y la vida es la vida. Est\u00e1 escrito en primera persona, como si yo fuera Wilgot. Un mon\u00f3logo que podr\u00eda ser una carta. \u00c9l autoriz\u00f3 este recurso porque sabe lo que me cuesta relatar en tercera persona o convertirme en uno de esos narradores omniscientes, irritantes, que no dudan en leerle los pensamientos a la gente. Te doy libertad total, me dijo, pero no te va a ser suficiente m\u00e1s que para acariciar la verdad, y lo pude comprobar en el mismo instante en que empec\u00e9 a escribir el cuento. Cuanto m\u00e1s avanzaba en la historia, m\u00e1s me alejaba de la realidad, lo que no me impidi\u00f3 divertirme much\u00edsimo al dar ese salto de clase, pintarme sienes plateadas, concederme atributos propios de una posici\u00f3n social a la que no pertenezco, coquetear con un lenguaje que no es el m\u00edo, cultivar una personalidad mucho m\u00e1s interesante y sofisticada que la m\u00eda. Ni Wilgot es tan as\u00ed, tan controlado, tan distante, tan elegante, tan valiente, aunque algo de eso tiene.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A Wilgot le gust\u00f3 el cuento, que estaba basado en lo que \u00e9l mismo me hab\u00eda contado en mis visitas a la c\u00e1rcel. Te qued\u00f3 bien, un poco melodram\u00e1tico para mi gusto, pero con clase, peso y convicci\u00f3n, me dijo en alg\u00fan momento, pero tendr\u00edas que haberle puesto el punto final cuando la miro a los ojos y le sirvo su \u00faltima copa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se lo mand\u00e9 a Greta, a pesar de que no va a entender todo, y a Eva, pero a\u00fan no lo han comentado. Como se puede ver, al menos en la segunda lectura, el cuento se sostiene m\u00e1s o menos hasta que \u00e9l la envenena, un recurso tirado de los pelos, muy trillado en el g\u00e9nero negro o policial que, en todo caso, tendr\u00eda que haberse revelado en la \u00faltima frase, para mantener el suspenso hasta el final. Estoy de acuerdo con Wilgot en que el cuento deber\u00eda haber terminado cuando \u00e9l dice \u00abDesde entonces estoy emperrado en hacerte el gusto y no llego a ninguna parte\u00bb, lo que hubiera dejado varios hilos colgando. Un final abierto, demasiado abierto, trat\u00e1ndose de una historia basada en hechos reales, donde lo que se pretende es desanudar el sentido de las cosas. Fue una frustraci\u00f3n llegar al envenenamiento y tener que saltearme lo que todos quieren saber, es que Wilgot no me cont\u00f3 qu\u00e9 fue lo que le puso en el brandi a la pobre Amanda. Un c\u00f3ctel que mezcl\u00e9 en la Pfaz, me dijo un d\u00eda, lo que le resta verosimilitud al relato, por falta de exactitud, porque no se revela ni el nombre del veneno, ni sus propiedades qu\u00edmicas ni su mecanismo de muerte. Nada que se pueda comprobar en el Google o en la biblioteca. Por lo que le\u00ed en los diarios, los s\u00edntomas de envenenamiento se dieron a conocer reci\u00e9n a la ma\u00f1ana siguiente. Antes del mediod\u00eda la mujer ya hab\u00eda dejado de respirar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abLo que sabemos y lo que no sabemos sobre la tr\u00e1gica muerte de Amanda Henum\u00bb era la frase que encabezaba los titulares del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aftenposten, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">con una foto de Amanda en su plena belleza. Pero cuando uno empezaba a leer se encontraba con m\u00e1s preguntas que respuestas y, yo tambi\u00e9n, me pregunto: \u00bfse acost\u00f3 con ella esa \u00faltima noche y se la cogi\u00f3 mientras la pobre mujer hab\u00eda empezado a morirse sin darse cuenta? \u00bfLa dej\u00f3 a la madrugada, medio muerta, boqueando, tirada en la cama, mientras sufr\u00eda los primeros s\u00edntomas del envenenamiento, creyendo que se hab\u00eda pasado con el alcohol? \u00bfHab\u00edan estado en el apartamento la \u00faltima noche y se la hab\u00eda cogido en su plenitud vital y despu\u00e9s se hab\u00edan metido en un taxi, tomados de la mano, bes\u00e1ndose durante todo el trayecto hasta el hotel, sin ver la ciudad, sin percatarse de la fluencia del tr\u00e1fico o del tama\u00f1o de la luna, antes de envenenarla durante la cena?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el cuento no se menciona si muri\u00f3 en el hotel, en su casa o en otro lugar. Tampoco queda claro si los zapatos, la cartera y la ropa hab\u00edan sido olvidados ese mismo d\u00eda o en alguna visita anterior, o si solo exist\u00edan en la imaginaci\u00f3n de mi amigo, \u00bferan tan solo el deseo de que fuera as\u00ed? Nunca coment\u00f3 eso despu\u00e9s de haber le\u00eddo el cuento y siempre fue esquivo con los detalles m\u00e1s \u00edntimos. Su presencia se respiraba en cada rinc\u00f3n del apartamento, como si emanara de las paredes, no me la pod\u00eda sacar de encima, me dec\u00eda una y otra vez, nunca podr\u00eda volver all\u00ed, porque cada objeto me miraba con los ojos de Amanda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el cuento se vislumbra que esas prendas olvidadas reflejaban el deseo de que ella se hubiera mudado con \u00e9l, para siempre, de ah\u00ed los reproches, lo que es mi propia interpretaci\u00f3n de esa escena y por eso la escrib\u00ed de esa manera, aunque lo de la cartera sigue siendo inexplicable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se es libre de suponer que despu\u00e9s de la cena Wilgot se fue a su casa y Amanda a la suya, ya moribunda. Eso es lo m\u00e1s veros\u00edmil, pero la propuesta de una \u00faltima noche deja algo colgando en el aire, al menos en el cuento. Una insinuada despedida rom\u00e1ntica implica y exige una acci\u00f3n en mi cabeza y en la cabeza del lector, ya sea mi mujer, Evita o el mismo Wilgot. La escena est\u00e1ndar es una cena con velitas y champ\u00e1n, muy \u00edntima, m\u00fasica bajita, las manos en las manos y los ojos en los ojos. Despu\u00e9s, se coge. Tuve muchas ganas de relatar con m\u00e1s detalles ese \u00faltimo encuentro que suponemos apasionado y desgarrador, pero Wilgot se neg\u00f3 a cooperar. No s\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3 ni antes ni despu\u00e9s de la \u00faltima noche en la vida de Amanda, ni veo que esa noche fuera la clave de nada. No tengo material para elucubrar mucho sobre esta mujer, su personalidad, el perfume que usaba, el timbre de su voz, la calidad de su sonrisa o el parpadear de sus pesta\u00f1as, porque la conozco solo a trav\u00e9s de Wilgot y las fotos de los diarios. Ni siquiera s\u00e9 cu\u00e1nto dur\u00f3 esa relaci\u00f3n ni en qu\u00e9 sentido podr\u00eda perdurar m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, ni la raz\u00f3n por la que Wilgot no me la present\u00f3, teniendo en cuenta que soy su \u00fanico amigo, aunque eso tampoco lo s\u00e9 cien por ciento porque pueden existir amigos que yo no conozco. La vida est\u00e1 llena de secretos y no tenemos idea de la discordancia que lo llev\u00f3 a matarla. Wilgot nunca me cont\u00f3 el motivo, pero todo indica que fue un crimen premeditado que \u00e9l plane\u00f3 and\u00e1 a saber por cu\u00e1nto tiempo. El cuento no da una respuesta porque yo no tengo una respuesta. En todo caso, no es lo mismo un crimen pasional cometido en el afecto del momento. Si la hubiera matado a pu\u00f1aladas en un arrebato furioso de celos, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">the uruguayan style<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">me hubiera ahorrado un dolor de cabeza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que mi amigo me cont\u00f3 sin tapujos es que \u00e9l podr\u00eda haberla matado sin dejar rastros, que ten\u00eda el conocimiento requerido para cometer el crimen perfecto, lo que nos lleva a pensar que el motivo no tuvo nada que ver con los celos, algo que se insin\u00faa en el cuento. Lo que queda, entonces, es el fuerte deseo de Wilgot de pasar los \u00faltimos a\u00f1os de su vida en la c\u00e1rcel. Desde que lo conozco rondaba ese tema. Insist\u00eda en que la vida no ten\u00eda sentido, as\u00ed como la ten\u00edamos encarada o de la manera que fuera que se nos ocurriera encararla. Uno de los trucos que ten\u00eda para dormirse cuando estaba en vela era imaginarse preso. Dec\u00eda que era lo que lo salvaba en los momentos m\u00e1s negros de su vida, cuando se sent\u00eda obligado a hacer cosas que no quer\u00eda hacer. Era una fantas\u00eda que lo arrullaba en sus peores noches. En una c\u00e1rcel no tengo que saldarle cuentas a nadie, las reglas son siempre las mismas, insist\u00eda, te aseguro que me alcanzaba con visualizar la escena para dormirme a los diez minutos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien Wilgot hab\u00eda vivido dos a\u00f1os en Montevideo como investigador en un proyecto de intercambio cient\u00edfico y hasta trabaj\u00f3 en un laboratorio en la avenida Ocho de Octubre, no ten\u00eda idea de c\u00f3mo funcionaba el r\u00e9gimen carcelario uruguayo. Le enumer\u00e9 las cosas que le pod\u00edan pasar en el Comcar para que entendiera por qu\u00e9 a m\u00ed no me atra\u00eda para nada la idea de pasar el resto de mi vida en la c\u00e1rcel. Yo vivo ac\u00e1, me contest\u00f3; Halden es un hotel de tres estrellas. Se pon\u00eda pesado cuando entraba en el tema y cuando me inclu\u00eda en ese razonamiento, como si yo tambi\u00e9n estuviera cansado de pelearme con la vida; sin embargo, nunca hab\u00eda llegado a mencionar la posibilidad de que un crimen premeditado, que aseguraba una larga condena, le pudiera dar una apertura a una vida m\u00e1s llevadera. Siempre lo interpret\u00e9 como una met\u00e1fora. Aunque pueda ser una trampa o un recurso para desviar la atenci\u00f3n de algo m\u00e1s negro y profundo, todo indica que Wilgot se considera afortunado por haber sido condenado a veinti\u00fan a\u00f1os, la pena m\u00e1xima en Noruega. Una condena que se justifica solo por la condici\u00f3n sociopol\u00edtica de la v\u00edctima, porque si se tratara de una puta cualquiera de las que pululan por la Skippergate, no le dan m\u00e1s de siete a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No me creo que la haya matado solo para asegurarse una larga condena. Algo se me escapa. No me queda duda de que este loco se meti\u00f3 hasta lo m\u00e1s profundo del escroto con la mujer de un ministro, bell\u00edsima, mucho menor que \u00e9l, representativa, como dicen aqu\u00ed, que part\u00eda las piedras, como dec\u00edamos all\u00e1 hace cuarenta a\u00f1os, cosa que ya no es correcto expresar de esa manera, pero que describe muy bien la potencia f\u00edsica de esta mujer. Un poco como mi jefa, con la diferencia de que Amanda era bella en uno de los sentidos cl\u00e1sicos de la palabra, et\u00e9rea, con un cuerpo de diosa griega, natural, esculpido por la gen\u00e9tica, con un coraz\u00f3n tierno y sensible y un gran inter\u00e9s por ciertos temas filos\u00f3ficos; un combo que termin\u00f3 despeinando a Wilgot, que siempre tir\u00f3 para ese lado, m\u00e1s que para la pol\u00edtica, por ejemplo, o temas m\u00e1s terrenales como la desintegraci\u00f3n del planeta en sus m\u00ednimas partes. Eso sucede con ciertos cient\u00edficos que sospechan la presencia de un dios o un ente superior creador totalitario de todo lo que ellos no pueden explicar con ayuda de la ciencia. La cosa es que Amanda le cambi\u00f3 la vida y lo llev\u00f3 al fondo de la nada, aunque \u00e9l afirma que no y que, si bien es cierto que hay momentos en que se aburre en la c\u00e1rcel, esa experiencia lo ha llevado a comprender el sinsentido de la vida, que si no lo discute conmigo es porque soy el tipo de persona que jam\u00e1s se entretendr\u00eda cazando moscas para matar el tiempo, que lo m\u00e1s f\u00e1cil habr\u00eda sido matarse, pero que a \u00e9l no le gustaban los atajos. Algo hubo all\u00ed que no logro captar. Yo estoy bien, me repite de vez en cuando, nunca estuve mejor. Aqu\u00ed s\u00e9 d\u00f3nde estoy, no tengo necesidad de inventarme un hogar. Aqu\u00ed nunca se termina el papel higi\u00e9nico, no hay fotos ni cuadros colgados en las paredes, ni floreros donde se marchiten las flores ni olores que no provengan m\u00e1s que del proceso de putrefacci\u00f3n de mi cuerpo. Est\u00e1 todo pago, no tengo cuentas con nadie.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra cosa que me dej\u00f3 pensando es que Amanda es enterrada al otro d\u00eda de su muerte, y esto no tiene nada que ver con Wilgot. Aqu\u00ed los muertos se entierran m\u00e1s o menos a los siete d\u00edas del deceso, no s\u00e9 si tiene que ver con que son protestantes o es solo una tradici\u00f3n nacional o n\u00f3rdica, porque algo similar se estila en Suecia. No s\u00e9 si Amanda era cat\u00f3lica, pero si la entierran a los siete d\u00edas, se le hace imposible a Wilgot participar en ese entierro, lo que lleva al colapso total del cuento. Lo otro que hay que tragarse es el tema de la autopsia, algo que no se hace en dos patadas en un fin de semana con un forense de guardia que siente los ojos de la naci\u00f3n entera clavados en la nuca. El infeliz estaba metido en un caso que exig\u00eda una minuciosa investigaci\u00f3n policial, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nota bene <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">que Amanda era la mujer de un ministro, no una reventada que hab\u00edan encontrado tirada en un basural, con los ojos duros de una sobredosis.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A ella la enterraron al otro d\u00eda de su muerte, un domingo, como en el cuento. Muri\u00f3 en su casa, el s\u00e1bado cerca del mediod\u00eda, sin asistencia m\u00e9dica, esperando a que se le pasaran los mareos y el dolor de est\u00f3mago. Eso es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vox populi <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">porque es lo que se hab\u00eda dicho en el noticiero de la noche del s\u00e1bado, en las redes y en las tiradas extras de los diarios. La madre hab\u00eda sido la primera persona que hab\u00eda sospechado que no hab\u00eda sido una muerte natural. Es reci\u00e9n el martes, cuando se llevan a Wilgot, que se abren los portones del infierno y el esc\u00e1ndalo se convierte en un incendio dif\u00edcil de sofocar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A la autopsia se la tendr\u00edan que haber hecho el mismo s\u00e1bado por la tarde, cosa poco probable debido al tiempo que necesitaron sus allegados para reponerse de la sorpresa y la consternaci\u00f3n, pero posible, ya que es un procedimiento que solo lleva entre dos y cuatro horas. El resultado de los an\u00e1lisis de los tejidos de los \u00f3rganos tarda m\u00ednimo un par de d\u00edas, lo que indica que a\u00fan no sab\u00edan la causa exacta de su muerte cuando la enterraron. Me imagino que la abrieron, le sacaron las pruebas para las biopsias de los \u00f3rganos claves, la cosieron y la enviaron a su casa para que la pudieran velar y luego enterrarla lo m\u00e1s pronto posible. Pudo haber indicaciones de que se trataba de un envenenamiento con una sustancia conocida, obvia a los ojos de un experto, que el forense identific\u00f3 de inmediato, y que se haya conformado con eso a la espera de los resultados de los an\u00e1lisis que le confirmaran la hip\u00f3tesis. Nada se sabe con certeza, pero se puede deducir, sin necesidad de ser un detective, que durante el fin de semana la polic\u00eda fue atando cabos y no pasaron m\u00e1s de dos d\u00edas para que se decidieran a visitar a Wilgot.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La inverosimilitud que salta m\u00e1s a los ojos es que todo se hizo muy r\u00e1pido, como si fuera la familia de Amanda o los representantes m\u00e1ximos de la naci\u00f3n quienes hubieran tenido inter\u00e9s en ocultar el verdadero acontecer de las cosas. Solo un texto m\u00e1s extenso podr\u00eda profundizar en los tejes y manejes del poder de la clase pol\u00edtica, lo que rebasa mi nivel de ambici\u00f3n literaria. Sea como sea, lo que todos deber\u00edamos presentir es que hab\u00eda un aparato m\u00e1s o menos aceitado que trataba de minimizar los da\u00f1os colaterales del esc\u00e1ndalo y, por eso, la enterraron antes de que se le enfriara la sangre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El otro problema es su viejo colega, que entra al cuento sin golpear la puerta. Eso es cuesti\u00f3n de gusto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Yo me hubiera saltado ese fragmento. Les explico por qu\u00e9 lo tuve que poner. Nunca me qued\u00f3 claro si el viejo sab\u00eda del enredo de Wilgot con Amanda ni si la conoc\u00eda. El p\u00e9same casi imperceptible, el discurso sobre el insulso final de los d\u00edas y las no tan sutiles opiniones sobre el adulterio podr\u00edan indicar que Fabricius estaba m\u00e1s al tanto de lo que me imaginaba, cosa que me duele un poco, pero no me sorprende. Lo de Fabricius encarna los huesos y nos pinta el medio cient\u00edfico donde se mov\u00eda Wilgot, pero no le saca ni le pone a la esencia del cuento. Wilgot lo visitaba seguido y lo escuchaba mientras tomaban whisky envueltos en las espesas nubes del humo de los habanos, con la gorda siempre a mano para llenarles los vasos. Fabricius era un hombre desencantado de la vida, que esperaba la muerte con calma, convencido de que era lo \u00fanico que pod\u00eda dar t\u00e9rmino a su desidia, una especie de muerto andante. Es indudable que hab\u00eda algo en su discurso que atra\u00eda a mi amigo. Estoy seguro de que ese corto pasaje est\u00e1 de m\u00e1s, que no aporta nada al relato, pero Wilgot me pidi\u00f3 que lo pusiera, que el hombre ya hab\u00eda muerto, que le hab\u00edan prohibido ir al entierro, que lo hiciera como un homenaje, que Fabricius le hab\u00eda revelado muchas verdades, que le hab\u00eda dado firmeza en la mano a la hora de servir el brandi, que el viejo hab\u00eda descubierto la sinraz\u00f3n de la existencia, que se hab\u00eda dado cuenta de todo lo que hab\u00eda que darse cuenta, que no se lo pod\u00eda negar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que Wilgot me agradece es que no se me ocurri\u00f3 escarbar demasiado en detalles m\u00e1s o menos \u00edntimos de su pasado. Del relato se desprende que \u00e9l es divorciado o separado, que tiene un hijo que se llama El\u00edas, que estudia en una universidad sueca, y se mencionan hijas mayores, que no se cuantifican ni se nombran. Son dos. Siempre bromeamos con que entre los dos tenemos media docena de hijos. Es cierto que hab\u00edan alcanzado dos minutos para que a El\u00edas le diera un soplo al coraz\u00f3n cuando vio a Amanda desde la ventanilla del bus en su \u00faltima visita a Oslo, y no sabemos si envidi\u00f3 a su padre o si realmente se alegr\u00f3 de verlo feliz. Es cierto que el hijo lo llam\u00f3 la noche del domingo, pero el di\u00e1logo lo invent\u00e9 yo, porque Wilgot nunca me dio los detalles de esa conversaci\u00f3n, solo me dijo que El\u00edas parec\u00eda apenado por otra cosa, que lo hab\u00eda notado distante cuando le balbuce\u00f3 un p\u00e9same desganado, como si sospechara la verdad, como si algo monstruoso e inexplicable se hubiera filtrado del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aftonbladet.<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si el cuento hubiera seguido, habr\u00eda exigido que se contara que ni la ex ni los hijos lo van a visitar, cosa que ya no le importa, lo que por un momento me hace pensar en mi propia relaci\u00f3n con mis hijas, de las que estoy distanciado desde hace mucho tiempo. Lo que \u00e9l no sabe, lo que a\u00fan no me decido a contarle, es que el hijo dej\u00f3 los estudios y est\u00e1 internado desde hace tiempo en un manicomio sueco, que las hijas me han dicho que les cuesta encarar la vida despu\u00e9s de lo que pas\u00f3 y que, por ellas, que se pudra en la c\u00e1rcel, lo que nos llevar\u00eda a la trama de un cuento m\u00e1s largo<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">donde podr\u00eda relatar el encuentro que tuve con las dos en Moss, un encuentro muy dram\u00e1tico que termin\u00f3 en una hecatombe de gritos y l\u00e1grimas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra cosa que omito en el relato es mi propio rol en la historia, porque no lo considero relevante para el cuento. En la vida real, sin embargo, hay un antes y un despu\u00e9s, trat\u00e1ndose de un crimen donde el asesino es tu mejor amigo. El interrogatorio al que me sometieron tampoco es relevante para el cuento, aunque me haya complicado la vida en muchos aspectos. Yo no ten\u00eda idea de los puter\u00edos de Wilgot. Cuando la polic\u00eda me pregunt\u00f3 si hab\u00eda notado algo que me hiciera pensar que mi amigo era un asesino en potencia, les contest\u00e9 que Wilgot era un hombre que ocupaba poco lugar, un cient\u00edfico muy culto y de buenos modales, muy elegante y discreto, que no lo ve\u00eda matando a nadie. Estaban como locos. Me escup\u00edan las preguntas a dos cent\u00edmetros de la cara. De pronto me preguntan sobre sus preferencias sexuales, como si yo tuviera algo que ver con eso, si andaba con putas, si miraba porno, si le gustaban los menores. \u00bfPor qu\u00e9 viajaba tan seguido a Tailandia? Nunca hab\u00eda pensado en eso, no ten\u00eda idea. Es cierto que en alguna de esas noches de copas, cuando entr\u00e1bamos en el tema de las mujeres, \u00e9l hab\u00eda comentado la belleza ingenua y primitiva que habitaba en esos cuerpecitos morenos, j\u00f3venes, esbeltos, baratos, que a veces lo tentaban, pero que eran las playas, el sol, los contrastes con su vida diaria y aburrida, la sensaci\u00f3n de libertad y los deliciosos masajes lo que lo llevaba hasta all\u00ed una vez por a\u00f1o. Jam\u00e1s me dio detalles expl\u00edcitos de sus correr\u00edas. Cuando tocaba el tema, lo hac\u00eda en t\u00e9rminos generales, como si \u00e9l solo fuera un voyerista que se entreten\u00eda con los puter\u00edos de los otros, pero la polic\u00eda no dudaba de qu\u00e9 hac\u00eda un hombre ya entrado en a\u00f1os que se larga solo dos semanas a Phuket o a Pattaya. \u00bfC\u00f3mo explica los viajes de su amigo? A m\u00ed me consta, les dije, codo a codo con mi abogado, que a esta altura de la vida a nadie le llama la atenci\u00f3n que la gente se vaya de vacaciones a Tailandia, preferentemente en febrero, cuando tiene los dep\u00f3sitos de vitamina <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">D <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">a ras del suelo. Iban por la comida ex\u00f3tica, los c\u00f3cteles, las playas, la leche de coco, los masajes, los mariscos, los precios irrisorios, el glamur de las fotos que sub\u00edan al Facebook con un estatus m\u00e1s alto que las que sub\u00edan de Gran Canaria, pero m\u00e1s bajo que las que sub\u00edan de Bali o Haw\u00e1i. Algunos se traen a las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pakkis <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y hasta se casan. No me llamar\u00eda la atenci\u00f3n que alguno de ustedes est\u00e9 casado con una tailandesa o que tengan alg\u00fan colega de otra secci\u00f3n en esa situaci\u00f3n. Apuesto la cabeza. Muchos encuentran el amor y muchas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pakkis <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">salen de la pobreza. Un negocio donde ganan todos, \u00bfno es cierto? A veces se viaja en busca del amor, cuando no lo encontramos en casa. Nosotros y ellas, que tambi\u00e9n tienen derecho a la felicidad y cruzan oc\u00e9anos en busca de una vida m\u00e1s plena, ya maduritas, cincuenta plus, sesenta plus y hasta setenta plus, viudas, divorciadas, abandonadas, sedientas de ternura, viajan a las playas de Gambia, Kenia o Jamaica, y a veces sucede que, si son afortunadas, tambi\u00e9n surge el amor como de la nada y vuelven con un negrito del brazo, o con un joven hombre de color negro, si les viene mejor el t\u00e9rmino, y hasta se casan y alcanzan un grado de felicidad del que carec\u00edan antes de partir. Les aseguro que no tengo idea de lo que hac\u00eda Wilgot en Tailandia, pero creo que todos tenemos derecho a la felicidad y al amor. Y no pude seguir con mi discurso porque estos lascivos hijos de su inocente madre me patearon la silla y me dijeron que si segu\u00eda despotricando me iban a dejar dentro. Si no fuera por el abogado, me hubieran molido a palos all\u00ed mismo, antes de pasar a interrogarme sobre mis propias preferencias sexuales. Les contest\u00e9 que eran normales, como las de la gran mayor\u00eda de la gente, que no sufr\u00eda de ning\u00fan tipo de perversi\u00f3n o desv\u00edo de una conducta sexual normal. \u00bfPodr\u00eda desarrollar un poco m\u00e1s sobre lo que usted considera una relaci\u00f3n sexual normal?, me pregunt\u00f3 un flaco chupado and\u00e1 a saber por qu\u00e9 vicio, somos tan diferentes en ese aspecto, se explic\u00f3, sin otro argumento que una sonrisa babosa. Normales, es decir heterosexuales, le contest\u00e9, con mi mujer arriba o viceversa, a veces en cuatro patas, por adelante o por atr\u00e1s o alguna que otra posici\u00f3n m\u00e1s o menos inc\u00f3moda teniendo en cuenta nuestra edad. Practicamos mucho sexo oral, que nos encanta a los dos, el 69 la mayor\u00eda de las veces, sexo anal no m\u00e1s de tres o cuatro veces al a\u00f1o porque Greta solo lo permite cuando est\u00e1 muy pero muy caliente, que a m\u00ed me encanta y que me gustar\u00eda practicar m\u00e1s seguido. Nuestro sadomasoquismo se remite a alguna palmada en la cola, ara\u00f1azos, mordidas, alg\u00fan que otro pellizc\u00f3n. No tenemos juguetes, pero hemos considerado adquirir alg\u00fan accesorio debido a las limitaciones de la edad que se nos hacen cada d\u00eda m\u00e1s presentes. El flaco desconect\u00f3 el grabador y me dio las gracias. Al otro d\u00eda interrogaron a mi mujer. Las relaciones sexuales con mi pareja son cien por ciento normales, les contest\u00f3, y los degenerados no le pudieron sacar detalles porque Greta se neg\u00f3 con terca tenacidad a desarrollar el tema.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Molestos por mis discursos de igualdad de g\u00e9nero y empoderamiento de la mujer, aprovechando que el abogado hab\u00eda tomado una pausa para ir al ba\u00f1o, me dieron a entender, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">out of the record, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">que lo m\u00e1s saludable era que colaborara con ellos, lo que me llev\u00f3 a las pel\u00edculas de mafiosos donde los investigadores del <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">FBI<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">negocian con el sopl\u00f3n con la promesa de la rebaja de su condena, que termina con la lengua del traidor metida en su propia garganta como si fuera una corbata. A pesar de las amenazas, no me volvieron a molestar. Por suerte, de a poco se fueron convenciendo de que yo no ten\u00eda idea sobre las preferencias sexuales de Wilgot, que tampoco ten\u00eda nada que ver con el crimen y que era un imb\u00e9cil que ten\u00eda mucho que aprender en la cama. Para que sepas, me dijo el mismo flaco baboso en el \u00faltimo interrogatorio, el santito de tu amigo ten\u00eda material en su computadora como para condenarlo un par de a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nunca me confrontaron con el material que le requisaron a Wilgot, pero lograron sembrar una semilla negra deduda que germina como si la regara todos los d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como dije, \u00e9l nunca me cont\u00f3 que se hubiera acostado con nadie en Tailandia, por la sencilla raz\u00f3n de que eso se daba por sentado. De hecho, a veces comentaba, con un sarcasmo parecido al asco, los matrimonios de dos colegas de la Pfaz con tailandesas mucho m\u00e1s j\u00f3venes que ellos, no m\u00e1s de ni\u00f1as, dulces putitas que hab\u00edan comprado por nada, dec\u00eda, que les ten\u00edan la casa impecable, les cocinaban, se los cog\u00edan con gran maestr\u00eda y sumisi\u00f3n y, lo m\u00e1s importante, no exig\u00edan m\u00e1s que ropa barata, perfumes y cremas de supermercado. Echarse un par de polvos al a\u00f1o vaya y pase, dec\u00eda, pero casarse para comprar una esclava supera mi entendimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fue un per\u00edodo dif\u00edcil, de mucho baboseo policial y muchos reproches, discusiones y malentendidos con Greta, con efectos secundarios que persisten hasta ahora, a pesar de que viaj\u00e9 solo una vez a Hua Hin, en mi luna de miel con mi segunda esposa y lo pasamos muy bien porque est\u00e1bamos muy apasionados y el \u00fanico cuerpo que me interesaba era el de ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Acariciar la realidad, me hab\u00eda dicho Wilgot. M\u00e1s all\u00e1 es imposible llegar. \u00c9l sabe que la intenci\u00f3n de acercarme a la verdad me lleva siempre al fracaso. A la verdad se la puede encontrar en los diarios, me dir\u00e1n ustedes. Deber\u00eda ser as\u00ed. La cobertura del caso de Amanda demuestra, sin embargo, que el enga\u00f1o de la prensa es una forma de ficci\u00f3n bastante diab\u00f3lica que especula con lo peor del ser humano. Si no me largo a escribir un enfurecido ensayo con las mentiras de la prensa y el monopolio de la verdad es porque me falta la formaci\u00f3n profesional para encarar el tema con severidad cient\u00edfica, lo que me llevar\u00eda a un pataleo sensiblero que no les va a aclarar nada ni a ustedes ni a nadie.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que Wilgot dice cuando hablamos de literatura es que si en alg\u00fan momento somos afortunados en crear algo de magia cuando contamos una historia, lo peor que podemos hacer es revelar el truco, porque entonces se pierde el misterio y el encanto que logramos cuando la narramos por primera vez, lo que me lleva a pensar en que haya algo que \u00e9l me oculta, por desinter\u00e9s a que se descubra el verdadero motivo del crimen, que puede ser m\u00e1s complejo o m\u00e1s simple y brutal de lo que se desprende del cuento. No s\u00e9 qu\u00e9 encontraron en el apartamento. Podr\u00eda haber estado repleto de cadenas, candados, esposas, l\u00e1tigos de cuero, sogas, consoladores, anillos para mantener la erecci\u00f3n, ropa interior de l\u00e1tex o los juguetes m\u00e1s avanzados que se les ocurra, accesorios m\u00e1s o menos indispensables teniendo en cuenta la edad de mi amigo, pero que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ipso facto <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">habr\u00edan sido destruidos por la polic\u00eda porque, ay, mi Dios, si eso llegaba a la prensa. Nunca habl\u00e9 con Wilgot de sus preferencias sexuales, que no creo que difieran mucho de las m\u00edas. No s\u00e9 qu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n cultivaron estos dos ni a qu\u00e9 se dedicaban realmente cuando estaban solos. Si se entreten\u00edan con juegos er\u00f3ticos del tipo que sea o si jugaban violenta o apaciblemente, no se sabr\u00e1 nunca, a no ser que a Wilgot se le ocurra ahondar en el tema y ni as\u00ed creo que se pueda llegar al fondo de las cosas. Lo \u00fanico que tengo a mano es la versi\u00f3n que me ha dado mi amigo, lo que creo saber de \u00e9l y su modo de enfrentar la vida, a pesar de lo que diga la polic\u00eda. Interpreto la realidad desde lo que veo, sin trucos, por diversi\u00f3n, por placer o aburrimiento, porque de repente me sirve para una novela o por hacerle un gusto a Wilgot, pero siempre lo m\u00e1s cerca posible de la verdad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pregunta del mill\u00f3n es por qu\u00e9 Wilgot, el cr\u00edtico m\u00e1s importante en este contexto, no reaccion\u00f3 ante tanta incongruencia, y la respuesta del mill\u00f3n es que cuando me escuchaba contarle la historia estaba convencido de que estaba escuchando la verdad que quer\u00eda escuchar, incluso cuando lo trat\u00e9 de cerdo. Logr\u00e1s captar la esencia, los instantes decisivos, insist\u00eda, la verdadera causa que me llev\u00f3 a matarla, como si hubieras congelado un peque\u00f1o retazo de mi vida. Algo que me halaga, pero no me convence, porque eso es solo Wilgot el que lo sabe o lo cree saber, porque en un razonamiento m\u00e1s estricto, ni siquiera es seguro que \u00e9l mismo sepa la raz\u00f3n por la que se le ocurri\u00f3 matar a esta mujer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La lluvia me hace creer que el cuento se sigue escribiendo cada vez que hablo con mi amigo o cada vez que pienso en la agon\u00eda de Amanda o en los cuerpecitos bronceados en el para\u00edso veraniego, pero en alg\u00fan momento tengo que poner el punto final, me guste o no me guste, y por suerte la vida sigue de largo. El otro d\u00eda me dijo que el cuento lo sigue perturbando, que lo lee cada tanto. El final entre botellas no es lo mejor, me ha dicho varias veces, pero que reflejaba c\u00f3mo se sent\u00eda mientras esperaba. No hay duda de que se hab\u00eda acostado borracho sabiendo que lo vendr\u00edan a buscar el lunes o el martes posteriores al crimen, plenamente consciente de que lo iban a cocinar a fuego lento en una salsa de preguntas que no quer\u00eda ni podr\u00eda contestar, que le exigir\u00edan detalles, una explicaci\u00f3n punto por punto de las causas que lo llevaron a cometer un acto que lindaba con el terrorismo, que desgonzaba la puerta de la casa del poder. Que yo sepa, \u00e9l no contest\u00f3 nada y acept\u00f3 su condena sin defenderse, sin abogado, sin siquiera recurrir a la pasi\u00f3n o los celos como causa atenuante. \u00bfPara qu\u00e9 enumerar todas las preguntas del tedioso interrogatorio?, me dijo cuando le ped\u00ed detalles. Me asegur\u00f3 que a todas las respuestas las hab\u00edan enterrado junto al cad\u00e1ver de Amanda y, si fui al entierro, agreg\u00f3, fue porque la quer\u00eda ver muerta.<\/span><\/p>\n\t\t<\/div>\n\t<\/div>\n\t\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un uruguayo inmigrante en la Europa n\u00f3rdica \u2014para los locatarios, un morkis, un pakkis cualquiera\u2014 se dedica en sus ratos [&#8230;]\n","protected":false},"featured_media":9560,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"","meta":[],"product_brand":[],"product_cat":[75],"product_tag":[],"class_list":["post-9558","product","type-product","status-publish","has-post-thumbnail","product_cat-narrativa","pa_ano-de-edicion-2041","pa_coleccion-n","first","instock","shipping-taxable","purchasable","product-type-simple"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v19.3 (Yoast SEO v28.5) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>El contrato - 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