¿Qué significa escribir una novela de horror?
Al margen de lo evidente –esto es, que asuste– significa seguir una serie de coordenadas, aquello que comúnmente se conoce como «las reglas del género», anotarse para recorrer un camino que sea reconocible para el posible lector como un lugar en común, un espacio compartido.
Pero esto no es lo que hace Ramiro Sanchiz en Verde. Por el contrario, subvierte esas reglas, esos lugares en común que sin duda tiene con el género, y los vuelve propios. Porque Verde es, sí, una novela de horror, pero es también una novela de Sanchiz. Una novela que vive y late dentro de su universo largamente construido, una novela que juega con el género y en lugar de hacer concesiones con él, le impone las reglas propias.
Sanchiz se regodea nuevamente –en otro paso de esa macroobra en construcción de larga data– en sus obsesiones, en su mundo, y juega en espejo con las obsesiones y mundos de autores como H. P. Lovecraft o J. G. Ballard, aportando al mismo tiempo una de sus obras más sólidas, tanto por sí misma como contemplada en el marco de ese conjunto que es, ya sin dudas, el universo Sanchiz.

Rodolfo Santullo

Ramiro SanchizRamiro Sanchiz (Montevideo, 1978)
Pretencioso y autoindulgente, ama lo obtuso y lo inescrutable.
Ha publicado, entre otras, las novelas El orden del mundo (2014), El gato y la entropía #12 & 35 (2015) y Las imitaciones (2016).
También ha publicado relatos en antologías como The Buenos Aires Review y Cuadernos de ficción: aventurero, y en revistas como Lento, Buenos Aires Próxima, Axxón y Galaxies.
Relatos suyos fueron escogidos para dos de las selecciones anuales de los mejores cuentos de ciencia ficción hispanoamericana publicada por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror. También, cuentos de su autoría han sido traducidos al inglés, francés, alemán y al italiano.

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  1. […] Verde (editorial Fin de Siglo, colección Ñ. Montevideo 2016) puede considerarse como una buena muestra narrativa en la que se entrecruza la distopía cyberpunk, el thriller psicológico y la especulación metafísica. Huelga decir que esta nueva entrega de Ramiro Sanchiz sigue mostrando el desarrollo de una narrativa que, con sus altos y bajos a lo largo de una vasta producción, se caracteriza por la descripción en clave escatológica de una secuencia de «mundos» según la cual la matriz representaría un «más allá» habitado -en este caso- por alienígenas o inteligencias artificiales. A grandes rasgos, el argumento se basa en el hallazgo -por parte del yo narrador y su amigo durante un período de la infancia- de algo que se parece a un cadáver a la orilla de un arroyo. Al tocar con una rama ese cadáver de formas indefinidas -o que remite a una fractalidad de percepciones múltiples-, la linealidad del relato comienza a derivar en un ejercicio de arborescencias y bifurcaciones espaciotemporales: es la representación formal de las alteraciones de la conciencia que el contacto con eso desconocido produce en todos los implicados. Si bien parece peligrar, por momentos, la inteligibilidad del relato a fuerza de secuencias fragmentadas y digresiones, el autor logra mantener el pulso y el interés en buena ley. De hecho, podríamos considerar que en ese punto tales secuencias y digresiones se encuentran muchísimo mejor dosificadas que en trabajos anteriores, tales como “Trashpunk” y “El gato y la entropía #12 & 35”. […]

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