Editorial Fin de Siglo, que cumple 30 años con más de mil títulos en su haber, nació en febrero de 1991 con Naná, la noche de los 500 amores, escrita por Carlos Maggi en base a reportajes de Daniel Erosa y Carlos Peláez. La idea, sin embargo, no era fundar una editorial, sino más bien salir de deudas: las del semanario 20/21 Información entre dos siglos que, a pesar de la fuerza de su contenido, no alcanzó el público necesario para sobrevivir. Las primeras tres ediciones de Naná se dedicaron a eso: saldar deudas. Y luego, entendimos que había espacio para fundar una editorial.

Siempre contamos con el apoyo moral e intelectual de Maggi —a quien habíamos rescatado de una especie de exilio para que escribiera las contratapas de 20/21—, que se especializó en dos temas: el artiguismo y la identidad uruguaya. 

La existencia de un autor explica que la editorial se haya podido lanzar con fuerza en los 90: Gustavo Ekroth, quien, con La locura uruguaya, vendió más de 60.000 ejemplares. Gracias a este éxito pudimos proseguir un ambicioso plan editorial los años siguientes. Ya en aquellos primeros libros se ve la dispersión y el eclecticismo que siempre nos caracterizaron; a los ya nombrados se suman, en 1991, Artigas y su hijo el caciquillo y El Urucray y sus ondas, de Maggi; un libro en dos tomos sobre el recién formado Mercosur; A marcha camión, historia y anécdotas de Falta y resto de Hugo Brocos y Manual de embarazo y parto de Gastón Boero, el fundador de la sexología en Uruguay.

En el segundo año de la editorial aparecen Gerardo Caetano, con los dos tomos de La república conservadora, y José Claudio Williman con su Historia económica del Uruguay. En 1993, María Inés Silva Vila, importante y olvidada narradora, hace un relato originalísimo de las andanzas de la generación del 45 que hoy es un documento imprescindible: 45×1. En el mismo año aparecen Alejandro Paternain con la novela El señor de la niebla, Fernando González con la fábula infantil El libro de los dragones y César di Candia —fundamental en toda la historia de la editorial, cuyo último libro, una novela histórica sobre la masacre de Quinteros titulada Cinco noches, sacamos en este 2021— con Los años del odio, una historia de la violencia política en Uruguay en los albores del siglo XX.

Pocos años después surge Susana Cabrera y, con el éxito que significa Los secretos del coronel, se instala definitivamente la literatura en el catálogo. La línea de narrativa luego se bifurca: una literatura de contenido más elaborado, representada por Cabrera, y una con el mérito de ser la puerta de entrada de mucha gente a los libros, encarnada en Mercedes Vigil y sus dos grandes éxitos, Una mujer inconveniente y El alquimista de la rambla Wilson. Dentro de la primera línea, un hito (en cuanto a calidad) fue la publicación de dos libros de Amir Hamed —Artigas blues band en 1994 y Troya blanda en 1996— que seguimos considerando obras maestras. Un éxito de aquellos años fue Hugo Burel, con El elogio de la nieve y Crónica del gato que huye

El desarrollo de esa línea literaria culmina con el nacimiento de Ñ, colección fundada bajo el eslogan «La novela uruguaya cambia su historia», con La novia secreta del Corto Maltés de Helena Corbellini. A Ñ se suman en los años siguientes Katia Engler, Sergio Altesor, Hiber Conteris y Claudia Amengual. 

En aquella primera década de la editorial publicó sus libros más polémicos Fanny Puyesky, hoy considerada una pionera del feminismo en Uruguay: Manual para divorciadas y La mujer y su dinero. Siguiendo esa línea, Mónica Bottero escribió el exitoso Diosas y brujas: mujeres que se construyeron a sí mismas

Fin de Siglo instaló en el mercado uruguayo el tema de la autoayuda en sentido amplio, con Gustavo Ekroth, Roma Bettoni, Fanny Berger y Alejandro de Barbieri, entre otros. 

Una línea permanente de trabajo ha sido con periodistas, politólogos, historiadores y economistas. Por ejemplo, es abundante la bibliografía que Fin de Siglo ha publicado sobre el MLN, la mayoría dentro de la vertiente crítica: Alfonso Lessa y La revolución imposible, Jorge Torres y La derrota en la mira, Leonardo Haberkorn con los ya clásicos Milicos y tupas e Historias tupamaras, entre muchos otros. Sobre la experiencia de las mujeres en los años de la dictadura, publicamos Las rehenas de Marisa Ruiz y Rafael Sanseviero y Paso de los Toros, una cárcel olvidada, un libro coral construido en base a testimonios de presas políticas. 

Dentro del rubro de la investigación periodística e histórica, podemos mencionar decenas de títulos, pero algunos hitos fueron Fernando Amado con su historia de la masonería —En penumbras, un éxito rotundo—; Daniel Pelúas; Eduardo Cuitiño —a quien apodamos el Sherlock Holmes criollo—; Nelson Fernández, a través de cuyos libros hemos seguido la historia político-electoral del país; el periodismo judicial de Raúl Ronzoni; los libros de historia de Álvaro Rico, particularmente 15 días que estremecieron al Uruguay; Historia contemporánea del Uruguay de Caetano y Rilla; la literatura político-histórica de José Luis Baumgartner; el boom de Con los días contados, la historia de la crisis de 2002 de Claudio Paolillo; Mujica de Miguel Ángel Campodónico, actualmente en su 26ª edición, vendido en varios países —incluido Corea, donde además se adaptó en una versión para niños—; y el libro del escándalo: Pepe coloquios de Alfredo García. 

Dentro de la literatura infantil-juvenil, hoy encarnada en la colección Montaña Errante, la aparición de Gabriela Armand Ugon en 2002 es un cambio radical para la editorial, un boom inusitado de ventas: Martín y el misterio de la escuela 1029 se sigue vendiendo hasta hoy y lleva 12 ediciones. En los 2000 aparece otro de los grandes pilares del género: Lía Schenck, no solo por la calidad de lo que escribe —llevamos más de 10 títulos publicados, varios premiados—, con una gran sensibilidad social, sino por su disposición continua a engancharse en proyectos riesgosos y exigentes, y su calidad de incansable difusora de la literatura para niños y adolescentes. Ignacio Martínez también perteneció a aquella primera camada; hoy llevamos más de diez libros de su autoría, el más reciente, La cámara oculta y otros cuentos siniestros, es de 2021. En 2001 apareció una saga de fantasía de Gabriel Aznarez, Los Andaluins, ganadora del Bartolomé Hidalgo y éxito de ventas que tuvo cuatro tomos. Actualmente, seguimos desarrollando la idea de las sagas: Vacaciones peligrosas, de Sandra Bentancor, va en su quinta entrega. 

Hay también muchos nombres y títulos para mencionar en la línea de divulgación científica: Ricardo Pou —ginecólogo especializado en mujeres menopáusicas—; Rodolfo Talice —considerado el padre del ambientalismo en Uruguay—; Yuyos. Uso racional de las plantas medicinales —el ya clásico manual de Bassagoda, Alonso Paz y Ferreira—; sexología con Ivonne Spinelli, línea actualmente representada por Ruben Campero; psicología con la revista de AUDEPP; antropología con Renzo Pi Hugarte; paleontología con Richard Fariña, entre muchos otros. A esto se suman diversos libros de texto de primaria, secundaria y universitarios. 

 

¿Y ahora?

Jóvenes divulgadores de diversas áreas (economistas, politólogos, historiadores, sociólogos) como Gerardo Núñez, Dahiana Barrales, Nicolás Iglesias y Germán Deagosto se han sumado al catálogo. También jóvenes periodistas como Bernardo Wolloch —Premio Bartolomé Hidalgo Revelación con su biografía de Jorge Batlle—, Fernanda Kosak e Ignacio Martínez —finalista en el Bartolomé Hidalgo y en los premios Grafitti con su libro sobre La Trampa—. Historiadores como François Graña, Javier Correa y Gabriel Bucheli han hecho fuertes aportes a la historiografía nacional. Yvette Trochon continúa haciendo grandes libros, como El Edén Oriental y Las pacifistas en un mundo de catástrofes.

Ñ se renueva con fuerza a partir de 2016, combinando autores consagrados de carreras muy largas —como los ya mencionados Di Candia y Cabrera— con autores más jóvenes, con una literatura disruptiva y novedosa, como Carolina Cynovich, Ramiro Sanchiz, Carolina Bello, Andrea di Candia, Luis do Santos, Fabián Muniz y Martín Lasalt. Durante tres años (2015-17) Fin de Siglo entrega junto a la Unión Europea el Premio Gutenberg para jóvenes escritores. 

En los últimos cinco años, Ñ ha publicado tres Primeros Premios Nacionales de Literatura —El mar aéreo de Pablo Dobrinin, El orden del mundo de Sanchiz y Un odio cansado de Lasalt—, dos Segundos Premios —La subversión de la lluvia de Lasalt y El sable roto de Jorge Chagas— y tres menciones —Pichis de Lasalt, Verde de Sanchiz, Nunca te duermas escuchando relatos de amor de Fernando Villalba—. 

Varios de los libros de la colección se han publicado en el exterior —Pichis en Francia y próximamente en España, El zambullidor en Francia, Brasil y España, etc.— y en estos días han salidos los audiolibros de tres de ellos —Do Santos, Lasalt, Sanchiz— a través de una empresa estadounidense. 

Este año Ñ tuvo dos títulos finalistas en la categoría narrativa de los Premios Bartolomé Hidalgo: Los orígenes de Carlos Liscano y Cien agujeros de gusano, la primera novela de Gustavo Alzugaray.

Montaña Errante también ha publicado varios libros premiados en los años recientes. Los juveniles En-redados. Historias de un youtuber de Natalia Fernández (2019) y La turbonada de Lía Schenck (2018), y el infantil La maldición Waite de Valeria Rodríguez (2016) obtuvieron el Primer Premio Nacional de Literatura. La ventana de papel de Virginia Mórtola (2018) fue premio Ópera Prima del MEC y Cielo de la jungla de Laura Farber (2019) y Bruno y la nube con forma de dragón de Marcos Llemes (2021) fueron Segundo Premio Nacional. 

En los Bartolomé Hidalgo, en 2019 fue premiada la colección de cuentos Buscando tesoros de Gabriela Armand Ugon, y en 2021 el ganador fue El invierno es un lobo que viene del norte, formidable antología de cuentos fantásticos de Martín Otheguy. 

 

 

  • Nuestro catálogo exhibe reconocidos títulos en investigación periodística, política y social; una pujante literatura infantil-juvenil —Montaña errante—; una fuerte presencia en divulgación psicológica y textos de autoayuda; una selecta narrativa en la colección Ñ; divulgación científica y biografías; textos de secundaria y una reciente serie universitaria. 

  • Somos una  empresa cultural: apostamos a la inteligencia, a la información, a la cultura. Y tenemos claro que para cumplir nuestros objetivos es necesario funcionar adecuadamente en el mercado, crecer y plantearse nuevos proyectos. Nos molestan —y nos acusan— nuestros libros encarcelados en depósitos.

  •  No tenemos una historia heroica pero nos vanagloriamos de la diversidad, la tolerancia, el pluralismo que refleja al equipo humano de la editorial.

  • Tenemos los mismos retos que los medios de comunicación —una editorial pertenece a ellos—, principalmente crecer en tiempos en los cuales la cultura deriva al mero entretenimiento. Nuestra batalla es aportar contenidos valiosos entendiendo los nuevos valores: creemos que un gran libro para miles de lectores debe ser también una experiencia intelectual excitante y atrapante. También acompañamos las necesidades del lector  más proclive a lo selecto y restringido. Nuestro eclecticismo nos honra.

  • Nuestra empresa ha crecido exclusivamente con el apoyo del público y los intermediarios naturales: los libreros y los medios de comunicación.

  • Participamos activamente en la Cámara Uruguaya del Libro con una idea firme y transparente: la difusión de la lectura es compatible con el ánimo empresarial siempre que éste asuma su responsabilidad social.