Jorge Artola escribe sobre La Bic de Dios de Fernando Villalba

“Una novela radicalmente distinta en la tradición nacional. Una fascinante creación coral centrada en un protagonista que asume ser Dios. La acción se desarrolla principalmente en una hipotética localidad denominada Santa Eulalia donde a su vez hay una colonia psiquiátrica. Lo que podría derivar en una narrativa crítica de las instituciones psiquiátricas deviene en una apabullante creación donde lo sacro y lo profano, lo real y lo fantástico, los rincones más reconocibles de nuestro país y los inimaginables, se entrelazan en una sinfonía inaudita”

Una novela radicalmente distinta en la tradición nacional. Una fascinante creación coral centrada en un protagonista que asume ser Dios. La acción se desarrolla principalmente en una hipotética localidad denominada Santa Eulogia donde a su vez hay una colonia psiquiátrica. Lo que podría derivar en una narrativa crítica de las instituciones psiquiátricas deviene en una apabullante creación donde lo sacro y lo profano, lo real y lo fantástico, los rincones más reconocibles de nuestro país y los inimaginables, se entrelazan en una sinfonía inaudita.

El inicio está pautado por una cita de Marosa di Giorgio: “Dios no se veía, pero era de la familia”; es así que Saúl Rotwer, psiquiatra y director de la institución se enfrenta a un interno, Gutiérrez, próximo a su dada de alta. Pequeño detalle, el paciente asume serenamente su divinidad y por ende, desde el punto de vista médico, su imposible egreso al presentar un cuadro de delirio de dichas características.

Claro que la trama se va complejizando en un laberinto in crescendo: el psiquiatra, levemente nihilista y con una inmensa pátina de seudo racionalidad, deviene en una persona radicalmente distinta luego de un accidente en el que habría acontecido un milagro.

Todo se difumina pero siguen inalterables algunas realidades; el poblado tiene como fuente principal de ingresos la institución psiquiátrica, hay perros que atacan pacientes como aconteció en instancias de triste memoria en nuestra sociedad.

O en las palabras de Rafael Courtoisie: “Dios escribe derecho con renglones torcidos. Fernando Villalba crea un mundo narrativo completo y arduo, eléctrico, psiquiátrico, delirante, pero de una coherencia que abisma. Una escritura precisa, en ráfagas, en flashes, en diálogos sostenidos, intensos, con un extraordinario sentido de la ironía y el ritmo visual, lleva adelante un tour de forcé gozoso, inesperado, divertido hasta la carcajada, pero profundo hasta el pasmo, porque provoca inevitablemente una reflexión sobre la naturaleza de lo normal, de lo consuetudinario, de la mutación permanente de la esencia humana”.

Fernando Villalba, finalista del Premio Planeta España con El pañuelo del Mago, tiene una extensa producción en narrativa, poesía y teatro. Ingeniero químico de profesión, ha logrado construir una narrativa inconfundible por su originalidad y su transgresión.

“La Bic de Dios”; ¡más que recomendable!