Odio a la matemática. Es difícil, enredada, abstracta. Me recuerda los miedos liceales, exámenes perdidos, estudios tediosos. Definí lo que quería estudiar y hacer, por temor a ella. Los matemáticos son muy inteligentes pero no se les entiende, tienen poco sentido práctico. Si usted es uruguayo, alguna vez ha mantenido, o muchas veces ha oído, alguna de estas afirmaciones o similares.Este curioso libro arremete contra esos y otros prejuicios y muestra que la matemática puede ser un potente camino de entusiasmo y libertad.El autor recorre su ligazón vital a esa materia, con humor y afecto, desde los primeros tanteos infantiles hasta su descollante experiencia actual.Nos cuenta cómo huir a tiempo de una tormenta, nos da nociones básicas de probabilidad; habla de la previsión de atascamientos en una central telefónica o en internet, de la inteligencia artificial y nuestras tarjetas de crédito, de cómo se propaga una pandemia, de los intentos de cuantificar los cambios sociales y hasta nos muestra la relación entre Serrat y los Van Van con el matemático Fourier. Rinde también un homenaje sentido a José Luis Massera, Rafael Laguardia y Gonzalo Pérez, hombres importantes en su vida y en el desarrollo de la matemática en Uruguay. Intenta cubrir de dolores, de risas, de sentires, de barro y sudor a la matemática y lo logra. La ciencia, según él, como la vida, sin pasión es un desperdicio de oxígeno.

Nº de páginas: 144 / Editado en: 2009 / Tamaño: 16X22 / Peso: 300 grs./ Editado por: Fin de Siglo / ISBN: 9789974494527

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