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De acuerdo a la idea original, este libro de memorias debería compendiar una brevísima historia de la medicina intensiva al cumplir su medio siglo de existencia. No obstante, el repensar y repensarnos condujo a una modificación de los objetivos, dejando una mayor libertad a los protagonistas en la elaboración de sus textos, de modo que expresaran subjetividad, si el autor lo considerase pertinente, o se atuvieran a hechos concretos, si esa fuera su elección.
Es así que la resultante de esta construcción colectiva para algunos constituye el relato de su proyecto de vida profesional o universitaria; para otros, una epifanía, una forma diferente de práctica médica; para no pocos fue el paso previo para abrazar otra especialidad con seguridad y conocimientos firmes de situaciones críticas, o como un complemento de sus saberes en otras disciplinas.
En todo caso, estas memorias tienen la virtud de fluir espontáneamente, sin condicionamientos ni restricciones de ningún tipo, tal como fueron o son vividas por sus protagonistas con el entusiasmo de los más jóvenes o las reflexiones de los más experimentados. Al igual que la línea de sombra de Joseph Conrad, son difusas y en su navegar se entremezclan entusiasmos, fervores, dificultades, pérdidas, logros, esperanzas y crecimientos.
En cada uno de estos relatos se percibe el devenir de la vida, una vida que se caracterizó por ser vivida en común, donde las responsabilidades fueron compartidas y las soluciones también. Donde el objetivo primordial fue restituir la salud al paciente gravemente enfermo o aliviar el sufrimiento cuando la ciencia fue inoperante. Donde el apoyo de la ciencia, con su rigurosidad, fue y es indispensable, pero donde también, como dice Adalberto en su contribución a este libro, para el buen desarrollo de la especialidad se hizo necesaria, con frecuencia, cierta dosis de mística.
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Para Uruguay este es un aporte invaluable a la historia de la medicina.

Norma Mazza
Nació en Montevideo en 1935. Especialista en neumología y medicina intensiva. Ingresó a la Facultad de Medicina con la generación 55 y egresó en 1966. Comenzó su carrera docente en
el Instituto de Tisiología y Cátedra de Clínica Neumológica como asistente (grado 2). Fue profesora adjunta (grado 3), cofundadora del CTI del Hospital de Clínicas y profesora
agregada (grado 4) de este al crearse la Cátedra de Medicina Intensiva.
Años más tarde, durante la etapa de planificación del Centro Nacional de Quemados (Cenaque), participó con el equipo interdisciplinario en la organización del sector de medicina intensiva del centro. Poco antes de su inauguración fue designada profesora
agregada del Cenaque y pasó a dirigir el área crítica del centro hasta su cese por límite de edad.
En la actividad privada se desempeñó como médica intensivista, médica coordinadora y posteriormente como directora del Departamento de Medicina Intensiva del Casmu.
Fue miembro fundador de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva y su presidenta en su tercer período, y presidenta del Primer Congreso Uruguayo de Medicina Intensiva y de las Primeras Jornadas Rioplatenses de Medicina Intensiva.
Obtuvo una beca de la Organización de Estados Americanos para una estadía prolongada en la Unidad Respiratoria del Massachusetts General Hospital en Boston (EE.UU.), luego de la cual participó en la implementación del Laboratorio de Exploración Funcional Respiratoria
del CTI del Clínicas.
Ha sido panelista y conferencista en congresos y jornadas nacionales e internacionales de medicina intensiva y especialidades afines. Realizó publicaciones de carácter docente y
participó como coautora en los dos primeros libros de la cátedra.
Publicó trabajos de investigación clínica en las áreas de ventilación mecánica, insuficiencia respiratoria del crítico y alteraciones fisiopatológicas del gran quemado.
En la actualidad, retirada de la actividad profesional, se dedica a la fotografía amateur.