¿Alguna vez pensaste…?
«No sé lo que estoy haciendo.»
«Mi hijo me saca de quicio.»
«Soy mal padre.»
«No entiendo qué hago mal.»
«¿Cómo hago para que mi hijo sea feliz?»
La seguridad es la herencia más importante que podemos transmitirles a nuestros hijos. Es lo que los ayudará a desarrollar sus recursos personales y salir fortalecidos de las inevitables adversidades de la vida. Con el objetivo de asegurar esa herencia, la autora despliega el concepto de parentalidad nutritiva: actitudes que favorecen el desarrollo adaptativo de los hijos. A través de la parentalidad nutritiva, les damos la oportunidad de llegar a ser adultos maduros, empáticos, respetuosos y felices.
La psicóloga Fanny Berger —máster en Psicología Educacional y Clínica de Niños, Jóvenes y Familias, creadora de los métodos de psicología resolutiva y terapia de alcance breve— transita en este libro los distintos ámbitos en los que, día a día, se construye la seguridad. Basándose en 43 años de trabajo clínico y formación teórica, nos brinda un puente desde las teorías, observaciones e investigaciones, hacia los desafíos cotidianos que se les presentan a los padres.
El vínculo padre-hijo es circular: cada uno influye en el otro. Para aplicar herramientas efectivas en la crianza, es necesario embarcarse en un viaje interior donde la consciencia de los propios sentimientos juega un papel fundamental. No se puede ser padres solamente con manuales, talleres o consejos; es esencial la introspección para sacar a luz tus recursos personales: el humor, la tenacidad, la creatividad, la calma, la inteligencia.
En este libro descubrirás cómo se puede desarrollar el apego seguro, tanto en la infancia como en la adultez, y aprenderás cómo satisfacer tres necesidades emocionales básicas: recibir límites, ser contenido y conocer la verdad familiar. En suma, esta guía te ayudará a cultivar la seguridad del niño para educar un futuro adulto responsable que disfrute de una vida adaptada y feliz.
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Papis, necesito seguridad
de Fanny Berger
Introducción
Este libro tiene como objetivo ayudar a los padres a enfrentar los nuevos desafíos que surgen cuando educan a sus hijos. Para dicho fin desarrollaremos el concepto de parentalidad nutritiva; qué es, qué previene y cómo se ejerce en el día a día.
El vínculo padre-hijo es circular: ambos influyen en el otro. Cada uno responde según su mundo interno, sus pensamientos y emociones. Para aplicar herramientas efectivas en la crianza, es necesario embarcarse en un viaje interior donde la consciencia de los propios sentimientos juega un papel fundamental.
Los psicólogos brindamos lineamientos, posibilidades, pero los padres tienen que conectarse con lo que están vivenciando frente a sus hijos. Sin este paso previo, muchas respuestas parentales estarán comprometidas.
Si tenés un hijo agresivo, tendrás que conocer y aplicar herramientas para que él pueda disminuir dicha conducta. Lo mismo con un niño impulsivo, inquieto, desafiante. Previamente, tenés que darse cuenta de qué sentimientos te despiertan esas conductas de tu hijo. La pregunta es: ¿qué sentís ante la agresividad o impulsividad o la conducta desafiante?, ¿qué circuitos personales se despiertan en vos? Tal vez rabia, impotencia, tristeza. Tu respuesta ante las actitudes de tu hijo es importante para que el pequeño pueda disminuir en frecuencia e intensidad las que tienen una influencia negativa cuando se relaciona con los otros, por ejemplo con sus pares, maestras, padres, hermanos.
Así se formará un círculo virtuoso: el padre lo podrá sostener y el niño se podrá calmar. El peligro es crear un círculo vicioso, que la actitud del progenitor aumente la conducta no adaptativa en el hijo. La respuesta parental es de vital importancia para que el niño pueda manejar y regular sus emociones y conductas.
Todos los capítulos del libro pretenden ser un puente entre las teorías, observaciones e investigaciones clínicas, y los desafíos que se les presentan a los padres en el día a día. La forma en que los progenitores se relacionan con sus hijos en la vida diaria contribuye a la formación de los adultos del mañana; debemos recordar que el niño está construyendo su personalidad. A través de la lectura de este libro, los padres podrán darse cuenta de la importancia que tienen en el largo proceso de la educación de sus hijos.
Justamente, la parentalidad nutritiva es el conjunto de habilidades para educar a tus hijos de tal forma que puedan llegar a ser adultos maduros, empáticos y respetuosos. Estos rasgos no son innatos; se adquieren en el hogar, en la vida diaria.
Sostenemos con firmeza que los padres no son culpables, sino responsables; que pueden elegir cómo responder ante sus hijos. Incluso en momentos difíciles, de dolor, de tensión, siempre tendrán la posibilidad de elegir su respuesta.
Aunque a veces sientan que van contra la corriente, los padres tienen que posicionarse como una autoridad. En esta sociedad en que muchos quieren de todo ya, sin esfuerzo ni espera, los padres tienen que ayudar a que sus pequeños desarrollen la paciencia, la tenacidad. La búsqueda de lo instantáneo, lo rápido, sin trabajo y sin empeño —característica de la posmodernidad— tiene un impacto negativo en el desarrollo del niño. Cada vez observamos más adultos que se comportan como niños en su vida afectiva: sufren, no se adaptan. Y lo importante es que es algo evitable: la parentalidad nutritiva puede oficiar como vacuna, protegiendo al niño ante las situaciones que dificultan la vida actual. Desde nuestro lugar, brindaremos herramientas para educar futuros adultos responsables que disfruten de una vida adaptada y feliz.
La maternidad y la paternidad son disparadores que despiertan las heridas del pasado en los padres. Los hijos son maestros que te muestran tus propias carencias emocionales. Eso implica que tenés una gran oportunidad para desarrollar tus recursos personales. Es un desafío que te brinda la vida. No se puede ser padres solamente con manuales, talleres o consejos; es necesaria una mirada al interior para conocer tu propia sombra o inconsciente.
Según el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (1875-1961), la sombra se forma con aspectos no conscientes de la personalidad, rasgos y actitudes que al yo consciente no le gustan y, por lo tanto, no los reconoce como propios. Todas las personas rechazan sus características no deseadas y las envían a su sombra, donde permanecen reprimidas. Entonces, si determinado rasgo de tu hijo te incomoda, te enoja, te despierta distintos miedos, la pregunta que deberías hacerte es: «¿Qué tiene que ver conmigo?» Por ejemplo, si te enoja el orgullo de tu hijo, ¿qué te sucede con el tuyo propio?
Es como un espejo que te muestra tu sombra. Por lo tanto, es una oportunidad para conocerte mejor. Es así que el niño madurará y vos podrás sanar tus heridas, o por lo menos empezar a cicatrizarlas. Para eso tendrás que iluminar tus recursos personales, que son características positivas que todo ser humano posee: el humor, la tenacidad, la creatividad, la calma, la inteligencia.
Si cada padre hace consciente su propia sombra e ilumina sus recursos podrá aplicar la parentalidad nutritiva y mejorar el vínculo con su hijo.
Hace muchos años, el poeta germano-suizo Hermann Hesse (1877-1962) escribió: «Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros». Esto refiere al mecanismo de la proyección. A veces los padres proyectan en sus hijos rasgos y características que no aceptan en ellos mismos. Es así que los hijos auspician de espejo, les devuelven a sus progenitores aspectos suyos que no quieren reconocer. Los hermanos reproducen esos espejos, formando una cadena de luces intermitentes que va señalando lo que le sucede al padre con cada hijo. Está en el adulto tener el valor de verse a sí mismo, conocer su propia sombra, y también desarrollar y contactar con sus recursos personales.
En el capítulo I abordaremos la teoría del apego y sus distintos tipos: el apego seguro; el inseguro ambivalente, ansioso o resistente; el inseguro evitativo y el desorganizado.
Estos diferentes tipos de apego son de vital importancia en la forma en que el niño se comporta, pero también tienen influencia en cómo será de adulto y se relacionará con las demás personas. Describiremos lineamientos para crear un apego seguro tanto en la infancia como en la adultez.
Hablaremos de distintas conductas parentales que son nocivas para la construcción de la confianza en los niños, por ejemplo: invalidaciones, comparaciones, autorreferencias, exigencias, comentarios desalentadores que entorpecen el desarrollo de la seguridad. En definitiva, veremos cómo transmitir seguridad y confianza a los niños. Desarrollaremos los términos resiliencia y tutores de resiliencia, así como los conceptos de hijos parentalizados e inversión de roles, que son de mucha relevancia en el desarrollo del niño y tienen consecuencia en la vida adulta.
En el capítulo II describiremos los tres grupos de necesidades afectivas de los niños: recibir límites para sentirse amado, ser contenido para sentir sostén y conocer la verdad familiar para sentirse confiado. Estas necesidades emocionales son muy importantes para el desarrollo del niño y de su satisfacción puede depender que sea un adulto fuerte emocionalmente. Hablaremos de los límites y lo que los diferencia de las órdenes, cuáles son negociables, y de la ineficacia del castigo como herramienta durante la educación. Explicaremos el método de las consecuencias, y la diferencia entre amor y complacencia. Trataremos el amor incondicional entre padres e hijos.
En el capítulo III analizaremos qué es la parentalidad nutritiva y sus características: calidez, estabilidad emocional, empatía, atención a los cambios necesarios, compromiso, autocuidado, firmeza para saciar las necesidades emocionales del niño. Describiremos los distintos tipos de padres: el autoritario, el democrático, el permisivo y el negligente. Además, haremos un recorrido por los tipos de familia: monoparental, homoparental y coparental. Más allá de la estructura y dinámica del núcleo familiar, mostraremos cómo se puede desarrollar la parentalidad nutritiva.
En el capítulo IV abordaremos cómo interactúan entre sí la parentalidad y la conyugalidad en la educación de los hijos. Nos referiremos a la intimidad de la pareja cuando llega el hijo y a los problemas evitables cuando se toma a los hijos como rehenes, mensajeros o confidentes. Desarrollaremos el tema de las lealtades de los hijos y mostraremos cómo no solo las peleas, sino también la indiferencia o el desamor en la pareja influyen en la seguridad del niño. Brindaremos herramientas para que tengas vínculos respetuosos con los hijos de tu pareja, porque estos influyen en tu conyugalidad, y mencionaremos los desafíos de las familias ensambladas.
En el capítulo v ahondaremos en los vínculos familiares, cómo las actitudes de los padres son importantes para las relaciones entre abuelos y nietos y entre hermanos. Cada vínculo entre padre e hijo es irrepetible, por lo cual el trato es único. Esto, que puede llegar a extremos de desvalorización o idealización de los hijos, provoca tensión entre los hermanos. También destacaremos la importancia del vínculo entre suegras y nueras, y su influencia en los nietos y en la pareja.
En el capítulo vi veremos la parentalidad nutritiva como vacuna: mostraremos cómo puede ser instrumental para prevenir las adicciones y la formación de trastornos de la personalidad. A pesar de la información genética que trae el niño, se puede amortiguar su impacto nocivo con respuestas parentales adecuadas. La genética interactúa con el entorno familiar representado por las conductas de los padres. Ciertas características que son normales en los niños —como el pensamiento mágico-omnipotente o sentirse el centro del mundo por atravesar una etapa egocéntrica— si permanecen en la vida adulta son muy limitantes para la adaptación a la realidad en los aspectos afectivos, laborales, sociales, etc.
Los padres, a través del ejercicio de la parentalidad nutritiva, pueden ser influencias positivas para que los niños atraviesen la infancia y no se fijen a las conductas perjudiciales, sino que continúen el proceso de maduración. El vínculo padre-hijo es un modelo sobre el cual se construirán otras relaciones —con parejas, amigos, figuras de autoridad como jefes, etc.—.
Este libro puede marcar el comienzo de un nuevo camino en tu vida como padre, que es un rol fundamental con influencias muy profundas e intensas en el desarrollo emocional de tus hijos.
Fanny Berger egresó de la Facultad de Psicología de la Udelar en 1980. Es máster en Psicología Educacional y Clínica de Niños, Jóvenes y Familias obtenidos en Israel, donde residió 13 años. Allí trabajó en distintos centros educativos y clínicos.
A su regreso fue docente de la Unidad de Formación Permanente para graduados de la Udelar. Es la creadora del método TAB (Terapia de Alcance Breve), que se focaliza en un tema concreto a lo largo de un máximo de cinco sesiones; y de Empatika, un método de asesoramiento en línea basado en la psicología resolutiva.
En 2005 publicó Papis, miren qué me pasa; en 2008, El paraíso posible y en 2010, Padres sin autoridad, hijos sin rumbo, todos en Fin de Siglo. Tiene otros cinco libros publicados en Uruguay y en Argentina.
Ha sido colaboradora de múltiples publicaciones, programas radiales y televisivos. Desde 2011 tiene una columna semanal titulada «Vivir con otros» en el programa Viva la tarde en radio Sarandí.
En la actualidad trabaja como psicóloga clínica, supervisora para psicólogos en forma particular y conferencista en distintas instituciones educativas tanto en Uruguay como en el extranjero.





