Hace unos quince años logré que el medio de prensa escrita Semanario Hebreo dispusiera de un espacio para comentar sobre  literatura infantil y juvenil. Proeza significativa debido a la  singularidad por  mantener una mirada atenta sobre el movimiento de escritores e ilustradores nacionales.  Crítica y comentarios se vieron publicados bajo una lente severa gracias a las editoriales que entregaron el material para su lectura. 

Fin de Siglo sostuvo un papel  editor preponderante dentro del surgimiento explosivo de autores.  La colección Montaña Errante abrió puertas y acogió a buena cantidad de estos escritores novedosos y competentes. Pero diligente también ha sido la corrección de los textos así como las temáticas escogidas,  pauta que al decir de Erich Kästner “¡Por nada del mundo deben ser los mediocres los que fabriquen los libros para niños! Tampoco la gente que no conoce a los niños y que, porque constataron que los niños son más bajitos, resuelven escribir de rodillas… Los buenos libros para niños son tan importantes como el pan.”  

Nombres como Isabel Amorín, Daniel Baldi, Gabriel Aznarez, Gabriela Armand Ugon, Elena Pesce, Lía Schenck, Álvaro Pandiani, Ignacio Martínez, Omar Gil, Gonzalo Perera, Viviana Bordón, Germán Machado; son apenas una muestra de la transformación que ha generado en lectores una avidez por recorrer sus páginas. No puedo dejar de mencionar el gran aporte realizado por Oscar Scotellaro referente a ilustración y diseño de portadas.