Una parte de la sociedad uruguaya siente hoy desconcierto por el estado de la República y creciente temor por su futuro. La otra parte se entusiasma con el fuerte aumento de su consumo privado y se ilusiona con un porvenir socialista. En consecuencia, el visitante que se interese por la situación recibirá respuestas antagónicas: vamos de mal en peor, le dirán unos; nunca estuvimos mejor, le dirán otros. El listado de contradicciones es largo. Uruguay no es liberal ni socialista; simpatiza con Cuba y Venezuela pero es cada día más dependiente del capitalismo mundial; se cree tolerante y armónico pero muestra altos índices de violencia; se considera culto pero gusta de Tinelli y el Gran Hermano; se enorgullece por su nivel educativo pero roza un grado de analfabetismo prevareliano; hace alarde de ser una sociedad abierta pero vive detrás de rejas; está convencido de ser plenamente democrático pero guiado por los sindicatos es cada vez más autoritario. A pesar de tener puntos de vista antagónicos, la gran mayoría de los uruguayos sostiene que el triunfo electoral del Frente Amplio significó una ruptura con el pasado. No es así: la verdadera ruptura con nuestro pasado comenzó hace más de 50 años, pues fue bajo los gobiernos blancos y colorados que nació este tercer Uruguay gravemente enfermo de pobrismo, víctima de una escala de valores reacios al progreso general de la nación y al éxito individual de sus ciudadanos. El tercer Uruguay analiza y explica las raíces de ese atraso, del cual parecería que ya no podemos salir.

Nº de páginas: 136 / Editado en: 2011 / Tamaño: 16X22 / Peso: 200 grs./ Editado por: Fin de Siglo / ISBN: 9789974495104

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