La Cara Oculta del Baby FútbolEl periodista Jorge Señorans presentó su último libro titulado La Cara Oculta del Baby Fútbol. Esta obra es una investigación periodista que saca a la luz todos los pormenores de las competencias futbolísticas donde los niños son protagonistas. Señorans nos visitó en La Mañana de El Espectador para conocer más sobre este tema.

Señarons (actualmente trabajando en El Observador) contó que la temática del libro surgió a raíz de información que recibía donde se enteraba que a los niños le regalaban zapatos de fútbol o surtidos de supermercados para que jugaran en determinados equipos. “Me empezó a picar en la cabeza la idea de hacer una investigación”, dijo agregando que no todo es malo en el baby fútbol y existe una obra social que es muy buena.

El autor consideró que él no estaba en condición de opinar sobre el tema ya que lo desconocía. Para eso,recurrió a actores vinculados con el tema: psicólogos, Diego Forlán como embajador de Unicef, Óscar Tabárez  como coordinador de selecciones juveniles y también miembros de las organizaciones del fútbol infantil.

También contó cómo funciona la organización del fútbol infantil. Existe un organismo principal que se llama Organización Nacional del Fútbol Infantil (ONFI) y de allí se desprenden las diferentes ligas de la capital y del interior que nuclean a 60 mil niños.

“A través de las personas que entrevisté llegué a la palabra ‘negocio’”, dijo contando que existen empresarios que se dedican a la captación de nuevos talentos y que “la inversión es muy poco: un par de zapatos, algún electrodoméstico. Pero pueden llegar a ganar mucha plata”.

Consultado sobre cuánto puede valer un niño con buenas condiciones, Señorans contestó que “el valor se lo pone la necesidad de cada familia”. Agregó que hay casos de niños que se han ido a Europa, pero son muy pocos. “Solamente el 0.14% de los niños que juegan al baby fútbol, llegan a jugar profesionalmente”.

Señorans utilizó una frase que le dijo Gustavo Poyet (expresidente de Onfi) para explicar el rol de los padres en este tema: “los padres que llevan al chiquilín con la idea de que llega al fútbol profesional, ya parten desde un error”. Agregó que, luego de la investigación, le quedó la sensación de que los padres con esas intenciones son la mayoría. “Son pocos los que los llevan para que el niño juegue, comparta y se divierta”.

También hay que ponerse en el lugar de los padres y conocer sus realidades:“imagínate que estás pasando por una situación económica complicada, tu hijo juega bien al fútbol y te ofrecen dinero por él. ¿Vos qué hacés?”.

Para conocer más sobre lo que sucede en la psiquis de los chiquilines que juegan al baby fútbol, Señorans se contactó con psicólogos deportivos. Dijo que la frustración está a la orden del día y que “lo más lamentable es que a nadie le importa”.

Por último, cuestionó el formato de competición del fútbol infantil. “En el baby fútbol existe el descenso”, dijo agregando que, al hablar con Tabárez del tema, él le dijo que en algunas categorías no debería existir ni siquiera la tabla de posiciones.