Humanismo MédicoLa medicina necesita revivificarse para abrazar nuevamente una visión sensible, completa, solidaria y dinámica del ser humano y de su propia esencia.

Ella nació como consuelo, esperanza, intención de alivio y cura frente a la angustia y el dolor. Durante milenios evolucionó muy lentamente, adquiriendo en su camino trazas de ciencia natural en base a la observación mil veces repetida de diferentes dolores. Según las épocas, las causas pasaban de manos de dioses caprichosos y cambiantes a espíritus invisibles y poderosos amos de la curación o la muerte.

Evolucionó en Oriente, en India y África. Se volvió más crítica y razonadora en Grecia. Los primeros años de su larguísima juventud fueron compasivos, mágicos y holísticos. En la Roma Imperial la voz de Escribonius Largus la hizo sinónimo de humanismo.

El Renacimiento le anunció un nuevo amanecer al poner al hombre en el centro de todas las cosas y el siglo xx le dio una talla de gigante poderosa al imbuirla de ciencia moderna, la cual le permitió penetrar muy hondamente el microcosmos biológico.

Hace muy poco, al abrigo de la ciencia y la técnica, la medicina se volvió adulta, maduró en eficiencia y comenzó a ser deslumbrante y poderosa. Pero se enamoró -como Narciso- de su propia grandeza (como les ocurrió a millares de sus cultores) y comenzó a perder el lugar que tenía en su corazón para el amor a los otros. La gloria del conocimiento biológico, de la excelsa clínica y del poder social ocupó en su corazón casi todo el espacio, desplazando los sentimientos de socorro, consuelo y compañía -incluso para aquello sin esperanza-. Así fue perdiendo el alma. Fue perdiendo esa capacidad maravillosa de, al mismo tiempo que intentar curar, recibir en su seno como en un recipiente cálido al otro en su dolor, su esperanza, su angustia y su confianza, aun cuando la cura no pudiera llegar.

Ella se ha mostrado en gran parte prescindente, soberbia y olvidada del hombre. Siempre se ha parecido a su madre, la cultura que la ha engendrado de cada sociedad y cada época. El alma de la medicina está herida y tiene frío, pero no está muerta.

Este libro es una modesta colaboración al esfuerzo de muchos, dirigido a revivificar ese ente universal, imprescindible, sapiente y hermoso. Es un esfuerzo por hacer que reverdezca en humildad, respeto, solidaridad y profunda empatía.

Humberto CorreaHumberto Correa Rivero nació en 1936, en Rocha (Uruguay). Emigró a la capital para estudiar en la Facultad de Medicina de la Universidad de la República. Es especialista en Medicina Interna, Medicina Pulmonar y Medicina Intensiva.

En dicha facultad se inició en la docencia en medicina en 1958. Obtuvo todos los cargos del escalafón docente en la institución. Fue cofundador de la cátedra de Medicina Intensiva y profesor titular de la asignatura.

Fue director del CTI del Hospital de Clínicas de Montevideo, del Hospital Italiano y del Sanatorio del Círculo Católico de Montevideo. Ha desarrollado actividades asistenciales como consultante y académicas en casi todo el país y viajado por razones académicas o científicas a numerosos países de las Américas y de Europa. Ha sido expositor en cerca de 200 eventos científicos.

Es autor de investigaciones clínicas originales, revisiones y capítulos de libros en Uruguay, Argentina, Brasil, Ecuador, Chile, España y Estados Unidos. También es coautor de tres libros de medicina intensiva y autor de un libro sobre sepsis e infecciones graves en pacientes críticos, tema al que dedicó más de 40 años de su actividad asistencial y científica.

Ha sido integrante de sociedades científicas uruguayas, argentinas, chilenas, panamericanas y francesas. En 2004 fue distinguido al ser nombrado para dictar la conferencia inaugural del Congreso Español de Medicina Crítica. Integra la Academia Nacional de Medicina de Uruguay (miembro correspondiente).

Fue cofundador de la Facultad de Medicina del Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH) en Punta del Este y fue su decano desde el comienzo de sus actividades en 2006 hasta abril del año 2016. Actualmente es profesor de Humanismo

Médico en dicha institución, área de conocimiento y formación de la cual también fue fundador.