Un teniente coronel que participaba en las negociaciones con los tupamaros dijo que a Rosencof iban “a terminar matándolo porque se está haciendo el guapo y no suelta una palabra” y luego concluyó: “merece la muerte por ser judío”… según recogió la prensa del exterior en 1972. También como preso Mauricio -llamado Marcos, pero también Leonel- tuvo un status especial, muy poco deseable, de rehén durante la dictadura junto con un selecto grupo de sus compañeros. Varias vidas ha vivido Rosencof… y varias muertes apenas soslayadas. Mucha es la gente que por necesidad o vocación encara distintas actividades. Poca es la que las realiza satisfactoriamente. Casi ninguna se destaca en todas. Mauricio Rosencof está en ese pequeño núcleo. Como tupamaro en la dirección de la guerrilla despliega una cuota de ingenio, audacia, y creatividad, rayanos en la insolencia. Como dramaturgo presencia -casi con naturalidad- sus obras en alemán o en sueco. Como periodista marcó rumbo en los ’60 con sus crónicas de denuncia social. Como comunista, de ser un importante activista, se transforma en un respetuoso pero implacable crítico. Como judío escribe las páginas más impactantes en las letras uruguayas sobre el holocausto y no por el manejo de información- que otros hacen abrumadoramente- sino por la sincronía con la sensibilidad de su pueblo judío o rioplatense “Las cartas que no llegaron”. Está condenado -y a él no le pesa- a ser protagonista en lo que haga, ejercitando su inagotable capacidad de sorprender. En esta biografía escrita sin complacencias por Miguel Ángel Campodónico lo dicho queda demostrado. Y por si esto fuera poco desfilan en ella Sendic, Fidel Castro, Arnaldo Ochoa, el Che Guevara y la intelectualidad y la clase política uruguaya de los ’70. Vea “Las cartas que no llegaron”.

Nº de páginas: 350 / Editado en: 2000 / Tamaño: 22X16 cm / Peso: 600 grs./ Editado por: Fin de Siglo / ISBN: 9974492610

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