EL ÚLTIMO JABALÍ

Debo reconocer que hasta el año 2006 los blancos no estaban dentro de mis coordenadas, hasta que me dio por ir al acto aniversario de los 170 años del Partido Nacional en el palacio Peñarol para hacer una crónica. Allí descubrí que durante años esta colectividad política había sido para mí una dimensión desconocida.

A partir de ese momento empecé a interiorizarme de su realidad a través de charlas y entrevistas con diferentes políticos nacionalistas. Y así llegamos al año 2011 cuando por primera vez me encontré con Lacalle Pou, cuando le caímos en patota a entrevistarlo para VOCES.

En los últimos tiempos, con su proyecto sobre el autocultivo de marihuana y el asumir la presidencia de la Cámara de Representantes, el hombre está por demás mediático. Nosotros intentamos charlar sobre temas más profundos y de largo plazo y disfrutamos mucho esta entrevista, que de momentos se convirtió en un verdadero duelo de preguntas y respuestas, ironías y mojadas de oreja (de ambos lados).  Está en política desde que tiene memoria y no tiene apuro para llegar a su meta de ser presidente de la Republica. Tiene tiempo y le sobra carpeta, es un digno alumno de la universidad de “la calle”. VOCES 3 de marzo de 2011.

En esa entrevista nos enteramos que tenía veleidades de cazador y lo comprometimos a que nos invitara a comer jabalí la próxima vez que tuviera suerte en su cacería. De más está decir que la espera se hizo larga y durante meses lo alquilamos con su condición de “blanco pillo y mentiroso” por faltar a su palabra. Un día nos avisó que tenía prontas las milanesas y ahí mismo arreglamos para juntarnos.

Fue una noche memorable, donde tuvimos al entonces presidente de la Cámara de Representantes, friendo milanesas de jabalí y haciendo puré de caja con una modesta garrafita para la barra del semanario, en un bulín que conseguimos prestado.

Luego seguimos de cerca su trayectoria política, vimos su desarrollo y un mes antes de las internas del año 2014, por estar segundo en las encuestas, volvimos a entrevistarlo.

El hombre venía muy baqueteado por la campaña electoral y encima de eso arrastrando una semana de gripe, lo que nos hizo suponer que estábamos en superioridad de condiciones. No solo nos respondió todo con una memoria prodigiosa; nos repreguntó él a nosotros, nos hizo matar de risa varias veces, y se mostró como un hábil esgrimista con la ironía y el sarcasmo. Teníamos en la memoria la entrevista de años atrás y nos encontramos con que aquel joven diputado se convirtió en un candidato a presidente joven, pero con todo el aplomo de un experimentado peso pesado. Quien lo compre por inmaduro, falto de boliche o poco preparado, puede ir pensando en reclamar su dinero en Defensa del Consumidor. Transcribimos lo mejor de la charla con un representante de la oposición que llegó para quedarse y que puede llegar a ser un gran dolor de cabeza para la izquierda. VOCES 29 de mayo 2014

Su inesperado triunfo en la interna nacionalista lo llevó a ser el competidor en las elecciones nacionales y como era previsible pasó a disputar el ballotage con el candidato frentista.  Pocos días antes de ese evento volvimos a juntarnos para una nueva entrevista, en su afianzada condición de líder de la oposición.

Faltan pocos días para el momento culminante de una travesía que emprendió decididamente hace poco menos de un año, y pese a lo ciclópea que parece la tarea de alcanzar su sueño tras los resultados de octubre, Luis Lacalle Pou no afloja en el esfuerzo ni pierde el humor. Asume con una sonrisa nuestra broma de que el partido del domingo es solo por cumplir con el fixture, y de inmediato comienza otra batalla más en la que intenta exponer sus ideas frente a nosotros cual si estuviera ante una masa de gente a la que debe convencer de sus bondades. Aunque de pronto al tratarse de un diálogo pueda aflorar más libremente esa chispa que ignoramos si alguna vez pierde, y que sirve para matizar sus reflexiones y análisis. He aquí lo medular del diálogo que sostuvimos con este candidato que no se amedrenta ante las encuestas. VOCES 27 de noviembre 2014

Durante los últimos cinco años, he tenido la constancia, —casi rayana en el masoquismo— de seguir su carrera política, escuchando sus entrevistas, participando de sus actos, leyendo todas las notas que le realizaron, inmiscuyéndome en sus congresos sectoriales en Flores, entrevistando a sus asesores y conversando con sus seguidores de base y de dirigencia.

Mantuvimos muchas charlas informales e innumerables mensajes vía twitter o WhatsApp y puedo jactarme que dentro de la izquierda soy el que más lo ha estudiado, pero, me resultaba insuficiente.  Me faltaba profundizar en su pensamiento y debo reconocer que la curiosidad que me caracteriza fue el catalizador para realizar este libro.  Él aceptó el desafío y durante varios meses, en plena campaña, nos juntamos once veces mano a mano. No hubo de su parte limitación de ningún tema y las charlas fueron francas y frontales.  Hoy creo conocer mejor a la persona que tiene grandes posibilidades de ser el próximo Presidente de la República y es sano que también lo haga la ciudadanía, dejando de lado estereotipos y prejuicios. Lo que me quedó claro es que el joven político que conocí en 2011 ha crecido y ha venido preparándose metódicamente, estudiando y moldeando su carácter.  Por su carrera política dejó hasta su pasión por la cacería y me reconoció que aquellas milanesas fueron de su último jabalí.

A.G.

Honesto, líder, inteligente, coherente, sensible, carismático, presidente.
Pituco, inmaduro, oligarca, superficial, ignorante, pompita, calentón.

Todas estas palabras acompañan a Luis Lacalle Pou en diferentes oportunidades y de acuerdo a que, quien las pronuncie, sea su seguidor o su adversario.

Este dirigente político está jugando en la cancha grande y sin embargo hay mucho desconocimiento sobre su pensamiento e ideas a nivel de la sociedad uruguaya.

Buscando respuestas, y desde el otro extremo del arco político, el autor mantuvo en plena campaña electoral, once encuentros con el candidato a presidente del Partido Nacional.

No hubo temas tabúes ni limitación de ningún tipo y muchas veces el libro parece más un match de boxeo dialéctico entre el periodista y el político que una entrevista.

Se intentó salir de lo coyuntural y mostrar el pensamiento más profundo y de futuro del político nacionalista, lográndolo a veces y, otras tantas, fracasando con total éxito.

Podrá compartirse o no su forma de pensar, pero no se le puede subestimar.
Ubique su lugar en el ringside y prepárese para conocer a fondo a Lacalle Pou.