LA CANCIÓN DE LAS

PALABRAS ESDRÚJULAS

EL DISPARO

PUNTO Y COMA

ALCANZA CON QUE ESTÉS

Según la autora, lo que las cuatro piezas aquí reunidas tienen en común es el amor. Y, en un sentido, es claro que estas son historias de amor, en varias de las muchas formas y experiencias que solemos identificar con ese nombre. Pero a nadie escapará que otro motivo común a todas es el de las herencias, las continuidades y las reapariciones de la dictadura. Si el amor es un motivo central y motor que mueve y que explica a la mayoría de los personajes, la sombra de la dictadura es aquello que más los define y está en la base de la trama. Pero esto requiere una explicación. Cada vez que esa palabra, dictadura, aparece en una frase, parece que opacara a todas las demás; y, de la misma forma, cuando se dice que una obra de teatro o una novela refiere de algún modo a la dictadura, la reacción espontánea más común es, sigue siendo, asumir que se trata de un texto sobre la dictadura. Pero ese no es el tema de estas cuatro piezas. Para empezar, porque ellas hablan mucho más sobre el presente en el que surgen que sobre cualquier pasado.

Estela Golovchenko es actriz, dramaturga, directora y docente teatral.

Nació el 16 de marzo de 1963 en San Javier, pueblo de inmigrantes rusos, fundado en 1913 en el departamento de Río Negro, a orillas del río Uruguay.

Hija de Elías Golovchenko y de Amelia Fernández, es la menor de cuatro hermanos. Concurrió a la escuela y al liceo de esa localidad y realizó el bachillerato de Humanístico en la ciudad de Paysandú.

En 1986, se traslada a Fray Bentos para continuar con sus estudios.

Hasta entonces, Estela Golovchenko no había tenido casi ninguna experiencia relacionada con las artes escénicas. Quiso el destino que una noche, luego de asistir a un taller literario, alguien la invitó a presenciar el ensayo de un incipiente grupo de teatro que se reunía en el local de AEBU. Allí conoce a Roberto Buschiazzo, con quien comparte, desde entonces, no solo un proyecto cultural llamado Teatro Sin Fogón sino, además, una ética de trabajo que los identifica y los ha consolidado como referentes del teatro nacional.

La incidencia de ambos en el movimiento teatral del interior, sobre todo en el litoral, ha generado el desarrollo de otros artistas bajo lo que se podría denominar el “legado de Sin Fogón”.

En ese sentido, es imposible no vincular la trayectoria de la autora a esta institución.

Teatro Sin Fogón (1986), que debe su nombre a una canción de Los Olimareños, es uno de los tantos grupos artísticos que surgieron a la salida democrática del país, como respuesta a doce años de dictadura cívico militar.

El elenco se conformó como teatro independiente y estrenó su primer espectáculo en abril de 1986: Historias para ser contadas de Osvaldo Dragún. Estela Golovchenko ingresa unos meses después y debuta como actriz en la segunda obra estrenada: Lo que pasó en Sintonison de Derby Vilas, dirigida al público infantil.

Desde ese momento, ha tenido una actividad ininterrumpida y ha participado en más de sesenta espectáculos, sobre todo como actriz y dramaturga, pero también desempeñándose en los rubros técnicos, en el diseño artístico o en la producción.

En 1998, comenzó a impartir talleres de teatro en el garaje de su casa. En el año 2000, con la adquisición de la sala propia, las actividades se incrementaron y, tanto Estela Golovchenko como Roberto Buschiazzo, profundizaron su militancia cultural.

La formación artística de Estela ha sido bastante ecléctica y ha abarcado casi todos los roles del fenómeno teatral.

Realizó cursos y talleres de actuación con Sergio Lazzo y Enrique Permuy, Antonio Baldomir y Enrique Laiño, y de dirección teatral con Rubén Yáñez y Rubén Szuchmacher, entre otros.

Gracias a una beca del Centro Uruguayo del Instituto Internacional del Teatro de la UNESCO, en 1991 recibió formación de Richard Ferraro, Levón y Héctor Manuel Vidal.

En 1994 la Comedia Nacional le otorga una beca para trabajar como asistente del director Jorge Curi en la obra Seis personajes en busca de autor, de Pirandello.

En el año 2004, egresó del Taller de Arte Escénico del MEC, donde tuvo como docentes a Carlos Aguilera, Graciela Escuder, Myriam Gleijer, Roberto Jones, Isabel Pérez, Mary Vázquez y Elena Zuasti.

Como actriz, ha sido dirigida por Roberto Buschiazzo, Antonio Baldomir, Enrique Permuy, Héctor Manuel Vidal, Coco Rivero y Leonardo Martínez.

Obtuvo varios reconocimientos a lo largo de su carrera y en diferentes rubros. Como actriz, ganó el premio Florencio que otorga la ACTU al Teatro del Interior por su desempeño en Pa’ lo grande que es Fray Bentos (1991), con dirección de Héctor Manuel Vidal y en Desfile de extrañas figuras (1995), de Carlos Pais con dirección de Roberto Buschiazzo. La Asociación de Teatros del Interior (ATI) le otorga un reconocimiento por su actuación en Luisa se estrella contra su casa (2011) de Ariel Farace, también con dirección de Roberto Buschiazzo.

Como directora, recibe el Florencio en 1993 por la obra Inodoro Pereira, el renegau, sobre textos de Fontanarrosa.

Su carrera como dramaturga comienza con intervenciones textuales sobre creaciones colectivas a partir de Pa’ lo grande que es Fray Bentos, pero no es sino hasta el año 1999, luego de un Taller de Dramaturgia con Luis Masci, que se dedica a la escritura teatral y de donde surge su primera obra: Vacas gordas.

Luego seguirán otras instancias de formación en la dramaturgia con Mary Vázquez, Mauricio Kartún y Michel Azama.

Con Vacas gordas recibe, en el año 2002, el primer premio del 1er. Concurso de Obras de Teatro de la Comisión del Fondo Nacional de Teatro (COFONTE). La obra se estrenó al año siguiente en Teatro Sin Fogón bajo la dirección de Roberto Buschiazzo y, posteriormente, Jaime Yavitz hace su puesta en escena en el Teatro El Galpón de Montevideo.

Este texto ha sido traducido y publicado en varios idiomas y se ha montado en varios países del mundo. En el año 2008, fue seleccionado para el Festival Internacional de la Nueva Dramaturgia (Tramedautore), realizado en Milán, Italia. También se ha estrenado en Argentina, Perú, México, España y República Checa.

Su obra El disparo (2005) recibe el primer premio de Dramaturgia de la Intendencia de Montevideo; La despedida (2003), Alcanza con que estés (2004) reciben menciones en el concurso del MEC y Punto y coma (2003) y El pan nuestro de cada día (2007) del concurso COFONTE.

Como autora, ganó en 2004 el premio Florencio al Mejor Texto de Autor Nacional por Vacas gordas. En esta categoría también fue nominada por El disparo (2006) y por La canción de las palabras esdrújulas (2014). También recibió la nominación al Premio ATI Mejor Texto Original su obra El pan nuestro de cada día (2019).

En 2007 recibe el premio Morosoli de parte de la Fundación Lolita Rubial por su contribución a las letras uruguayas y, en 2013, el premio FITUU, compartido con      Roberto Buschiazzo, por sus aportes al teatro nacional.

Ha sido panelista en varios simposios, expositora en diferentes actividades relacionadas con su actividad y jurado en varios concursos de dramaturgia.

Desde el año 2007, con la instauración del Bachillerato de Arte y Expresión, ejerce la docencia de las asignaturas Expresión Corporal y Teatro y Teatro en Secundaria.

En 2016, dicta un Seminario de Poéticas Personales, en la Tecnicatura Universitaria de Dramaturgia, área de formación en la práctica de la escritura de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

En el período 2015-2020, asume como directora del Departamento de Cultura de la intendencia de Río Negro.

En 2019, la revista Billiken de Argentina incluye su biografía en el libro “100 Grandes Mujeres Latinoamericanas”, publicado al cumplirse cien años de su primer ejemplar.

Actualmente actúa, dirige y dicta Talleres/Clínicas de Dramaturgia y de Actuación y cursa las últimas asignaturas de profesorado de Español en el Instituto de Formación Docente.