Con o sin Suárez

La ucronía es un subgénero de la ciencia ficción en el cual la trama se desarrolla en un mundo donde, en algún momento del pasado, las cosas se dieron en forma diferente a lo real. Por ejemplo, un mundo donde Luis Suárez nunca se hubiera acercado demasiado a Chiellini, por consiguiente nadie hubiera recordado sus mordiscos y la FIFA seguiría cruzada de brazos ante codazos y trompadas. ¿Con él se le hubiera ganado a Colombia?
El equipo de Pekerman llegaba entonado, no sintió la responsabilidad y además contó con un James Rodríguez en estado de gracia. En el primer gol hizo maravillas, pero si su remate iba unos centímetros más abajo pudo ser de Muslera y si iba unos centímetros más arriba daba en el travesaño. En todo caso, más allá de lo mucho que hicieron los colombianos, Uruguay no terminó de aprender cómo jugar sin Suárez. Sin el salteño, el equipo es un mecanismo sin percutor.
Su suspensión provocó el anuncio de sus compañeros: vamos a correr y meter más, por él. El juramento revivió el entusiasmo golpeado. Pero era difícil superar las pruebas de entrega y amor propio brindadas ante Inglaterra e Italia. La clave seguía siendo futbolística.
Desandando los caminos de la historia, también es posible preguntarse qué hubiera pasado si Uruguay le ganaba a Costa Rica en el debut. El primer puesto en el grupo estaba al alcance (claro que en ese caso tal vez Suárez no hubiera sido titular ante Inglaterra). Y con eso, el rival en octavos de final hubiera sido Grecia. Con ese criterio, rebobinando un poco más la película, ¿qué hubiera sido de los celestes si el ghanés Asamoah Gyan hubiera acertado aquel penal en Sudáfrica? El destino de la pelota muchas veces es caprichoso. Por eso, más allá de la ausencia de Luis, el golazo de James o incluso el penal de Gyan, lo que importa son los procedimientos. Y tanto en Sudáfrica como en Brasil, la de Uruguay fue una línea recta.