Carolina BelloEl pasado miércoles 21 de setiembre se dio a conocer el ganador del Premio Gutenberg. El jurado, integrado por los periodistas Débora Quiring y Jaime Clara, y Edmundo Canalda (de la editorial Fin de Siglo) definió como ganadora, por unanimidad, a la obra “Urquiza”, de la escritora Carolina Bello. Según el jurado, “Urquiza’ traza marcas y referencias de una vida de barrio que se ha ido desdibujando: un espacio en el que el protagonista se mueve entre la fantasía adolescente, las frustraciones, los enfrentamientos y los anhelos propios de alguien que mira el futuro sin sospechar de qué se trata”. El libro se presentará en el marco de la Feria del Libro. En diálogo con Voces, Bello abordó, entre otros temas, la creación literaria y la importancia de recibir una distinción como ésta.

Carolina Bello nació en Montevideo en 1983. Es autora del libro “Escrito en la ventanilla” (Irrupciones, 2011) y del blog homónimo (2005- 2008). En 2013 publicó su segundo libro “Saturnino” (Trópico Sur). Ha integrado varias antologías, entre ellas Neues vom Fluss (Editorial Letterage, 2010) presentada en la Feria del Libro de Frankfurt, “22 Mujeres” (Irrupciones, 2012), “Fóbal” (Estuario, 2013), la revista norteamericana Hispamérica (2014) y “Negro” (Estuario 2016). En 2016 su cuento “Un trámite” fue publicado en Cuba en la antología de narrativa joven uruguaya y sus relatos “Spider” y “Un monstruo con la voz rota” fueron publicados en Casa, revista literaria cubana. Es Técnico en Comunicación Social, con un postgrado en crítica de arte y finalizó sus estudios curriculares en la Licenciatura en Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Como periodista fue corresponsal en el programa de radio español “La isla de encanta” y ha colaborado en distintas publicaciones como Deltoya, Zona Freak, Cine Bizarro, 33 Cines, Ya te conté y El Boulevard. Actualmente escribe en su blog www. porlanochecallada.blogspot.com, colabora en el periódico La Diaria y es columnista en Quiroga, revista uruguaya de periodismo narrativo.

¿Cómo fue el camino para encontrar tu estilo, tu forma de escribir?

Supongo que escribir siempre es un acto de perseguir un cierto ideal del estilo. Mis primeros escritos más adultos dejaban entrever autores que por aquel entonces me tenían emocionada, como Raymond Carver, con esa austeridad en las descripciones que pueden recrearte las acciones de los personajes como si una estuviese viendo; o Ray Loriga, un español que conocí a los veintipico, que utiliza mucho el fraseo, con oraciones breves llenas de referencias al rock o a otros autores. Por aquel momento abrí mi blog “Escrito en la ventanilla”, en donde empecé a escribir apreciaciones sobre cosas como películas, historietas o libros que en ese momento me conmovían. Hasta que un día, una noche de apagón en casa cuando todavía vivía con mis padres, abrí un cuaderno y escribí “Decididamente suave”, que sería, si se quiere, mi primer relato. La búsqueda de mi propio estilo arrancó ahí. Después de eso, además de seguir ejerciendo el oficio periodístico, nunca más abandoné la escritura de ficción. No sé si he logrado alcanzar un estilo, eso, con respeto y pudor lo sigo atribuyendo a los grandes. Sí, reconozco un gesto en mis narradores en el que reconozco mi voz. La búsqueda no se termina.

En todo este tiempo escribiendo, ¿qué sentís que ha cambiado / evolucionado en ti? Si es que eso sucedió…

Aquellos primeros cuentos que escribí para mi blog “Escrito en la ventanilla”, que luego se convertiría en mi primer libro, son relatos breves, pensados para un soporte digital. En ese sentido, eran espacios mucho más acotados o sincrónicos, cortes en el tiempo de un personaje que se definía más por sus características que por sus acciones. Una vez que se publicó “Escrito en la ventanilla”, comencé a sentir que mi siguiente libro tendría que desafiarme en el proceso. En este sentido “Urquiza” fue un desafío grande. Partí de historias reales, de recreaciones que me fue contando mi padre a lo largo de mi vida y lo pensé como una historia macro en la que todos los cuentos debían estar interrelacionados. Tuve que pensar mucho la línea de tiempo de los cuentos, definir a los personajes, su lógica de las acciones en la historia, respetar un lenguaje que fuera propio de un adolescente en los años sesenta, y manejar un narrador que no resultara anacrónico. En este sentido, a diferencia de mi primer libro que fue una transposición de un soporte a otro, “Urquiza” es un libro concebido como libro desde el primer momento.

¿De qué trata “Urquiza”? “Urquiza”

cuenta la historia de varios personajes que vivieron en la calle Urquiza de la Blanqueada y transcurre en un período acotado entre fines de los cincuenta y principios de los sesenta. Hay narrador que hilvana la historias, excepto en dos cuentos que son narrados en primera persona por un personaje que viene a ser mi padre cuando era adolescente. Es un libro que habla de búsquedas, que trata de recrear a partir de un fragmento, el modo de ser en un barrio de otra época que podría ser cualquier otro de Montevideo, pero con sus particularidades. Me interesó sobre todo reconstruir una memoria, aunque sin nostalgia, sino como documento de reconstrucción, aunque estemos hablando de ficción.

¿Cómo fue su proceso de escritura?

Cuando vi “El Gran Pez”, de Tim Burton, pensé en mi padre especialmente. En ese momento incluso y tristemente, imaginé que el día que mi viejo muera, aparecerían, como en la película, todos los personajes de la calle Urquiza de los que me habló toda la vida. En mi primer libro hay un cuento llamado “Le hizo crack”, que narra la historia del vínculo que mi viejo entabló cuando era adolescente con el jugador de fútbol José Francisco Sanfilippo cuando empezó a jugar en el Club Nacional de Football, cuadro de sus amores. Ese cuento podría ser el germen de “Urquiza”, porque de hecho transcurre en la misma época. Este nuevo libro surge a raíz del primer cuento llamado “La calle Urquiza”, en el que aparecen un montón de personajes que se merecían su propia historia.

Tengo entendido que es un relato muy personal, casi íntimo, de ti misma y retazos de tu vida. ¿Cuánto hay de ti, de tu entorno, tus familiares y amigos?

Hay mucho de mi familia y de una tradición oral que por algún motivo elegimos mantener viva en cada relato. Cuando en casa se cuenta una anécdota no se dice al pasar, se narra. Eso lo viví desde niña, y creo que desde entonces surgió esa pasión que tengo por escuchar historias y por contarlas.

¿Qué significa para ti haber ganado el Gutenberg?

Respecto a un libro al que le puse tanto pienso y tanto corazón, me hace sentir honrada. Todo premio es un gesto de reconocimiento al esfuerzo de alguien en cualquier rubro. Nunca me había presentado a un concurso y todo se dio para hacerlo porque terminé el libro unos días antes del plazo de entrega de las obras. Como dice Loquillo, un artista que me gusta mucho: “La vida es de los que arriesgan”. Este premio significa volver tangibles todos esos personajes que estuvieron conmigo tanto tiempo. Me permite que la historia llegue a los lectores, que es en definitiva, lo que todos los escribas deseamos: seguir contando.