Pedro Serpa es un sujeto exagerado. Tras matar un lobizón, inicia su peripecia como héroe primordial de Abaité, un pueblo exorbitado en los extremos de la última frontera. Después de librar a la comunidad de aquella amenaza mágica y horrible, Pedro Serpa y el pueblo en el que se arraiga se transforman en una especie de núcleo al cual confluyen aventuras y personajes desaforados, y desde el cual se irradian ciertas peripecias sorprendentes que, a veces, implican y determinan la historia del Uruguay. Se trata de un Uruguay intervenido por las fabulaciones del realismo mágico. Esta tradición ilustre de la narrativa americana, la de Rulfo y —sobre todo— la de García Márquez, es el hipotexto de La última frontera: no solo está en las invenciones, sino en el lenguaje desbordado y exacto de Do Santos.
La última frontera es anterior a El zambullidor, la exitosa irrupción de Do Santos en la literatura. Sin embargo, el lector no solo encontrará en esta novela —tenazmente reescrita— un embrión o una anticipación de la escritura singular que hizo conocer a su autor. También hay en estas páginas, entre tantas cosas, una imagen miserable y alucinada del Uruguay, que resulta más verosímil que el mito urbano de una Suiza del Sur.

Gustavo Espinosa

Luis Do Santos Ardohain (1967). Nació en Calpica, pueblo de cañaverales ubicado a orillas del río Uruguay en el departamento de Artigas, al norte de Uruguay. Es letrista de murgas y canciones, radicado desde hace muchos años en Salto. Autor de Tras la niebla (1992), libro de cuentos y poesías. Participó de las antologías Cuentos de boliche (1995), Cuentos criollos (1999), Cuentos de la Cooperativa Bancaria (2007) y Cuentos de la peste (2020). En 2017 publica El zambullidor, que ha sido editada en Francia como L’enfant du fleuve por Editorial Yovana de Montpellier y en Brasil por la Editora Diadorim de Porto Alegre como O Mergulhador.

Esta es una reescritura de su primera novela, publicada originalmente por la Intendencia de Salto.

 

«La obra de Luis Do Santos me causó la sensación de estar delante de un clásico, capaz de reverberar para siempre en el horizonte de expectativa del lector. […] El impacto de la narrativa fue semejante al que sentí cuando leí El viejo y el mar de Ernest Hemingway por primera vez. Quería que todas mis personas queridas también lo leyesen».

Paula Sperb, prólogo de O Mergulhador

 

«La figura de Do Santos aparece como una voz importante desde el norte, recostada sobre el río bautismal, engañoso, erizado por el viento norte como el pelo de un gato enojado, peligroso, vientre y catacumba, según el viento, las corrientes, o el ánimo imprevisible de los personajes».

Valentín Trujillo

 

«La aparición de El zambullidor, de Do Santos, no pasará inadvertida. […] La escritura es directa y esencial. No sobra nada. Nada queda por decir. Habrá que estar atento a la futura obra del narrador artiguense, que ha dado un excelente puntapié inicial en la cancha de la mejor narrativa nacional».

Pedro Peña