Restuccia lleva a las tablas al “Pulpa” Etchamendi

Adaptará el libro El extra que se robó la película, la biografía de Washington “Pulpa” Etchamendi escrita por José Luis Baumgartner

Cuenta la leyenda que una noche de mediados de 1970 el presidente de Nacional, don Miguel Restuccia, se despertó de una terrible pesadilla: había soñado que Washington “Pulpa” Etchamendi, uno de los técnicos más respetados del fútbol uruguayo, firmaba contrato con Peñarol.

Lo primero que hizo a la mañana siguiente fue contactarse con Nasim Ache, padre del actual presidente de Nacional y hombre de confianza cercano al “Pulpa”, quien estaba en México viendo el Mundial, para que lo captara hacia filas tricolores.

Para ese entonces, la figura de Etchamendi ya tenía el prestigio que dan la viveza criolla, la carpeta y el mostrador de la noche, una sabiduría del fútbol que hoy se extraña en el Uruguay, confundido por eslóganes laxos del tipo “el camino e la recompensa”. De haberlo escuchado, el “Pulpa” se hubiera reído por lo bajo y hubiera formado un equipo para ganarle a ese estilo. Y lo hubiera hecho.

Ache sacó a Etchamendi de la mismísima final de Brasil contra Italia, lo puso en un avión y lo trajo a Montevideo. Una vez llegado, el “Pulpa” dio vuelta la pesada carga que Nacional tuvo durante una década en la cual su tradicional rival ganó todo.

A fuerza de trabajo, filosofía de juego y convencimiento psicólogico de sus jugadores, ganó tres campeonatos uruguayos seguidos, se mantuvo invicto durante 16 clásicos frente a Peñarol (récord absoluto) y ganó la primera Copa Libertadores y la primera Intercontinental, todo con Nacional. 

Etchamendi tuvo una vida llena de anécdotas memorables, desde su inicial actividad como canillita hasta su trágico final, cuando murió de un infarto a los 55 años en el estadio Pascual Guerrero de Cali, al costado de la cancha, dirigiendo al Deportivo Cali. En el medio quedaron sus frases, su estilo, su manera de concebir el fútbol y la vida, propias de alguien que entendió que lo extra futbolístico pesa mucho dentro de la cancha.

El arte del fútbol

En 2013, el periodista José Luis Baumgartner escribió una biografía del “Pulpa”, titulado El extra que se robó la película, editado por Fin de Siglo.

El autor, bolsilludo de ley, tuvo trato directo con Etchamendi y en el libro se recuerdan esas anécdotas, además de entrevistas con familiares del DT. El actor y director teatral Alberto Restuccia, hijo del expresidente tricolor, leyó el libro de Baumgartner y decidió adaptarlo a las tablas.

“Él quedo encantado y me llamó por teléfono. ‘El texto es tuyo’, le dije”, contó Baumgartner a El Observador.   

Alberto Restuccia interpretará a su padre en escena, junto a un actor no profesional, Daniel Souza, que encarnará a Etchamendi por su parecido físico y de voz. Restuccia contó que para la construcción del personaje de su padre, ahora “solucionó un problema etario”. “Tengo 74 años. Recién ahora me he ‘puesto’ en el personaje de mi padre, al que interpreto mediante un ejercicio de memoria afectiva”, explicó.

En el trabajo de producción que está realizando el actor y director de la obra, se vincula la figura mítica del “Pulpa” Etchamendi con el Lazarillo de Tormes. “Era un auténtico pícaro. Tenía mucha calle pero a la vez  era culto y tenía una buena biblioteca”, dijo Restuccia, recordando que leía, entre otros, a William Faulkner. 

Definió al técnico como un hombre que manejaba “códigos del carnaval, que se parecen a los de la película de Scorsese Buenos muchachos”, un filme que transcurre entre los desbordes de la mafia.

De joven, Restuccia tuvo un trato frecuente con Etchamendi, con quien pasó varias noches charlando y tomando whisky en un boliche de Pocitos. “Era un fenómeno”, dijo.


Fuente: El Observador