Las tiendas oficiales de productos del Mundial venden, además de todas las versiones de la mascota Fuleco, la pelota Brazuca, tras la cual corren con variada suerte las estrellas del fútbol mundial. Una globa colorida a la vista y extraña al tacto: parece hecha de goma dura. En realidad, ya no se utiliza el cuero para confeccionar las pelotas de la Copa del Mundo, sino materiales sintéticos. Por la cuarta parte del precio de la Brazuca original, se puede comprar la réplica oficial. Lo que interesa, claro, es el sello “oficial”. Una buena noticia para los padres que deben llevarla de regalo a sus hijos. 
En cambio, el chau al cuero es una buena noticia para las vacas.

Esto trae a la memoria aquella charla técnica de Juan Ramón Carrasco, que convocó a sus jugadores e inició el diálogo.
-Esta es la pelota. ¿De qué está hecha?
-De cuero.
-¿De dónde se saca el cuero?
-De la vaca.
-¿Y qué come la vaca?
-Pasto.
-Bueno, jueguen la pelota al pie, por el pasto.
Pobre Carrasco, con la Brazuca deberá cambiar sus instrucciones.