Diario El Pueblo (Salto)

La Dra. María Elena Curbelo fue una de las rehenes de la dictadura

Se sabia de la condición de rehenes de la dictadura, un grupo de dirigentes del MLN-Tupamaros, pero lo que nunca había trascendido hasta hoy era que los militares primeramente habían seleccionado a 11 mujeres como rehenes contra una posible insurgencia de la guerrilla tupamara.-Desde el final de la dictadura y hasta el presente, la epopeya de esos 9 hombres es unánimemente reconocida (entre ellos Mujica, Fernández Huidobro) como símbolos de la resistencia a la represión dictatorial.- La memoria de las mujeres rehenes desapareció o nunca existió.-

LIBRO ”LAS REHENAS

Este pasado 13 de octubre, en el Salón Azul de la Intendencia Departamental de Montevideo se presentó el Libro “Las rehenas” de Editorial Fin de Siglo.-Quien estuvo presente ya que su historia aparece en el libro ha sido la conocida médica pediatra de Bella Unión, María Elena Curbelo, ex tupamara y luchadora social desde hace años por mejorar las condiciones de vida de quienes viven en el barrio Las Laminas.-Curbelo señaló a este corresponsal que estuvo presente en la presentación del libro el presidente de la republica José Mujica, estando colmado el Salón Azul.-Entre junio de 1973 y Setiembre de 1976, la dictadura uruguaya mantuvo en condición de rehenes a once mujeres militantes políticas vinculadas al Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros). Todas sufrieron durísimas condiciones de reclusión, continuos traslados, privaciones, amenazas y malos tratos. Sus familiares fueron hostigados y en numerosas ocasiones desconocían su paradero.- Poco se conoce acerca de ellas, de su vida antes y después de la prisión.

LAS ONCE REHENAS

Ellas fueron; Alba Antúnez, Cristina Cabrera, María Elena Curbelo, Gracia Dri, Raquel Dupont, Yessie Macchi, Lía Maci Elisa Michelini, Miriam Montero, Stelia Sánchez y Flavia Schilling.- En febrero de 2009 falleció Vessie Macchi.- Las demás viven en Uruguay o el exterior.

En Bella Unión desde hace 17 años está radicada la Dra. María Elena Curbelo.


Ecos Regionales

“Algo peor que la cárcel o que la muerte”
Mirtana López, Columnista

El sábado 13 de octubre de 2012, al dar una primera mirada al semanario Brecha, un artículo atrapó mi pensamiento –y no lo abandona-.

Su título, “Ellas sí cuentan” como adelanto del libro “Las rehenas”. Alba Antúnez, Cristina Cabrera, Elisa Michelini, Flavia Schilling, Gracia Dri, Yessie Macchi, Lía Maciel, María Elena Curbelo, Miriam Montero, Raquel Dupont y Stella Sánchez, quedaron “instaladas en un régimen de vida diseñado y ejecutado con la finalidad de provocar sufrimiento continuo y sin otra finalidad que el daño mismo”, reseña la editorial Fin de Siglo. También allí se lee que: “es el primer resultado de una investigación realizada con la finalidad de recuperar esa historia, dar la palabra a sus protagonistas y develar las razones de su invisibilización. Marisa Ruiz y Rafael Sanseviero –los autores-, asumieron el desafío de encontrar a cada una de las “rehenas” y entrevistarlas, reconstruir sus trayectorias humanas y proponerse una línea interpretativa sobre el pesado silencio que se mantuvo intacto hasta ahora sobre ellas. Sin eludir temas ni asumir tabúes, fundamentan la invisibilización y negación de las rehenas como una manifestación de las relaciones de poder entre hombres y mujeres. En especial porque los contenidos de las memorias masculinas han sido funcionales al statu quo y las elites posdictatoriales, mientras que la palabra de las mujeres tiende a interpelar los relatos fundacionales del nuevo y amnésico Uruguay”.
La única ilustración que figura en la reseña del semanario es la famosa foto de la salida de los nueve presos políticos hombres, `los rehenes´. “Su peripecia fue símbolo de la opresión salvaje ejercida desde el gobierno de facto, y se constituyeron en un símbolo de resistencia y valor. La historia de las mujeres rehenes, en cambio, nunca se conoció. Su memoria desapareció de lo público, o nunca se inscribió allí”.
Luego de la sorpresa, un sentimiento de culpa. Estas mujeres estuvieron en esa situación hace casi 40 años. Hace ya más de 25 que se publican investigaciones, testimonios, entrevistas, sobre aquellos que fueran torturados física y psicológicamente en la dictadura. Había leído horrorizada, los relatos de quienes tanto sufrieran,  aunque, justicia es decirlo, no lograra compartir sus metodologías políticas. Tenía la sensación de que, recibir y aceptar toda la información que se iba develando, era una forma de compartir sufrimientos. Por eso la sorpresa y la culpa. Sobre la otra mitad, sobre las mujeres que pertenecieron al MLN y recibieron tratamientos especiales, ninguna información. Y ninguna pregunta, que es lo peor.
Ya motivada, escucho en una entrevista radial que Marisa Ruiz confiesa las etapas de su progresivo interés en el tema. En primer lugar, en Méjico, donde residía parte de la familia de Jessie Macchi, comenzó a entrar en la historia. Hasta descubrir el tramo casi inimaginable que demostraba el uso político del cuerpo en el embarazo voluntario de esta rehén. Es decir, utilizó la única forma de arrinconar a los militares para evidenciar la existencia del abuso sexual en las cárceles. Este nivel de subversión fue inaceptable para los militares que decidieron sacarlas de su condición de rehenes antes que a los hombres. Pero la autora, con un enfoque diferente al del MLN,  muestra cómo ese nivel de subversión tampoco fue comprendido por los compañeros varones, quienes no podían usar la capacidad reproductora y de goce para lograr un móvil político. Así, ellas, las rehenas, fueron invisibles a la salida. Aunque fueran 13 los años de cárcel que habían soportado.
El momento que eternizó la foto, divide el territorio de las víctimas de la dictadura, “en el que quedan simbólicamente relegados los sujetos políticos no armados –no combatientes-, y las mujeres. Aún aquellas que sí participaron en la lucha armada”. Como, por ejemplo, Elisa Michelini, que se había identificado “públicamente como rehena en el momento de su liberación”. Es el relato de la dictadura y la lucha contra ella “como una historia de guerra entre combatientes”. Relato que ha alcanzado notoriedad a través de muchas publicaciones.
Según este adelanto del libro, las condiciones en las que vivieron estas luchadoras fueron terribles. Fueron sometidas también a una de las situaciones que luego ha sido caracterizada como del “rehenato”, uno de los recursos más terribles de la psicología del miedo que nos impusiera la dictadura. Se refieren los autores a la aplicación de las llamadas “Rondas”, sobre un grupo de personas en “situación de tortura por lapsos indeterminados, con la finalidad de mortificar y ejemplificar…” Todas las tácticas empleadas para la demolición de la víctima implicaba un claro mensaje para la familia y la sociedad: “Hay algo peor que la tortura y la muerte”. La conferencia de prensa al salir los rehenes, les devolvió a su sitio social y político; hasta el de líderes si lo lograban. Porque se había clausurado con ese acto la “prisión política masiva” y con esa liberación se publicitaba “el fin de la violencia estatal”. Las mujeres no estuvieron en esa cita; las razones pueden ser muchas. Pero de cualquier forma, no alcanzan a explicar esa invisibilización total mantenida durante dos décadas. El trabajo realizado por Ruiz y Sanseviero busca una respuesta detrás de esa cortina.
Aunque parezca un aspecto menor, el propio título del libro es motivo de reflexión y de controversia, como confiesan los autores que mantuvieron con el editor que se negaba, inicialmente, a publicar el libro con ese título incorrecto. La defensa a ultranza de la concordancia en “Las rehenas”, encontró su mejor argumento cuando se les planteó: “Pero, la palabra `rehenas´, no existe”. A lo que ellos contestaron: “Tampoco existían las rehenas para la Historia Nacional”. Ninguna mejor fórmula para denotar la invisibilización que de estas mujeres había hecho toda nuestra sociedad incluyendo las formas del poder que han preferido el silencio.

* “Las rehenas – Historia oculta de once presas de la dictadura” de Marisa Ruiz y Rafael Sanseviero. Presentado el 13 de octubre en la Feria Internacional del Libro por Gerardo Caetano, Antonia Yáñez, Lourdes Rodríguez Becerra y Sonia Mosquera.