La abdicación de España

Casi perdida entre las noticias del Mundial, apareció esta: Juan Carlos de Borbón anunció su abdicación a la corona española para acogerse a los beneficios de la jubilación real y dejar el trono a su hijo, como el dentista veterano suele ceder su consultorio, su sillón y el torno al hijo que acaba de recibirse. Se dijo que el príncipe Felipe, ahora Felipe VI, se había preparado toda la vida (46 años) para su responsabilidad. Los odontólogos estudian menos tiempo, pero por lo menos deben rendir exámenes. Y en todo caso, los clientes tienen la posibilidad de elegir entre este o aquel sacamuelas.

Por estos mismos días, España abdicó a su título de campeón del mundo. Las dos derrotas iniciales, ante Holanda y Chile, fueron suficientes para dejarlo sin la copa, al punto de convertir el último partido, contra Australia, en una despedida melancólica, igual que  la del empleado que deja la oficina por retiro forzoso. No hay cantos, ni abrazos, ni brindis. Fue la primera vez que un campeón resultó eliminado con apenas dos encuentros, pero continuó una tendencia que viene de los últimos Mundiales: el defensor del título se despatarra de buenas a primeras. Le pasó a Francia en 2002 y a Italia en 2010. Brasil duró un poquito más en 2006, pero también quedó afuera pronto. ¿Pesa mucho la corona?