El Enigma de la Purificación

El historiador Leonardo Borges nos presenta su octavo libro, El enigma de Purificación, una investigación sobre la polémica villa que Artigas pronunció «capital de los pueblos libres».

La premisa

El enigma de Purificación es un libro que parte de una premisa, y es que Purificación, como pueblo, villa o fenómeno artiguista, ha sido olvidada por la historiografía uruguaya. En general la historiografía uruguaya tiene una esquizofrenia bastante interesante con respecto a Artigas. Desde que se va al Paraguay hasta fines del siglo XIX, Artigas es fagocitado por la leyenda negra. Durante ese tiempo a los artiguistas los contás con los dedos. A fines del siglo XIX comienza la mitificación de Artigas a partir de Santos. Por eso digo esquizofrenia: se pasa directamente, como dice Pivel Devoto, de la leyenda negra al culto artiguista; no hay ningún trámite medio.

Artigas es un outsider de las luchas políticas fratricidas entre blancos y colorados; Rivera, Lavalleja, Oribe, estaban absolutamente enchastrados en las luchas partidarias. Eso va generando la construcción de Artigas como héroe, y adosados a esa construcción van los mitos. El éxodo del pueblo oriental, el congreso de abril, la batalla de las Piedras: poco menos que Artigas pasa a ser una mezcla, como decía Barrán, de Aníbal el cartaginés con Napoleón.

Leonardo Borges

El enigma

Si te ponés a mirar todos los mitos, Purificación no está, y ahí aparece el primer enigma: ¿por qué Purificación no aparece en el proceso de mitificación de Artigas? Tiene que ver con que cuando se genera ese culto artiguista, Artigas es colocado dentro del panteón de los libertadores de América, y se busca convertirlo en un tipo ideal. Pero Artigas no era ni un general de carrera, ni iba empilchado espectacularmente, ni había estudiado en Europa, ni era masón. Entonces de alguna forma no entraba en ese tipo ideal del libertador de América, del tipo pétreo, del Bolívar, del San Martín, del Sucre o del Miranda. Lo que hacen los historiadores es forzarlo hacia ahí. Lo hacen con buena voluntad, que quede claro. En realidad toda historia es historia contemporánea; los historiadores le preguntan al pasado lo que precisan en el presente. Y se necesitaba un héroe, una cascola que uniera a los uruguayos que venían peleándose hacía 70 años entre blancos y colorados. Artigas no tiene esas características, pero lo que menos tiene esas características es Purificación, un lugar absolutamente pobre que Artigas eligió como capital de los pueblos libres, o capital de esa liga federal, pero que tenía entre 1.000 y 1.500 personas y dos construcciones de piedra, el resto era barro, cuero, paja. Un lugar en que nada se parecía a una ciudad, que era como un poblado.

Purificación nace como un campo de prisioneros. Artigas toma el nombre «purificación» de su mano derecha, Monterroso. Ya con el nombre la gente empieza a rechazarlo, porque purificar era purificar las almas a través del trabajo forzado, de la cárcel; purificar las almas de los hispanófilos o de los españoles, que se pueden definir como malos europeos y peores americanos. Esos tipos iban a Purificación, hacían trabajos forzados, estaban presos. Las torturas son parte de la leyenda negra, yo no encontré un solo documento que hablara de torturas; todo lo contrario, encontré documentos de padres que se presentan ante Artigas y le piden que metan a sus hijos en Purificación para ver si se enderezan. Tal vez no hablamos de torturas, sino de disciplinamiento.

Un cambio de rumbo

Tanto ha cambiado la política, la historia, que hoy lo que podemos analizar en Purificación nos encanta, porque habla de características que queremos en nuestros líderes. Queremos líderes humildes, que no ostenten el lujo, cosa muy diferente que a principios del siglo XX, cuando la diferencia entre gobernados y gobernantes debía ser absolutamente clara. De alguna forma hoy Purificación se resignifica, porque lo que sucedía allí nos habla de un héroe por un lado regional —cosa que hemos olvidado, hemos achicado a Artigas a un héroe nacional—, y por otro lado nos habla de un prócer, un héroe, un caudillo, muy cercano a su pueblo.