Agustín Romano, psicólogo y perito judicial, nos habla de su libro Éxtasis letal. Criminales psicopáticos en Uruguay, una novedosa investigación que analiza siete casos criminales de gran impacto social con una característica en común: sus perpetradores se pueden calificar como psicópatas.

Agustin Romano

¿Qué es Éxtasis Letal?

Es una producción que surge del interés de ahondar en las mentes criminales, ya que en Uruguay no hay registro de esto referido a casos nacionales, si bien hay mucha literatura al respecto con casos extranjeros. Lo que se podía encontrar estaba en los expedientes judiciales; pero públicamente no se encontraban libros de esta temática, y es de ahí que surge el interés por escribir esto.

El trabajo en cierta forma tiene el carácter de inédito, por los casos que maneja y porque los aborda desde el punto de vista de la perfilación criminal y victimológica, usando herramientas de la psicología y la psicopatía forense.

La investigación para este libro se hizo a través de la consulta de expedientes judiciales, la búsqueda de libros a nivel internacional, de publicaciones nacionales y extranjeras en materia científica, y concurriendo a la Biblioteca Nacional para buscar los registros de época que manejan los casos.

Los casos tienen un aspecto común que es el tema del asesinato y por qué estas personas tendieron a elegir el tipo de víctimas que eligieron, investigando diferentes aristas desde la perspectiva fundamental de qué es el asesinato y qué pasa después en diferentes situaciones, como pueden ser la violencia doméstica o los asesinatos como consecuencia de un robo. No se toman solo los clásicos ejemplos que tenemos a nivel internacional de casos criminales, como el asesino en serie, sino que se intenta abrir un poco más el panorama.

No se trata de una crónica.

No es crónica, justamente. Hay mucha bibliografía en ese sentido, pero aquí se apunta a promover un abordaje científico de estos temas. Me parecía importante acercar a la gente otra visión de por qué estos sujetos hacen lo que hacen, no con el ánimo justificativo pero sí con el ánimo de comprensión. Estos acontecimientos nos horrorizan, nos escandalizan, pero ¿qué hay detrás de todo esto?, ¿qué pudo haber llevado a que una persona tuviese la necesidad o el deseo psicológico de generar la muerte de otra?, ¿qué factores de riesgo están implicados?, ¿cuáles son sus motivaciones?, ¿cuáles son los métodos que eligen para matar? Todos estos elementos son los que de alguna forma nos van permitiendo develar el entramado, el rompecabezas que es la mente criminal.

¿Cómo fue el proceso de investigación, de escritura del libro?

El proceso de investigación arranca a partir de varios casos vistos en forma individual y después surge la idea de aunarlos y ver qué aspectos podrían llegar a tener en común y qué aspectos disímiles. Esto se hizo a través de otras fuentes que no fueran solo los relatos de la crónica, como la perfilación criminal, la victimología como rama de la criminología, la mirada de los psicólogos, es decir, la confluencia de varias disciplinas con anclaje en el tema del asesinato y de estas personalidades tan particulares que remiten a un trastorno de personalidad que es la psicopatía.

¿Nos podés adelantar algo de lo que hayas descubierto haciendo este libro?

Sí. Lo que uno observa es que en estos casos los sujetos que cometieron los asesinatos no demuestran arrepentimiento por los hechos; pueden actuar con extrema frialdad y algunos tienen la capacidad de reincidir. No tienen tampoco la capacidad de empatía, de ponerse en el lugar de la víctima y de su sufrimiento. Estos son los rasgos que a nivel de la población en general más atemorizan, porque implica hablar de personas que no comparten el sentimiento humano que nos caracteriza a la mayoría.

¿Cuál fue el caso más interesante con que te cruzaste?

Cada uno tiene sus particularidades, pero por lo poco acostumbrados que estamos a verlos acá te diría que es el caso del asesino de la lluvia, que conmovió en la década de los 90, que mantuvo en vilo a la prensa y a los investigadores durante tanto tiempo. Ese es un caso paradigmático para la historia criminal de nuestro país.

¿Nos podés contar un poco del caso?

El caso refiere a un agresor en serie que empieza manifestando sus deseos violentos con una mujer a la cual accede desde el punto de vista sexual, pero no la mata. Después se fue dando una sucesión de hechos, lo que se llama en criminología «escalada de violencia», donde el interés no estaba puesto en la meta sexual sino en quitarles la vida por un sentimiento de dominio, de poder. Ese es un rasgo muy característico del criminal psicopático, buscar la asertividad en el dominio del otro, poder reducirlo y también cosificarlo, que pase a ser un objeto, un medio para un fin, y sentirse con poder sobre el resto, un sentimiento de grandiosidad, de omnipotencia.

En ese caso, las restantes víctimas fueron tres mujeres, mujeres jóvenes, de buen posicionamiento económico, residentes en la zona donde el agresor vivía. Eso también nos habla de aspectos del criminal, porque él estaba acercándose cada vez más a la zona de donde partía, lo que en perfilación geográfica se toma muy en cuenta. A la última víctima la mató en su propia casa y escondió el cuerpo allí durante un tiempo. Otro tema importante es la forma de despojo de las víctimas; él no las ocultó sobremanera, sino que las dejó en la playa. Un aspecto a considerar es que podría tener, a nivel inconsciente, un deseo de ser descubierto, una necesidad de mostrar lo que él era capaz de hacer.