Para el periodista Raúl Ronzoni, autor del libro “Las caras del mal”, la ex jueza Anabella Damasco tiene una “condena unánime desde el punto de vista social”. Ronzoni dijo a Montevideo Portal que Damasco “vive una muerte civil”, y que difícilmente vuelva a trabajar como abogada.

Fuente: http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?251635,3

Este jueves, la Suprema Corte de Justicia (SCJ) concedió la libertad a la ex jueza Anabella Damasco, quien fue procesada con prisión por irregularidades en el manejo de los fondos que eran incautados en sus investigaciones judiciales. La ex magistrada se quedó con 35 mil dólares y 14 mil euros de siete casos distintos, en los que fue reteniendo pequeñas sumas de dinero para beneficio propio.

El caso de esta polémica jueza es abordado con lujos de detalles por el periodista y escritor Raúl Ronzoni, en su libro “Las caras del mal” (Fin de Siglo).

El capítulo dedicado a la ex magistrada se titula: “Damasco, el derrumbe de una infiel”.

Desde España, Ronzoni habló con Montevideo Portal sobre este caso, y brindó su punto de vista el panorama que enfrenta Damasco.

“Yo seguí muy de cerca esta historia, y me queda la misma sensación que siendo ahora cuando me acabo de despertar de una buena siesta. Tengo la boca seca y con un gusto amargo”, explicó Ronzoni.

“Ella traicionó al Estado y a la institución para la cual trabajaba. También traicionó a sus compañeros, amigos e integrantes del gremio donde trabajaba. A quienes la ascendieron y la calificaron para que ser jueza de tribunal. Los ministros que le otorgaron el cargo. La incógnita que se plantea en el libro es saber qué hizo con el dinero. Nunca se supo ni se sabrá. Quizás ella pueda decirlo algún día, o su primera abogada que lo sabe y no lo puede decir por el privilegio de confidencialidad”.

“Ahora en libertad, aún si le restituyen el título, difícilmente pueda trabajar de abogada. Es notorio que nadie la va a contratar y si lo hacen le pagarán dos pesos. Desde el punto de vista de la sociedad la condena es unánime. Prácticamente es una muerte civil, y no creo que nadie merezca la cadena perpetua por eso. El día que la liberaron muchos me escribieron correos preocupados por el tema. Los uruguayos tenemos una conciencia equivocada y que la cárcel debe ser el destino final para el que delinque. Si bien es cierto, no necesariamente debe ser de por vida”, consideró Ronzoni.